miércoles, 30 de septiembre de 2026

Mari Trini. Llegada la hora

Me ha llegado la hora
de hablarte sin remilgos,
decirte lo que pienso
como amigo o enemigo.
Me ha llegado la hora
de mi juego descubriros,
no tengo ni rey, ni sota,
ni ases para mi enemigo.
Solo tengo siete cartas
sin mirarlas os las brindo,
coged las que más os gusten
que mi juego ha concluido.



De "Poesía crónica"

martes, 29 de septiembre de 2026

Clara Muschietti. Desde acá se ve el mar...

Desde acá se ve el mar, camino un poco más y lo huelo. Camino un poco más y lo toco. Camino un poco más y me sumerjo. Camino un poco más y me muero. 



De "La vida normal"

lunes, 28 de septiembre de 2026

Carmen Megías Vicente. 14. Ave contigua al pecho

Nace un espacio circular que se expande
descansa en la piel
muselina
sobre los hombros,
brota de los adentros en un eco tranquilo.
Surgen emociones más íntimas 
resonando desde el estómago 
motor
de profundidad.
  
La mente caleidoscopio 
proyecta formas sobre calidez
vaivén en el horizonte
donde fluyen voluptuosas formas.
   
En el centro del pecho
un ave
late suave a la luz
donde se mece contigua.



De "Bestiary"

domingo, 27 de septiembre de 2026

Alfonsina Storni. Ojo

Reposa.
El crepúsculo
muere más
allí, donde, pájaro quieto,
aguarda.
  
Mares tristes,
apretados,
mueven
en él
sus olas.
  
Los paisajes
del día
lo navegan
lentos.
  
Tímidas,
las primeras estrellas
lloran
su luz insabora
en la pupila fija.
  
En el fondo oscuro
largas hileras humanas
se le desplazan
incesantemente:
parten
en distintas
direcciones;
retroceden;
retroceden;
tocan
los primeros
hombres:
  
gimen porque nace el sol.
Gimen porque muere el sol...
  
Todo está allí,
apretado en la cuenca,
donde,
pájaro quieto,
aguarda.



En"Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"


sábado, 26 de septiembre de 2026

Olga Orozco. Brillos, soplos, rumores

Es exigua esta luz.
Apenas si dibuja escenas inconstantes hechizadas por el fulgor de la corriente
o pájaros prisioneros en un témpano inmóvil.
Todo lo que se va entre dos golpes de ola, como cambiar los ojos;
todo lo que se queda como estatua de sal en su visión insomne.
Esta luz es de paso y es mortal.
Nada que me descifre qué puede ser entonces
esta intención de brillo que llega sin un cuerpo donde poder estar,
este soplo a través de una brecha más honda que un anillo vacío
o este rumor de frondas que traspasan la noche lado a lado.
Tal vez brillo de miradas que vuelven
como vivas monedas rescatadas desde el fondo sin fondo de un tonel;
tal vez soplo de bocas que me nombran con mi nombre de arena;
tal vez rumor de antiguos ropajes desgarrados por los vigías de otro mundo.
Alguien que se rehace con la dócil sustancia de las apariciones.
Es voraz esta luz.
Absorbe sin piedad al que retorna con su rostro extranjero.
Sólo me deja restos, vestigios insolubles de esos vagos tejidos que fragua la nostalgia.
Aunque quizás se trate de mi propia nostalgia y de otra luz.
¿No soy acaso un brillo, un soplo y un rumor también indescifrables,
allá, donde acudo con mi carne intangible y mis disueltos pies
a una densa reunión de desaparecidos?



De "Mutaciones de la realidad"
En "Poesía completa"

viernes, 25 de septiembre de 2026

Winétt de Rokha. Canción de Tomás

A la entrada, en el índice de todos los caminos: tú,
de todas las perspectivas, de todas las lontananzas
como el nido de un pájaro que no existió
y lo oímos cantar en nosotros.
  
Fruta de recuerdo,
ya estarás cambiado, Tomasito, en el país de los muertos,
con aquella flor resonante,
que traías en tu manita de hombre escogido por el destino,
y esos ojos de ilusión de aventurero.
  
