domingo, 31 de mayo de 2026

Winétt de Rokha. Carcoma y presencia del capitalismo

Frío, plano, de exactas dimensiones,
el siglo XX cabe en una cancha de tennis.
  
En mesitas de café-concierto,
entre pajillas, whisky-sowers y cigarrillos egipcios,
la mujer contemporánea
borda corpiños de seda negra.
  
En el paddock,
al compás de la música loca de un jazz-band,
las mujeres y los caballos se pasean.
  
Del brazo de Pablo de Rokha,
intervengo en el ritornello
mundial de las muchedumbres.
  
Ilustrando mis poemas
con perspectivas de paperchase,
con sweaters cuadriculados de sportman,
y humaredas de inquietantes locomotoras,
soy la Eva clásica del porvenir.
  
Astral y sensitiva, horado
en aviones románticos,
el azul de las golondrinas perdidas.



En "Material de lectura"

viernes, 29 de mayo de 2026

Circe Maia. Muerte

II

Recordarte es borrar, empecinadamente
una y otra vez, esta sustancia oscura
que de ti me separa.
  
Cadáveres de días que no viste, te cubren.
Llueven sobre tu rostro gotas lentas, espesas
y de beber, amargas.
  
Y bebo a grandes sorbos, y dolorosamente
este tiempo que crece entre tú y yo, borrándote.
Una y otra vez, contra las olas de plomo
contra de la corriente, partiendo el oleaje
  
-olas sombrías, noches que no viste, te cubren-
Como un nadar terrible, ahogándose
y ver tu rostro lejos, en una playa ajena
que no puede tocarse.



En una de las antología de "Material de lectura"

Carmen Méndez Barrera. Déjate de mariposas...

Déjate de mariposas,
que no es primavera.
  
Vamos al mar.
A bebernos la vida y copitas de más.



De "Heroína"

jueves, 28 de mayo de 2026

Juana Castro. Ana del sobresalto

No traían un pan los niños bajo el brazo.
Traían montañas de pañales
cantando a gritos suciedad amarilla.
  
Traían el dolor cruzándoles la boca,
una luna de insomnio en los oídos,
pleamares de lágrimas en sombra.
   
Eran pájaros flotándome ateridos
en el aire suspenso de mis brazos,
un fuego de luciérnagas mis ojos
aliviando la fiebre de sus noches.
  
Eran ríos sin agua, desbordada 
en microbios su infancia sonriente,
su longitud pequeña, tan inválida. 
   
Era un verde teñido de antibióticos 
fermentando la fruta de sus años,
hematíes de niebla en terciopelo
caídos de su piel, melocotón flamante.
  
Yo, una madre de llanto en la penumbra
de sus cunas de ritmo y de termómetros, 
una vana oblación de mi parálisis 
a sus vidas de sol y de cipreses.



De "Cóncava mujer"

miércoles, 27 de mayo de 2026

Blanca Eslava. En el aire blanco

No hay volumen 
en la niebla,
los cuervos vuelan
a mi paso
y no hacen sombras
en el aire blanco.
   
En la niebla
no hay distancias.
  
No hay realidad
en la niebla.
   
Vivo en un difuminado
de soledad
por la mañana.
   
En la niebla 
no hay sonidos.
   
Transito sin formas,
transito sin fe
en un silencio blanco.



De "Certeza del amanecer"

martes, 26 de mayo de 2026

Miriam Reyes. Ensayamos formas de remendar...

Ensayamos formas de remendar
lo que podría sufrir desgarro
  
detenido en el vano de la puerta
tiembla el cuerpo presintiendo 
   
del punto que atravesaría el anzuelo
gotea vaticina y desmaya la sangre



De "Con"

lunes, 25 de mayo de 2026

Patricia Gallego. De blanco cristal

Mensajes que se escriben en remoto
con un teclado para el error.
Hay un tejado de emociones con goteras
que calan la pantalla.
La jerarquía en el orden de las palabras
forma un espantapájaros torcido por las arrugas de los días,
mientras al fondo los gorriones terminan la cosecha.
Llegan los gritos que se leen
con ojos quemados del blanco cristal.



