martes, 31 de marzo de 2026

Eva García Madueño. Madrina (hada)

Brillaba al calor de su sonrisa,
al cuidado de sus manos,
al abrazo de su voz.
  
Llovían caricias y besos
carcajadas y cascadas de alegría
al refugio de su amor.
   


De "Disforia"

lunes, 30 de marzo de 2026

Natalia Litvinova. En las estrellas...

   En las estrellas
   están escritas
   las recetas de los ungüentos
   que hace siglos cocinamos
   en la gran olla que somos
   
dijeron las ancestras apuntando al Sur

   las estrellas son
   nuestros museos
    
pero yo no las veo
contesté frotándome los ojos
para aplacar las luces de la ciudad
  
   por eso vinimos



De "Amarilis"
    

domingo, 29 de marzo de 2026

María Mercedes Carranza. Canto 16

Humadea 

  Ve a 
  Humadea y mira
sus calles de aire:
ríos rojos repletos
  de garzas blancas.
  Ríos quietos.



De "El canto de las moscas"
En "Poesía completa"
   

sábado, 28 de marzo de 2026

Concha de Marco. La Sacerdotisa en posición con El Mago

Guarda tus trajes de seda,
sacerdotisa de tu propio altar,
guarda tus chales bordados,
tus mantillas de encaje, tus joyas,
que nadie en ellas ponga sus ojos,
esfuércese el mercader en inventar.
Hace treinta años
cambiabas de forma el abrigo de cuando la guerra.
  
Sacerdotisa de las penas:
carecías de casa, de amigos, hambrienta,
enferma de cuatro costados.
Madrid de norte a sur en el metro
por cien pesetas al mes la clase.
No tenías ni un cantar que llevarte al oído,
pero cantabas
lo que escuchabas a otros al pasar, prestado.
  
Alma que me sostuvo el cuerpo destruido,
ya no te satisfacen los vestidos de seda,
vuelves a lo que fue, al viejo suéter,
a la falda de lana, al chal sobre los hombros.
Y algo escrito hace tiempo,
casi inconscientemente, como en trance,
cobra en determinado momento
un significado sobrecogedor
y cada uno de los conceptos y palabras
elegidos no se sabe con qué intención
se iluminan bajo todos los ángulos
y resultan fatalmente ciertos.
Tengo que convencerme y resistir
con un solo pensamiento,
una dramática convicción.
Por tanto, al enfrentarme
con el más amargo de los deberes, la desesperación,
quiero todas las horas para ir completando mi vivir,
auscultar en mí misma el pálpito del mundo,
prestar mi voz a la realidad y al sueño,
al ser humano presente, pasado y futuro,
al pájaro, la casa, el árbol, la piedra,
transformar en palabras lo que soy.



De "Tarot"
  

viernes, 27 de marzo de 2026

Blanca Varela. Del abismo que arroja al aire...

del abismo que arroja al aire
esta última flor
trepo como la araña que soy
frágil y reconrosa 
deseando tocar alguna luz
que endurezca mi corazón 



De "Concierto animal"
En "Poesía completa"
   

jueves, 26 de marzo de 2026

Lorena Acosta Iglesias. La memoria se enrosca

clavo torcido
de la experiencia
  
así corona de espinas
mi cráneo 
hendido
en cada logro
que tanta sombra
  
Aguanta.
  
Puntales
seguidos
braille párpados
erguidos
   
No perder
Ser digno
del tambor
Ritmo infinito
acelerado.
  
Escúchame 
entre las cortinas
del sueño
que nos repara.
   
Pliégate en el grito
mudo, bostezo
incauto, canto
de nana, lo anodino
estrechándote los pies, 
atado el paso
a la caída.
  
Redoblar eterna
la risa condena
de la esclava tracia.
  
Moja el pan reliquia.
Continúa
tu legado.



De "Llamada del vacío"

miércoles, 25 de marzo de 2026

Inma Chacón. Algún día...

Algún día, 
cuando rompa el vacío
que contiene tu abrazo,
el hueco que me envuelve
desbordará sus límites.
Y dejará de ser
espacio retenido
que busca su reflejo.