Voy a deshojar los innumerables pájaros
para tu navío de sombra.



En "Material de lectura"

jueves, 24 de septiembre de 2026

Circe Maia. Palabras

Tantos millones de bocas
tienen pasadas.
Pedro Salinas

En este cuarto me rodean muebles
que no conoces: tengo puesto ahora
este vestido que no has visto y miro
-hacia dentro, hacia fuera?- No lo sabes.
  
Pero ahora y aquí y mientras viva
tiendo palabras-puentes hacia otros.
Hacia otros ojos van y no son mías
no solamente mías:
las he tomado como tomo el agua
como tomé la leche de otro pecho.
Vinieron de otras bocas
y aprenderlas fue un modo
de parender a pisar, a sostenerse.
  
No es fácil, sin embargo.
Maderas frágiles, fibras delicadas
ya pronto crujen, ceden.
duro oficio apoyarse sin quebrarlas
y caminar por invisible puente.



De "El puente"
En una de las antologías de "Material de lectura"


miércoles, 23 de septiembre de 2026

Carmen Méndez Barrera. Más que por volar...

Más que por volar,
te admiro
por hacerlo
con las alas rotas.



De "Heroína"
    

martes, 22 de septiembre de 2026

Blanca Eslava. En el pinar

El profundo verde de los pinos
me enseñó el límite
de los huesos cóncavos.
   
No iré a ninguna parte.
Este frío es mi paisaje.



De "Certeza del amanecer"

lunes, 21 de septiembre de 2026

Nerea Zubikoa. People

Miradas 
que habitan 
en la ausencia
de un brillo perdido.



De "Transtorno de déficit de ti"


domingo, 20 de septiembre de 2026

Gabriela Mistral. Canto que amabas

  Yo canto lo que tú amabas, vida mía, 
por si te acercas y escuchas, vida mía, 
por si te acuerdas del mundo que viviste, 
al atardecer yo canto, sombra mía. 
  
  Yo no quiero enmudecer, vida mía. 
Cómo sin mi grifo fiel me hallarías?
Cuál señal, cuál me declara, vida mía?
  
  Soy la misma que fue tuya, vida mía. 
Ni lenta ni trascordada ni perdida. 
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía, 
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía. 
  
  Te espero sin plazo y sin tiempo. 
No temas noche, neblina ni aguacero. 
Acude con sendero o sin sendero. 
Llámame adonde tú eres, alma mía, 
y marcha recto hacia mí, compañero. 



En"Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Eva García Madueño. Evanescencia

A veces solo un deseo:
desvanecerse,
como pisadas a la orilla del mar.
   
Dejando solo un destello
apenas un resplandor.



De "Disforia"

viernes, 18 de septiembre de 2026

Amparo Dávila. Ámbito del silencio

El silencio es un espejo negro
donde se ahogan todas las preguntas.

La tarde cerró de golpe sus ventanas
al invadir la voz los musgos del silencio.
  
Hay veces
que una palabra
pesa sobre el mundo
como un astro incendiado
recostado en el hombro de una rosa.
  
Es preciso callar.
Dejar que el agua ignore
su propio nombre,
sepultar en ataúdes de niebla
las voces de las hojas
y los tumbos del mar,
detenerse a envejecer
como las piedras,
ahogándose en palabras
nunca dichas.
  
Un muro de sal amarga
se calcina en la garganta
y puñales de luna congelada
mutilan gritos,
dejándonos
en la rama del viento
sin alas y sin voz.
  
Bien lo sé,
a mitad del sueño
existen muelles sombríos
donde el silencio tiene
potestad de nube.
   
La voz es una isla,
lágrima ardida
frente al mundo, en suspenso,
cercada por una soledad de multitudes.
  
Si todos supieran!...
  
El corazón lastima
como pétalo herido
al rodar del verano,
cuando la voz madura
y el día feliz ahonda
por los rincones de la brisa.
  