De "Perro verde, corazón rojo"

domingo, 24 de mayo de 2026

Nerea Zubikoa. Brindis

Descalzan mis pies
la dulce desidia.
Descorcho la pena
que se instala en mi cama.
Y esta vez,
sí, esta vez,
brindo por mí. 



De "Transtorno de déficit de ti"

sábado, 23 de mayo de 2026

Sara Vial. Raíz del mar

Sobre la arena la dejó el oleaje
y era un ángel golpeando en las rompientes, 
su ala me alcanzó por las corrientes
que remontan los pájaros en viaje.
  
Era el pecho de un barco, el abordaje 
del viento en su costado ennegrecido,
un alcatraz sonámbulo y perdido
que no alcanzó a volar desde su encaje.
  
Era la soledad aprisionada 
en su propio huracán, la cima helada
de un pez petrificado en su madera.
  
Un espolón de sueño en embestida,
era la seca espuma de una herida
cicatrizada en otra primavera.



De "En la orilla del vuelo"

viernes, 22 de mayo de 2026

Clara Muschietti. Como hiciste esa mañana...

Cómo hiciste esa mañana
para flotar en la pileta
con los rayos? Todos corrían
y yo trataba de entender,
cómo hice antes para resistir,
qué tenía, poderes,
o era estar y no preguntarse,
y seguir la corriente?
Y ahora? El clima no mejora, las condiciones
  no mejoran,
los enfermos no mejoran, vos pensás que yo
podría repetir esas frases que dicen
que todo pasa y no hay mal que por bien
no venga?
No lo creo, viste lo que hice
con mi cara, qué cosa para lograr
ese gesto tan antiguo?
Qué era lo que sostenía
la respración, qué cosas nos mantenían
en pie con el pelo limpio?



De "La canción que cantás"

jueves, 21 de mayo de 2026

Natalia Litvinova. No les creas a las flores...

No les creas a las flores
cantaban las ancestras
no son frágiles
no se cortan fácil
no se despegan de su polen
no acarician con sus pétalos
   no huelen a amor
   no son fáciles
no están cuerdas las flores
no están solas las flores
no se van a doblegar



De "Amarilis"

miércoles, 20 de mayo de 2026

Concha de Marco. Los Amantes

1

Hoy estoy tan alegre
como si el mar fuera mi propio cuerpo.
Pongo la mano sobre el pecho y le escucho cantar
en continuadas olas de armonía.
Esta mañana, a las siete,
vibraba silenciosa la luna allá en lo alto,
y mi amigo, dormido,
soñaba en los pinares de su niñez.
  
Y por qué tienes esos ojos
y esa estatura y ese pelo
y esas manos y esa sonrisa
y ese ser como eres,
que viviendo a tu lado
cuando por la calle te encuentro
me parece un milagro.
     
A veces te sigo, vas pensativo,
juntas las manos sobre la espalda.
Si hace viento, despeina tu pelo blanco,
si llueve, te vas mojando
como si la lluvia no fuera contigo.
Y siempre ecuánime, sereno,
con esa dignidad de tu persona
y tanta humanidad que te desborda.
   
Eres el árbol
a cuyo tronco se abraza esta yedra
con más firmeza cuanto pasan años.
Ternura de tus horas para conmigo.
Qué hice yo para merecer tanto?



De "Tarot"

martes, 19 de mayo de 2026

Inma Chacón. La luna no sabe...

La luna no sabe
que te has ido.
  
Sigue saliendo
todas las noches.
  
Para ti.



De "Alas"

lunes, 18 de mayo de 2026

F. Jarmouni. XV

Si tú supieras que escribir todo lo que me gusta de ti
sería un desafío tan grande que me llevaría a la eternidad,
moriría sin poder concluirlo, atrapada en cada palabra,
pues, por cada capítulo que finalizara, uno nuevo empezaría.
   
Cada risa tuya sería una página dorada,
cada mirada, un verso que anida en mi alma.
Tus gestos, un poema que jamás se agota,
y, cada instante contigo, un relato que desarma.
Mi pluma sería un reloj de arena roto,
la eternidad un prólogo sin epílogo,
y al final de todas las páginas,
un corazón que ya no distingue 
donde acaba el poema y empieza lo ignoto.
   