De "Alas"

martes, 24 de marzo de 2026

Meritxell Baz. Alma inundada

Tengo un lago en mi interior
Un lago llamado alma
Y ahora está inundado
Solamente lleno de lágrimas
   
Si miras bien fijamente
Verás un pozo en el centro
Y justo en ese centro
Hay un pequeño agujero
Sale una luz diminuta
Que poco a poco se apaga
Pues el agua no deja crecer
La luz del amanecer
   
Oscuridad rodea mi lago
Sin barcos ni timonel
Sin faros, sin luces, sin puerto
Tan solo comienza a llover



De "Padres invisibles"

lunes, 23 de marzo de 2026

Angélica Liddell. Tú, que estás más cerca del vuelo de los grajos...

Tú, que estás más cerca del vuelo de los grajos. 
No ves que te llamo desde lo diminutivo?
Una sola hoja soy, estremecida en mitad del árbol.



De "Veo una vara de almendro. Veo una olla que hierve"

domingo, 22 de marzo de 2026

Marta Sanz. El psiquiatra me lleva de la mano por la coloratura de mis sinapsis cerebrales...

El psiquiatra me lleva de la mano por la coloratura de mis sinapsis cerebrales.
   
Me concede el poder
cuando descubre
maravilla y crueldad
de diferencias y abismos.
  
Veo en las palabras un tacto indetectable
para otros seres pequeños.
  
Veo,
en la palabra,
el carbunclo.
  
Carbunclo y carbunclo.
Mineral y nombre.
Su existencia simultánea.
  
Leo las tripas de un ruiseñor
sacrificado
por el ansia de saber.
Y por las supersticiones.
   
El psiquiatra, que le robo a los psicóticos
y a esas que escuchan voces
dentro del lavavajillas
-no somos tan disímiles-,
   
me dice que tengo
que seguir cantando.
   
Yo, con la vena gorda, entono
do, re, mi, fa, sol, la.



De "Amarilla"

sábado, 21 de marzo de 2026

Akane Sánchez de Mora Vidal. Día 27 - 2017-01-29 12:39

La más mortífera y refinada manifestación 
de crueldad de esta sociedad
se la debemos a interioristas 
diseñadores y arquitectos 
del hospital.
   
Cadena perpetua 
para los que decidieron 
su enclave en el mapa
y a los que talaron los árboles
a los que empequeñecieron sus ventanas
a los que descuidaron sus techos
(esos que contemplamos las desvertebradas)
a los que echaron a los pájaros 
a los que no quisieron idear un sistema 
que nos permitiera contar estrellas,
o sentarnos juntos al atardecer
tras las montañas.
   
Oprobio y abucheos en plaza pública 
a los que planificaron los menús,
a los que distribuyeron las mesas en el bar,
a los que pintaron con desgangelo sus paredes,
a los que no pusieron camas para los que acompañan,
baños con duchas, sillas cómodas, cafés gratuitos
y lugares donde refugiarse cuando se nos quiebran
la alegría o la esperanza.
   
Pena de muerte con tortura 
a esos que decidieron que se puede trabajar
durante 38 horas seguidas, y ser infalible!
A los que tuvieron la genial idea de citar
a seis pacientes a la misma hora
y así generan colapsos, colas, enfados, desánimo 
en las salas de espera.
   
A los que recortan en personal, camas, plantas, material
y así nos tratan a los enfermos y nuestras familias 
y a los profesionales cojonudos que nos curan
como si fuéramos puta mierda. 
   
Mi odio a vosotros es total,
os odio desde mi fallo multiorgánico
os odio desde mis tripas recosidas. 



De "A orillas del Volga"

viernes, 20 de marzo de 2026

Tere Medina. El pecado

No lo nombres: es pecado.
Aun si tu cuerpo revuelcas
estre espasmos,
conserva tu labio
casto.



De "Rimas eróticas"

jueves, 19 de marzo de 2026

Amparo Dávila. Meditaciones a la orilla del sueño

   1
  
A la orilla del sueño
donde la rosa
es pálido recuerdo;
   
frente al silencio,
más lejana cada vez
más incierta
y más sola.
   
   
   2
   
Surge la angustia 
ante el temor de ser
tan sólo la corteza
de un día vano.
  
Fuera del sueño
hay un barco
encallado en la voz.
   
