Querría contarte la historia de un ovillo,
que fue enrollado
por las manos inquietas y revoltosas
de dos amantes entretenidos entre nudos
y desnudos...
Porque ese ovillo resultó ser
hilo rojo, empezando a entrelazarse
siguiendo eso que algunos llaman
destino.
También querría hablarte de una receta,
que fue improvisada
por el erotismo e insaciabilidad
de estos amantes entregados entre gustos
y emociones...
Porque esa receta resultó ser
una delicia de cuerpos combinados,
creando la alquimia de los que se están
enamorando.
Y querría hablarte de su cama,
que fue deshecha
por los dulces desvelos
de los amantes absortos entre taparse
y destaparse...
Porque la cama resultó ser
lienzo y huella de las noches
y los días en la más bella y leal
compañía.
De "Una vikinga en la hora mágica"