Me faltaría más de una vida para lograrlo,
para capturar todo lo que eres,
para plasmar en tinta los matices de tu ser
y celebrar cada detalle que mi pecho
es a ti a quien quiere.



De "Elegía a noches y lirios"

domingo, 17 de mayo de 2026

Lorena Acosta Iglesias. Deep Rest

Hibernar el hoyo
Letargo del mínimo movimiento
Reposo uniforme-mente
hundido 
  
Hueco
Hogar mudo
Sábana toga
Soga ya en el nudo
  
Mundo mis paredes
estrechas ondas 
mi suspiro.
  
No cae el susurro
letanía 
mis pensamientos
echados a dormir
conmigo.
  
Esperan el día, 
ya pasado,
en el que retornar
vivientes.
  
No anhelan
en la guardia
cierto placer,
redoblan en
espiral sabida
finita:
  
tan hondo
su encanto
como su espina.



De "Llamada al vacío"

sábado, 16 de mayo de 2026

Olga Orozco. XIV

Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina
como un extraño objeto tormentoso entre indecibles faunas,
o a desaparecer en las complicidades del follaje
con un manto de dríada dormida bajo los velos de la tarde,
o eras sustancia yerta debajo de un papel que se levanta y anda.
Henchías los armarios con organismos palpitantes
o poblabas los vestidos vacíos con criaturas decapitadas y fantasmas.
Fuiste pájaro y grillo, musgo ciego y topacios errantes.
ahora sé que tratabas de despistar a tu perseguidora con efímeras máscaras.
No era mentira el túnel con orejas de liebre
ni aquella cacería de invisibles mariposas nocturnas.
Sólo que yo no supe echar arena sobre tus pisadas.
Te alcanzó tu enemiga poco a poco
y te envolvió en sus telas como con un disfraz de lluviosos andrajos.
Saliste victoriosa en el irreversible juego de no estar.
Sin embargo, aún ahora, cierta respiración desliza un vidrio frío por mi espalda.
Y entonces ese insecto radiante que tiembla entre las flores,
la fuga inexplicable de las pequeñas cosas,
un hocico de sombra pegado noche a noche a la ventana,
no sé, podría ser,
quién me asegura acaso que no juegas a estar, a que te atrapen?



De "Cantos a Berenice"
En "Poesía completa"


viernes, 15 de mayo de 2026

Akane Sánchez de Mora Vidal. Día 30 - 2017-01-30 00:30

Dos meses.
Hoy hace dos meses.
   
Brel decía que es terrible morir en primavera,
cuando florecen las lilas.
Pero a finales de noviembre no debe ser terrible. 
Todo está marchito, ya se han caído las hojas;
no nos queda ni la belleza de los árboles vestidos
con los colores ocres del otoño.
Noviembre de paisaje desolador.
   
Sin embargo, y aunque parezca paradójico, 
hasta un minuto antes del accidente 
vivíamos en el paraíso, en un vergel,
ese que se encontraba al otro lado de nuestros ojos.
Hasta un minuto antes de venir a despedirte,
vivía en un paraíso de morfina,
ese que se encontraba dentro de mi cabeza:
saldremos de aquí juntos, es solo una cuestión
de tiempo y lucha encarnizada.
   
Noviembre me estalló en la cara
casi cuando lo habíamos dejado atrás. 
   
Venid a estar conmigo los 30 de noviembre,
amigas, amantes, hermanas!
Venid los 30 de cada mes,
que no quiero que me pillen sola en casa!
   
Por favor venid. 
Aunque no quiera veros!