  
   3
  
La angustia se desangra 
-gota negra,
negra y pesada gota-.
La sombra emerge limpia
de la sombra.
  
Dibujo mi mortaja 
blanca, fría,
en las aguas del sueño,
lentamente.
   
   
   4
   
Agua consternada
donde el silencio escucha
la piedad del silencio
y más allá, tan sólo, 
una angustia vital
de espumas rotas.



De "Meditaciones a la orilla del sueño"

miércoles, 18 de marzo de 2026

Vanessa Díez Tarí. XVII.

Nadie te dirá 
toda la verdad.
   
No busques más, 
no vendrá a ti.
   
Siempre habrá 
rincones oscuros.
   
La transparencia 
no existe.
   
Aprende,
no muestres tu alma.
   
Finge tu realidad.



De "La luna"

martes, 17 de marzo de 2026

Olga Orozco. Esfinges suelen ser

Una mano, dos manos. Nada más.
Todavía me duelen las manos que me faltan,
esas que se quedaron adheridas a la barca fantasma que me trajo
y sacuden la costa con golpes de tambor,
con puñados de arena contra el agua de migraciones y nostalgias. 
Son manos transparentes que deslizan el mundo debajo de mis pies,
que vienen y se van.
Pero estas que prolongan mi espesa anatomía 
más allá de cualquier posible hoguera,
un poco más acá de cualquier imposible paraíso, 
no son manos que sirvan para entreabrir las sombras,
para quitar los velos y volver a cerrar.
Yo no entiendo estas manos.
Sí, demasiado próximas, 
demasiado distantes,
ajenas como mi propio vuelo acorralado adentro de otra piel,
como el insomnio de alguien que huye inalcanzable por mis dedos.
A veces las encuentro casi a punto de ocultarme de mí 
o de apostar el resto en favor de otro cuerpo,
de otro falso plumaje que conspira con la noche y el sol.
Me inquietan estas manos que juegan al misterio y al azar.
Cambian mis alimentos por regueros de hormigas,
buscan una sortija en el desierto,
transforman la inocencia en un cuchillo,
perseveran absortas como valvas en la malicia y el error. 
Cuando las miro pliegan y despliegan abanicos furtivos,
una visión errante que se pierde entre plumas, entre alas de saqueo,
mientras ellas se siguen, se persiguen,
crecen hasta cubrir la inmensidad o reducen a polvo el cuenco de mis días.
Son como dos esfinges que tejen mi condena con la mitad del crimen,
con la mitad de la misericordia.
Y esa expresión de peces atrapados,
de pájaros ansiosos,
de impasibles harpías con que asisten a su propio ritual!
Esta es la ceremonia del contagio y la peste hasta la idolatría. 
Una caricia basta para multiplicar esas semillas negras que propagan la lepra,
esas fosforescencias que propagan la seda y el ardor,
esos hilos errantes que propagan el naufragio y la sed.
Y esa brasa incesante que deslizan de la una a la otra
como un secreto al rojo,
como una llama que quema demasiado!
Me pregunto, me digo
qué trampa están urdiendo desde mi porvenir estas dos manos.
Y sin embargo son las mismas manos.
Nada más que dos manos extrañamente iguales a dos manos en su oficio de manos,
desde el principio hasta el final.


De "Museo salvaje"
En "Poesía completa"

lunes, 16 de marzo de 2026

Sara Martínez Navarro. El rumor

Del progreso volvieron hoy los pájaros,
vinieron a cantarnos lo breve
de su ausencia. Teníamos
su ausencia dentro
y con ella vivíamos como vive la presa
levantando la vista
         y no había nada.
Una rama quebrada, lo que no
se comprende, las formas
en desuso de una conjugación.
Si escribiera la nada o estuviera
su hueco: lo que hubo
y lo que no hubo. El lugar
no habitado se desplaza
hacia el centro. Ese tránsito
es lento y va cargado de tallos
y de ceniza enrojecida.
Esta escena no se comparte.
Ni el agua del centro del río
ni la herida del centro de los ojos.