Pero no, olvidemos...
  
Llueve en el recuerdo
helada lluvia de ceniza
y el rostro de la voz
pálido y ciego
habita los espejos negros
de la ausencia.
  
Alguien me dice:
hay perlas ancladas
en el polvo de los días,
hay ecos golpeando
ventanas de futuro.
  
Pero es inútil asirse
a la infancia de la voz,
cuando la noche cubre el corazón
y en el silencio se ahogan las estrellas.
  
Dejemos que el día se marche
golpeándonos las sienes...



De "Perfil de soledades"
En "Poesía reunida"

jueves, 17 de septiembre de 2026

Grela Bravo. Recuérdame

«Recuérdame,
aunque sea en un rincón y a escondidas».
Carlos Ruiz Zafón

Dicen que aquellos que se leen se pertenecen indefectible 
y secretamente.
Que aquello que se recuerda vive, 
de uno u otro modo, indefinidamente.
Que lo que no se dice nunca se pierde. 
Que aquello que se abraza en silencio
siempre se protege. 
Que quienes se piensan de ningún modo
se separan. 
Que lo que no se cuenta nunca termina. 
Que lo que no empezó tampoco acaba. 
Que lo que no dejas ir nunca se olvida. 
   
Y quien no se olvida...
jamás muere. 



[... aunque sea a escondidas]
No me dejes ir.




De "Maneras de decirlo"

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Concha de Marco. El Ermitaño en posición con La Sacerdotira

No me quieras inspirar esperanza que no sientas.
Cúbrete, que el fatal gesto te hallará desprevenida.
Si las palabras triunfales se desmayaron en tu lengua,
de dónde viene la canción?
Del prado, de la fuente, del río
salpicando la espalda de los niños.
Alegría del pájaro en la última rama del olmo.
Corre por la orilla verde, desnuda, entre piedras claras.
Pero en la otra ribera, el inaccesible monte.
Quieres coger las flores amarillas
que de milagro crecen en la cumbre.
Duerme mecida por el arrullo del agua
el canto de los pájaros,
los gritos de los niños.
Qué límpida mañana,
qué fresa hierba luminosa y húmeda,
juncos, riberas, agua transparente,
plenitud y belleza del instante.
  
Pero en la orilla opuesta
la pálida escollera de la muerte.
Flauta de Pan, faunos de siesta, pequeños,
tan menudos, desfilan por el prado,
suben a mi quietud maravillada.
Dormir con esa flauta en mis oídos.
Me atáis con hilos de araña a los tréboles,
a margaritas blancas.
  
Subís por mis costados, por mis piernas,
por mis brazos, con pasitos de hormigas.
Mahler os está llamando.
Volved mañana, faunitos, volved mañana.
Me encontraréis junto a la orilla verde
mi piel cubierta de sol y agua.
Mientras la pálida escollera de la muerte
se yerga en la otra orilla,
volved mañana.



De "Tarot"

martes, 15 de septiembre de 2026

Inma Chacón. 3 de junio de 2005-Feliz cumpleaños

Volveré a soñar.
Regresaré a la magia
del todo es posible,
y dibujaré primeros pasos
otra vez.
  
El libro de la cuenta de los días
me impondrá cada año
un tres de junio,
y me traerá otro sueño 
por cumplir,
y otra herida,
y otro borde.
Y la sangre.
  
Y yo
aceptaré mi viaje
en solitario,
y las arrugas impares
de mi frente,
y mis canas,
y mis manchas,
y mis años sin ti.



De "Alas"

lunes, 14 de septiembre de 2026

Marta Sanz. Todos los poemas me salen amarillos...

Todos los poemas me salen amarillos.
Les debo una humilde disculpa.
O quizá algo mucho más drástico:
les pido con desgarramiento
perdón, 
perdón,
perdón.



De "Amarilla"


domingo, 13 de septiembre de 2026

Delmira Agustini. Amor

Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rondando por la vida como un eterno riego.
  
Luego soñelo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
sonaba sus cristale el alma de la fuente.
  