De "A orillas del Volga"

jueves, 14 de mayo de 2026

Laura Fernán. Regalos

 Lo notáis? Ya huele a primavera.
 Hay regalos a los que no consideramos regalos y no entiendo por qué. 
 El olor a primavera, por ejemplo.
 Los atardeceres.
 El café que alguien te trae sin habérselo pedido.
 Los abrazos cuando se necesitan (que, a mí parecer, es casi siempre).
 Respirar... Regalazo!
 Poder contar estrellas y pensar que la gente que ya no está aquí brilla con ellas.
 Tener con quien brindar, con quien llorar, con quien sincerarse, abrirse, reír, bailar, celebrar, viajar...
 Saber estar sola y disfrutarlo.
 El amor. Recibirlo y darlo. Ambos son regalos.
 Escuchar de una bonita voz un bello poema.
 Que a la gente que te importa le pasen cosas buenas.
 Que alguien te mande una foto o una canción porque sabe que te gustará.
 Poder dormir tranquila.
 Agradecer.



De "El año en que hibernamos"

miércoles, 13 de mayo de 2026

Tere Medina. Ante tu espejo

Geometría armoniosa,
cálido colorido,
cadencia de expresión,
gracia en el ritmo.
Tus manos fingen pudores
femeninos en un cuarto menguante
-como dos lirios-
sobre los senos redondos
y los pezones erguidos.
Tus rodillas se desmayan
una en la otra, beso tímido,
porque aprisionen los muslos
el vello, coquetos rizos,
que sombrea y que subraya
el nido
tibio.
El cuello inventa cansancios
buscando la grácil línea
de los tallos.
Se te entreabren los labios,
flor sedienta de rocío,
provocación al contacto.
Y, cima augusta,
-barroco adorno-
el penacho de la guerra
que te acaricia los hombros
en bien previsto abandono;
que, porque juega a ocultarlos,
pone malicia en tus ojos.
Cuadro perfecto.
El espejo
te dice de su excelencia,
de su bien logrado efecto.
Pero te cuenta -demonio-
que nada es del todo cierto
en viudedad,
que la verdad de tu cuerpo
es solo verdad a medias
si tú quemas el incienso.



De "Rimas eróticas"

martes, 12 de mayo de 2026

Amparo Dávila. Acuática

Iré por la noche hasta el río musical, cuajado de
  estrellas;
  iré a bañarme en sus aguas color de turquesa.
   
Escucharé los lamentos de las ranas inquietas; creeré 
  piedras
  movibles, los sapos grises.
   
Correré por la orilla de arenas dormidas, persiguiendo 
  luceros; en la arena quedarán las huellas de mis
  infantiles
  goces.
   
Navegaré por el río con mis brazos por remo; el río 
  cruzaré 
  con remos alados, y brotarán de mis manos las 
  flores
  del agua.
   
Desafiaré los peligros de las aguas profundas;
  sumergida
  en su seno, me pensarán acuática. 
   
Interrumpiré el sueño de los pececillos leves; a los
  peces
  de mil colores les robaré sus sueños de perla.
   
Liberaré los cabellos con ansias de redes; pescarán 
  estrellas
  de coral y de nácar.
   
Cansada de juegos, descansaré a mi antojo sobre el
  regazo
  del río; el río adornará mi cuerpo con encajes de
  espuma.



De "Salmos bajo la luna"
En "Poesía reunida"

lunes, 11 de mayo de 2026

Sara Martínez Navarro. Lenguajes no humanos

La primera cosecha. El tronco
de la higuera erguido y tenso.
Te has levantado temprano,
has mirado las habas. Si crecieran
como crecen las penas, has dicho.
El día ha transcurrido lento
entre cestas y pájaros que acudían
al agua fresca del bebedero.
Silencio. Se hace de noche.
Has vuelto a mirar las habas
antes de acostarte.
Hay un temblor.



De "Léxico romano"

domingo, 10 de mayo de 2026

Carolina Rey de Alba. Personas hogar

59.

Siempre quedará un lugar donde volver.
Un lugar al que no regresar.
Una persona que siempre será casa.
O de la que huyas sin querer saber nada.
Un lugar al que echar de menos y otro que, bueno,
mejor no mirar atrás.
   
Personas que creías de una manera, y no de otra.
Que aprendes y decepcionan, o era al revés?
Personas que se quedaron, también por el camino.
   
Aprendiste que solo algunos lugares son para regresar,
que las personas a veces fallan, piden perdón y vuelven,
pero no vuelven como antes, ni vuelven a ser lo de siempre.
Personas que, como los lugares, son casa, hogar,
el sitio donde volver.
   