De "Léxico romano"

domingo, 15 de marzo de 2026

Rosario Castellanos. La anunciación

I

Porque desde el principio me estabas destinado.
antes de las edades del trigo y de alondra
y aun antes de los peces.
Cuando Dios no tenía más que horizontes
de ilimitado azul y el universo
era una voluntad no pronunciada.
Cuando todo yacía en el regazo
divino, entremezclado y confundido,
yacíamos tú y yo totales, juntos.
Pero vino el castigo de la arcilla,
me tomó entre sus dedos desgarrándome
de la absoluta plenitud antigua.
Modeló mis caderas y mis hombros,
me encendió de vigilias sin sosiego
y me negó el olvido.
Yo sabía que estabas dormido entre las cosas
y respiraba el aire para ver si te hallaba
y bebía de las fuentes como para beberte,
huérfana de tu peso dulce sobre mi pecho,
sin nombre mientras tú no descendieras
languidecía, triste en el destierro.
Un cántaro vacío semejaba
nostálgico de vinos generosos
y de sonoras e inefables aguas.
Una cítara muda parecía.
No podía siquiera morir como el que cae
aflojando los músculos en una
brusca renunciación. Me flagelaba
la feroz certidumbre de tu ausencia,
adelante, buscando tu huella o tus señales.
No podía morir porque aguardaba.
   
Porque desde el principio me estabas destinado
era mi soledad un tránsito sombrío
y un ímpetu de fiebre inconsolable.
  
   

En "Mujer de buenas intenciones"

sábado, 14 de marzo de 2026

Raquel Gavilán Párraga. Cómo arder sin consumirse

Tus manos en la tierra,
raíces de mi cuerpo,
cavan hondos senderos
donde el deseo se hunde
tan lejos, tan profundo,
que ni el sol ni el frío tocan.
  
En mí floreces,
bajo el peso de tu sombra
como un viento que ara la piel
y deja surcos ardientes
donde el sudor es semilla
y mi aliento, el agua que brota.
   
No hay palabra para ese fuego,
solo la lengua salvaje de las aves,
que canta en mi pecho cuando llegas,
que grita entre los ríos 
donde el miedo y la alegría
se abrazan con garras dulces.
  
Te devoro 
como la tierra a la lluvia,
como la raíz a la luz que no ve.
Y en el barro de tu piel,
despierto a mi profunda furia,
a este deseo que florece
como una flor venenosa
en la he hendidura del jardín. 
   
Escuchas cómo el mundo tiembla
cuando mis manos te alcanzan?
Es el rugir de los antiguos,
el susurro de lo que fuimos
antes de que el amor tuviera nombre,
antes de que el deseo supiera
cómo arder sin consumirse.



De "Volcán y cristales"

viernes, 13 de marzo de 2026

Alana S. Portero. XXII

Si naces cuarto menguante
cose tus labios hasta la edad del roble,
confía en la seguridad de las paredes encaladas
y escucha con atención a las madres cantando
en la oscuridad de los zaguanes.
No abandones la casa,
pues jóvenes y hermosas las quiere el vigilante del
faro, jóvenes y hermosas, condenadas a trazar círculos alrededor del fuste como
una extensión perversa del oleaje,
las mantiene dando vueltas
como fuentes de viento y leche libia,
hasta que las uñas se les tiñen de lividez
y se visten de iridiscencia y ánima.
   
Si naces cuarto creciente,
aprende el lenguaje de las piedras
y no te muevas hasta que te lo pidan,
cierra los ojos a la música del flautista
como una rata sorda y sin corazón.
Olvida las ondas que agitan los espejos.
Duerme o calla.
   
Si naces media luna,
practica la mueca adecuada
que te permita con seguridad
la entrada del ágora,
contribuye al zumbido
y deja una distancia prudencial
entre los pámpanos y tu calavera.
   
Si sangras luna llena,
escóndete entre la hojarasca
e imita el canto de las lechuzas,
tiéndete boca arriba hasta que la escarcha
te enseñe el noble arte de la hipocresía.
No dejes que la mirada del matarife
te acaricie los hombros,
sus hermanos querrán ajustarte un velo si
se lo permites.
Cada noche dormirás sobre un cadalso.
   
Esta es la canción lunar de las viejas
y los patios interiores,
desde las alcobas de las reinas,
y las tumbas sin nombre de las trobairitz,
la canción que lleva arrastrándose por el
lodo de los siglos hasta el cabecero de tu
lecho.
La que cuenta que los monstruos
no se esconden dentro del armario,
que los peores
caminan con calma a plena vista
y siempre sonríen cuando te los cruzas.