Y hoy sueño que es vibrante, y sueve, y riente, y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris visita;
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
  
sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiente a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos.



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"


sábado, 12 de septiembre de 2026

María Lorenzo. Animales

De pie, volando, a rastras, reptando, de día cual
canto de pájaro, de noche boca abajo de un
árbol colgando, desplegando las alas, subiendo
montañas, a cuatro patas, sobre tu hombro o
cargada a tu espalda; dejándome caer para
beber, para cazarte en tu mar de miel.
Ser tu alondra, tu perra, tu koala, tu gaviota, un
canguro bajo tu ombligo, tu cisne, tu cobra
envolvente,
cualquier tipi de reptil desde tus pies;
deslizándome por el cráter de tu nariz como
una raya de cocaína merodeando tu mente,
como heroína en vena paseando
por tu frente;
como un lince ibérico; como presa devorada,
candente, urgente...
Quiero ser tu gata bajo tus alas cuando hay
tormenta, tu hembra siempre en celo, tu abrigo,
tu consuelo.
Quiero ser todo lo nuevo, la membrana de tus
dedos, romper la bolsa amniótica para nacer de 
ti
y ser tú lo primero que vean mis ojos y lo
último
antes de morir.



De "Instintos"


viernes, 11 de septiembre de 2026

Pino Ojeda. Despiértala...

Despiértala.
No la ves?
Por una curva intrascendente
se pierde
se duerme, 
se despide sonámbula 
mi voz. 
Con un grito triste
de adiós imprevisto
te estoy llamando
en cada sueño. 

Ven quieto 
dormido
sin sueño. 
Ven otra vez
callado, 
como un día sin sombra, 
brazos y ojos
extendidos. 
Entregado con una sola llamada
con un solo signo. 

Qué larga esta fe, 
qué quieta, 
qué dulce siempre
a pesar de todo, 
del tiempo
de la hora
del espacio
que nos separa!
A pesar del silencio
que cae
desde arriba
quieto y pesado 
cuando abajo
te descubre
sincera
mi voz. 

A pesar de todo esto
y aún de otra verdad
desmentida,
te quiero
imagen de mi sueño. 
Te quiero retenido
aquí
junto a todo esto, 
en aquel vértice, 
en aquella línea, 
en esta minúscula nota 
bella
quieta, 
de tu nombre. 

A pesar de todo
aquí
contigo siempre
roto, nuevo:
tierno siempre
aquí en el tiempo. 
Aquí
tictac de un reloj
eterno...


De "Mi voz"
En "Yo seguiré aquí"

jueves, 10 de septiembre de 2026

Silvina Ocampo. Inscripción que una mujer pretendió hacer tatuar con su retrato y una amapola en el pecho de un marinero

Ni en el mar, ni en la arena,
desnuda o con sombrero,
no te acerques, sirena.
Con este marinero
no te dejaré sola.
Esta hermosa amapola,
con esta cara, es mía:
no busques tu agonía.



De "Enumeración de la patria y otros poemas"
En "Poesía Completa"


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Juana Borrero. Los astros

 En la callada noche, cuando la sombra extiende
sobre la tierra muda su velo misterioso,
y arriba, en las alturas del éter anchuroso,
sembrado de luceros el firmamento esplende;
 
   mi alma soñadora que al infinito asciende
escucha sumergida en éxtasis dichoso,
hablar de las estrellas su idioma cadencioso
tan dulce, que tan sólo mi espíritu lo entiende.
 
   A mis oídos llega desvanecida y flébil
el eco de esas voces como el murmullo débil
que una dulzura vaga, indefinible encierra.
 
   De su prisión terrena mi espíritu se evade,
y un inefable goce mi corazón invade
sintiéndose tan lejos de la mezquina tierra.



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
    

martes, 8 de septiembre de 2026

Lucía Sánchez Saornil. Mar muerto

Quería romper el hielo
Mis palabras querían
beber de aquella agua
   
Ingrávidos veleros
desflorar mares vírgenes 
cosechar ecos nuevos.
   
