Los recuerdos tienen aroma, de ahí que la memoria tenga olfato.
Hace tiempo que el café huele a ti,
es la fragancia que dejó tu dedo recorriendo mi espalda mientras la cafetera, con ritmo alegre, silbaba obligándonos a salir con desgana, de la cama.
El mar huele a nosotros, a aquella tarde irrepetible en la que la brisa azotando nuestras melenas y, haciéndolas bailar, hizo una mezcla con nuestras esencias y la maresía dando lugar a ese olor que ya nunca olvidaría.
Y siempre que una tormenta trae olor a tierra mojada me transporta, inevitablemente, a aquella ventana que, empapada por fuera de lluvia, por dentro empañé a carcajadas mientras te observaba huyendo de ella con la camisa ya empapada.
Los recuerdos tienen tu aroma
de ahí que en mi memoria siempre estés tú.
De "El año en que hibernamos"