De "La habitación de las ahogadas"


jueves, 12 de marzo de 2026

Vanesa Liñero. Dónde luz...

Dónde luz,
aire,
agua,
voz,
silencio.
Dónde alma,
vida,
espacio,
tiempo.
Dónde tilos, abetos y flores.
Dónde, dónde estabas tú 
cuando yo me preguntaba
dónde te encontrabas perdido?



De "Los versos que el viento no se llevó"
    

miércoles, 11 de marzo de 2026

Alejandra Pizarnik. 16

has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has golpeado al viento
con tus propios huesos
   
has terminado sola
lo que nadie comenzó 



De "Árbol de Diana"
En "Poesía completa"

martes, 10 de marzo de 2026

Olga Orozco. Rehenes de otro mundo

A Vincent van Gogh
A Antonin Artaud
A Jacobo Fijman
.
.
Era un pacto firmado con la sangre de cada pesadilla,
una simulación de durmientes que roen el peligro en un hueso de insomnio.
Prohibido ir más allá.
Sólo el santo tenía la consigna para el túnel y el vuelo.
Los otros mordaza, las vendas y el castigo.
Entonces había que acatar a los guardianes desde el fondo del foso.
Había que aceptar las plantaciones que se pierden de visa al borde de los pies.
Había que palpar a ciegas las murallas que separan al huésped y al perseguidor.
Era la ley del juego en el salón cerrado:
las apuestas a medias hasta perder la llave
y unas puertas que se abren cuando ruedan los últimos dados de la muerte.
Y ellos se adelantaron de un salto hasta el final,
con sus altas coronas.
Quemaron los telones,
arrancaron de cuajo los árboles del bosque,
rompieron hasta el fondo las membranas para poder pasar.
Fue una chispa sagrada en el infierno,
la ráfaga de un cielo sepultado en la arena,
la cabeza de un dios que cae dando tumbos entre un rayo y el trueno.
Y después no hubo más.
Nada más que las llamas, el polvo y el estruendo,
iguales para siempre, cada vez.
Pero esa misma mano mordida por la trampa rozó la eternidad,
esa misma pupila trizada por la luz fue un fragmento del sol,
esas sílabas rotas en la boca fueron por un instante la palabra.
Ellos eran rehenes de otro mundo, como el carro de Elías.
Pero estaban aquí,
cayendo,

desasidos.



De "Mutaciones de la realidad"
En "Poesía completa"

lunes, 9 de marzo de 2026

Concha Méndez. 7

... Amor, cómo suenan tus pasos, según te acercas en el silencio de mi corazón!...



De "Canciones de mar y tierra"


domingo, 8 de marzo de 2026

Blanca Varela. Máscara de algún Dios

Frente a mí ese rostro lunar.
Nariz de plata, pájaros en la frente.
   
Pájaros en la frente?
   
Y luego hay rojo
y todo lo que la tierra olvida.
Humedad con poderes de fuego
floreciendo tras las negras pestañas.
Un rostro en la pared.
Detrás del muro, más allá de toda voluntad,
más lejos todavía que mirar y callar:
qué?
   
Siempre algo que romper, abolir o temer?
Y al otro lado? Al revés?
   
Vuela la mano, nace la línea, 
vibrante destino, negro destino.
Por un instante la melodía es clara,
parece eterna la tarde,
purísima la sombra del cielo.
   
Vuelvo otra vez. Pregunto.
Tal vez ese silencio dice algo,
es una inmensa letra que nos nombra y contiene
en su aire profundo.
Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa
sea amor, un gigantesco amor
en cuyo centro ardemos.
   
Tal vez el otro lado existe
y es también  la mirada
y todo esto es lo otro
y aquello esto
y somos una forma que cambia con la luz
hasta ser solo luz, solo sombra.



De "Luz de día"
En "Poesía completa"
    

sábado, 7 de marzo de 2026

Ángela Kethor. Sol y sombra

Cuando la sombra domina la escena,
la incertidumbre de la espera
toquetea impertinente
mi flequillo y mis rodillas,
me impide ver lo que he logrado
y hace tambalear los pasos
que había encaminado 
hacia mi anhelo.
  