         El cuarto 
         pentagrama mudo
         ante el atril abierto.
   
Mis palabras querían
despertar aquella agua.
   
         Su melodía hermética
         estaba tras el hielo
   
Ante lo impenetrable
pájaros malheridos
abatían el vuelo.



Plural n.⁰ 2
Febrero de 1925


De "Corcel de fuego"

lunes, 7 de septiembre de 2026

Julia Prilutzky Farny. 8

Quiero quedarme así. Quieta, callada,
indefinidamente en desconcierto,
con el milagro inesperado y cierto
resurgiendo en la hora aprisionada.

En tus sienes, mi mano demorada
hiende la adolescencia que no ha muerto
y abre el misterio apenas encubierto
bajo la piel de bruma lacerada.

Quiero permanecer, mientras me llega
tu silencio que tiembla y se me entrega,
tu encendido silencio que restalla.

Qué temor me detiene en el prefacio,
antes del signo y fuera del espacio?
Mírame aún. No digas nada. Calla.



De "Este sabor de lágrimas"
En "Antología del amor"

domingo, 6 de septiembre de 2026

Julia de Burgos. Rompeolas

Voy a hacer un rompeolas 
con mi alegría pequeña...
No quiero que sepa el mar,
que por mi pecho van penas.
   
No quiero que toque el mar
la orilla acá de mi tierra...
Se me acabaron los sueños,
locos de sombra en la arena.
   
No quiero que mire el mar
luto de azul en mi senda...
(Eran auroras mis párpados,
cuando cruzó la tormenta!)
   
No quiero que llore el mar
nuevo aguacero en mi puerta...
Todos los ojos del viento
ya me lloraron por muerta.
   
Voy a hacer un rompeolas 
con mi alegría pequeña,
leve alegría de saberme 
mía la mano que cierra.
   
No quiero que llegue el mar
hasta la sed de mi pena,
ciega en mitad de una lumbre,
rota en mitad de una ausencia.
   
   

De "El mar y tú"
en el libro "Yo soy mi ruta"

sábado, 5 de septiembre de 2026

Andrea Bleda Nieto. Echar de menos y el dolor parecen sinónimos

Me duele el pasado.
He perdido mucho de lo importante,
de eso que te moldea y te da forma.
He perdido muchas de esas piezas esenciales, 
insustituibles, 
imposibles de rellenar, 
de esas que aprendes a vivir con los huecos. 
   
La pérdida. 
El duelo. 
El silencio que hay tras el vacío;
el silencio que se esconde
en el interior de una misma. 
  
Detesto echar de menos;
pero si algo he aprendido de echar de menos, es 
que cuando consigues abrazar
al recuerdo y al olvido, perdonar, 
perdonarte
lo suficiente antes de la entrada de la madrugada, 
puedes concederle alas al dolor, 
y hacerlo más ligero. 



De "Entre flores secas"

viernes, 4 de septiembre de 2026

Idea Vilariño. Cuando compre un espejo

Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues que otra manera hay decidme
qué otra manera de saber quien soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
me miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío 
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirareme 
como esa extraña vez -mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré ésa soy ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos. 
   

   
En "Poesía completa"
   

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Gloria Fuertes. Poema práctico

el amor es una enfermedad
que -como casi todas- se cura en la cama.



De "Poemas prácticos más que teóricos"


martes, 1 de septiembre de 2026

Clara Janés. La facilidad del aire...

La facilidad del aire echa a volar las imágenes,
las palabras se amontonan sobre mí 
como en un almiar dorado.
Transcurre azul el beso de su aliento
que llena de sentido cada brizna de paja.
Y huyen las aves ocultas,
asustadas por la paradoja de los conceptos
hacia un horizonte nulo,
rotos los lindes
en el tornasol que va a ser a sueño.



De "Paralajes"
En "Movimientos insomnes"
    

Delmira Agustini. Cuentas de fuego

Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste...
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-

Abrir brazos...así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio...más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida...

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos...
¡Tú me los des, Dios mío!



De "El rosario de Eros"