Eso es algo que siempre tenemos claro, dónde sí,
dónde no y dónde con los ojos cerrados.



De "Noventa formas de amor"

sábado, 9 de mayo de 2026

Concha Méndez. Glicinas

A Alfonsina Storni
   
Glicinas
en el jardín.
En el confín
golondrinas.
Y en torno,
brisas marinas.
   
Mi barca espera en el mar
y al mar he de ir primero
que ya comienza a alumbrar
el faro del Gran Farero.
   
Glicinas
en el jardín.



De "Canciones de mar y tierra"

viernes, 8 de mayo de 2026

Noelia Pena. Detrás de este mar existe...

Detrás de este mar existe
un mar más limpio, mar
sin botellas de plástico,
sin manchas de fuel, mar
sin muñones de patas en la orilla,
sin miedo ni esperanza, mar
sin víctimas de naufragio.
Detrás guarda azul,
un mar sin violencia,
un mar sin policía.



Los pájaros fragmentarios [2014]


De "Una vida política"

miércoles, 6 de mayo de 2026

Pita Amor. El mecanismo oscuro de las aves...

El mecanismo oscuro de las aves.
Mecanismo en dos alas suspendido.
El mecanismo del halcón huido.
El mecanismo acuático de naves.
El mecanismo extraño de las llaves.
Las aves en su vuelo desmedido.
Vuelo de alas voladas sin sentido.
El mecanismo oculto de las claves.
El mecanismo del reloj cambiante.
El mecanismo del reloj constante.
El vuelo de los pájaros alados.
El mecanismo denso de los dados.
El mecanismo de los submarinos.
Y el de los pájaros sin fin divinos.



De "Pita Amor. Un caso mitológico"


Pino Betancor. 8

Recordar el verano. Recordarlo 
con su aroma frutal
entre los dedos,
y no olvidar ya nunca
el relámpago azul
de la alegría.



De "Luciérnagas"
En "Sombra de rebeldía"
    

martes, 5 de mayo de 2026

Claribel Alegría. Muero de a poco

Muero de a poco, amor
no es la muerte sorpresa
que deseaba
la que libera
y lanza
es la otra
la lenta
la que corta en pedazos
da estocadas
y de perfil se escurre.



De "Saudade"



lunes, 4 de mayo de 2026

Piedad Bonnett. Tenía techo el mundo entonces...

Tenía techo el mundo entonces
y un olor familiar a humo de leña.
Íbamos recibiendo la vida a cucharadas, 
amorosa sopa de letras donde íbamos leyendo
la secreta consigna de los días.
Qué poderoso cataclismo,
qué oscura y sistemática tarea
nos dejó a la intemperie sufriendo viento y lluvia?



De "El hilo de los días"
En "Lo terrible es el borde"
    

domingo, 3 de mayo de 2026

Pino Ojeda. Este silencio

Detenidamente te siento, 
largamente vas por mi camino de venas intrincadas buscando tu presencia más pura, 
tu aliento prolongado sobre mi carne desfallecida. 
Te oigo en tu correr apresurado por recobrar el tiempo y los sueños
que vas madurando en tu caminar de sombra. 
Todos tus sueños van saltando por mis silenciosas venas 
que se encienden llenas de luz y deseos. 

Vas llegando cada día sobre mi frente, repetidamente y nuevo. 
Vas llegando, permaneciendo en cada lugar y cada hueco. 
Te tengo ahora, te siento delante y quieto. 
Estás aquí más claro que la luz, más puro que los ángeles cuando
aún no han rozado con sus alas la tierra. 
Estás, estás en todo. 
Estás en cada cosa como si cada cosa hubiese nacido por tu voluntad y para mi goce. 
Y yo estoy quieta.
Viviendo para este mundo que tú has creado, sin reconocerme apenas
para que tú sigas viviendo. 