El sol, en su vitalismo persistente,
se atreve a rozar mis ilusiones 
de soslayo, noto sus rayos festivos
acercándose a mis pies,
alegrando mis pestañas...
me dejo acariciar.
  
Necesito que la luz
vuelva 
a dominar mi escena.



De "Una vikinga en la hora mágica"
 

viernes, 6 de marzo de 2026

Pita Amor. Temor tengo a los plumeros...

Temor tengo a los plumeros,
temor tengo a los fantoches, 
tengo temor de los coches,
de los amores arteros, 
   
de los astros traicioneros,
de mis infinitas noches.
Tengo temor de los broches
de amatistas verdaderos,
  
de los topacios dorados,
de los pájaros volados,
   
de los placeres nocturnos,
de los cielos taciturnos. 
   
Tengo temor de la luna
y su lánguida fortuna.



De "Pita Amor. Un caso mitológico"
    

Winétt de Rokha. Cigarra de islas

Ataviada del verde estrellado
de las praderas
parezco más morena.
  
Hasta el borde de mi vestido
-flor de trigos-
vienen a picotear los pajarillos.
  
como en un afiche de Verano,
a espaldas de mi dibujo innumerable,
un árbl de agua en arco iris.
  
Esterilizando del paisaje violento
la obscura sensualidad
mi figura de sol ilumina la fuente.



En "Material de lectura"

jueves, 5 de marzo de 2026

Piedad Bonnett. Tiempo

Cada vez más lejano lo lejano.
El hoy
es un colibrí trémulo en el aire
y el aire es la materia del mañana.
Ayer, ayer me estoy buscando y me extravío 
por cuartos en penumbra y corredores
donde hace siesta el sol en los geranios.
Ayer estoy de vuelta y esculcando 
en los rincones todos de mis días 
a ver si estoy allí, qué cara tengo
sentada en la cocina, junto al fuego,
pero solo me mira una niñita
comiéndose su pan. En el patio empedrado 
el tiempo ha muerto antes de haber nacido.
El hoy
es un colibrí trémulo en el aire
y el aire es la materia del mañana.



De "Nadie en casa"
En "Lo terrible es el borde"
    

miércoles, 4 de marzo de 2026

Pino Ojeda. Oración

XIX

Señor! Si alguna vez he sido buena
y mis labios han sabido rogarte
ya lo he olvidado. 
Ahora no sé cómo hay que pedirte las cosas. 
No sé si hay que gritar por las calles, 
si hay que llorar por los bosques. 

Yo no sé, Señor, si Tú puedes oírme 
sin que yo te hable y te exija. 
Yo no sé si mis palabras no te dicen nada
o es que tus oídos no oyen mis súplicas. 

Solo sé, Señor, que ahora quiero
que vuelva, que ahora quiero que vuelva...

Si para verle, Señor, debo cerrar
los ojos, yo te ruego tu mano para
cegarlos. 

Ahora, Señor, solo te pido que vuelva. 



De "60 poemas de amor y de fe"
En "Yo seguiré aquí"

martes, 3 de marzo de 2026

Silvina Ocampo. A una bailarina esculpida por Degas

Recuerdo aquella cinta desteñida en su pelo
y en el vestido blanco de tarlatan, el cielo
y los brazos de bronce por el tiempo besados.



De "Poemas de amor desesperado"


lunes, 2 de marzo de 2026

Rosario Castellanos. La promesa

Te lo voy a decir todo cuando muramos.
Te lo voy a contar, palabra por palabra,
al oído, llorando.
No será mi destino el del viento que llega
solo y desmemoriado.


De "Materia memorable"


domingo, 1 de marzo de 2026

Lucía Sánchez Saornil. Caminos de arco-iris

A Norah Borges, por una deuda antigua

Eché mi corazón al mar
en busca de tu huella.
   
Eres lo que no se sabe
bruma.
   
Yo iba abriendo caminos de arco-iris
para alcanzarte
y tras tus pasos
seguían mis antorchas
cuando tu mano de oro
abrió mi costado izquierdo.



Ultra n.⁰ 4
1 de marzo de 1921


De "Corcel de fuego"