Nadie podrá desprenderme de este silencio en que tú me envuelves, 
amor cercano de cada día. 
Solo tú me ayudarás a salir de él cuando el tiempo
deje oír su voz de partida. 
Solo tú, tú solo estarás a mi lado cuando mi mano
se alce presurosa para decir adiós a este silencio. 
Y solo tú podrás recobrarme,
porque nadie más que tú podrá descubrir el camino donde mis pies
empiecen a caminar de espaldas a este silencio. 



De "Desnuda como el ángel"
En "Yo seguiré aquí"

sábado, 2 de mayo de 2026

Silvina Ocampo. Los ojos

Como Casandra yo escuché tu paso
en las baldosas de la galería.
Como ella, adivinaba yo en los días
y en la voz recurrente del ocaso
lo que ocultabas y conozco tanto.
Ciega, sola, atenta penetré
en tu velado reino y consagré
bajo sus plantas, al rencor, mi espanto.

Transformabas el mundo en un desierto.
Como a Casandra no quisiste oírme.
Pensando junto al río sólo en irme,
en la noche incesante busqué el puerto.
Al ver los astros, con aristas, rojos,
sabía que el infierno era mirarte
y volver a tu lado y no olvidarte.
¡Ah, por qué no quemé más bien mis ojos!

¡Vanas son las mentiras y las guerras!
Nuestros ojos traicionan nuestra cara;
la vuelven transparente, fría y clara
como el agua en la orilla de las tierras.
No me perdonarás de haber llorado:
no me lo perdonabas, yo tampoco.
Tus noches y tus días los evoco.
¡Por qué con tanto amor me has engañado!

Símbolos tiene la desesperanza,
propiedades antiguas y suntuosas,
A veces tiene cosas muy preciosas.
Como la muerte, siempre nos alcanza.
Con el rostro de piedra, de la ira,
por tu amor me acerqué a sus pabellones.
Ah, fue triste en los pérfidos frontones
de sus oscuras torres tu mentira.

Vi que en su primavera con glicinas,
la languidez secreta de las ramas,
las canciones del mirlo, las retamas,
la vegetal constancia que germina,
urden una ávida y común tortura
a ejemplo de esos ramos en la muerte
que simbolizan con un lujo inerte
la soledad, el polvo, la locura.

Vi al pie de las columnas los despojos
de las fiestas en sueño, de la aurora;
te seguí paso a paso, hora por hora,
más que tu sombra guiada por tus ojos.
Oscuros en tu cuarto me rodeaban
los muebles habituales: los abismos
labraban en desorden cataclismos
mientras las furias su clamor callaban.

En los iridiscentes labios rojos
de alguna flor resplandecía el alma
del céfiro purísimo en su calma:
mas yo estaba cegada por tus ojos.
La llanura, la nieve o la montaña
me recibía reconciliadora:
y persistía entre árboles sonora
la dicha exigua que la duda empaña.

Vi caras, muchas caras previsibles;
todos mis diálogos fueron falaces;
escuché de las voces los compases
sin oír las palabras más sensibles;
proyecté formas de mi destrucción.
En las ciudades, en la calle sucia,
en los sórdidos parques, sin astucia
llegué al infierno con obstinación.

Como alas nacen del cansancio arrojos
busqué por todas partes el horror,
el desencanto pacificador
como los santos porque vi tus ojos.
Y conseguí morir perfectamente
sin ningún esplendor como soñaba
sola en el iris gris que me aterraba
viendo tus ojos incesantemente.



De la "Antología esencial"



viernes, 1 de mayo de 2026

Mayte Gómez Molina. Eukaryota, Animalia, Chordata, Vertebrata, Aves, Apodiformes, Trochilidae

Un colibrí tiene
un corazón igual que el tuyo pesa
unos cinco miligramos
hace la misma función
  
Imposible geoda, mírala volar
para asombro de los manuales
científicos
La teoría deja fuera de sí
muchas cosas que sin embargo existen
  
Cómo su corazón              
mi corazón
supo hasta dónde crecer
cuándo                 
parar?       
  
Gobiernan las cosas
instrucciones escritas dónde
tal vez
en el vientre del insecto más minúsculo
o en el idiona líquido que se aprende mamando
del volcán que sabe
de todas las cosas



De "Circuito cerrado de vigilancia"