martes, 30 de junio de 2026

Julia Prilutzky Farny. 16

Tú duermes, ya lo sé. Yo estoy velando.
No importa que estés lejos, que no escuche
tu cadencia en la sombra,
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.
Yo estoy velando siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.



De "No es el amor"

lunes, 29 de junio de 2026

Julia de Burgos. Unidad

Tengo color de aurora las manos amorosas
y a ratos me hago nido en su risa callada.
   
Es la noche una inmensa estrella de emociones,
y en ella duermo en sueño que me acuesta en tu alma.
   
La soledad se ha ido alejando del mundo
que me ha forjado a solas, sin eje ni montañas,
como no sean los suaves revuelos de tu mente
o el infinito giro de tu inquietud más alta.
   
No estoy sola. Me invade la armonía de tus labios,
y tus ojos intensos por doquiera me asaltan.
   
Siento el raro deleite de vaciarme la vida
en la fina silueta de tu imagen sin alas.
   
Aquí estás: en mis años, en mi boca y mi risa
en los destellos vivos de mi actitud extraña,
y a veces te me acercas en la sombra, en el aire,
y en los dedos celestes de la estrella lejana.
  
(No parece que a instantes me voy perdiendo en largos
espirales de vuelo, amargados de ausencia.)
   
   

En "Song of the simple truth"


domingo, 28 de junio de 2026

Sahida Hamido. Podría caminar el mundo

Podría caminar el mundo
y las noches que recogen
el polvo de todos los zapatos
que se han perdido.
Podría seguir escalando
hasta la cima de la certeza
de la nada que es no pertenecer,
revolcarme en este lodo sin raíces. 
Podría abrazar todos los abrazos,
y nunca me sentiría en casa.



En "Más allá de Sherezade. Poesía contemporánea de Mujeres del Magreb. Volumen I. Memoria, exilio e inmigración"

sábado, 27 de junio de 2026

Olga Orozco. En tu inmensa pupila

Me reconoces, noche,
me palpas, me recuentas,
no como avara sino como una falsa ciega,
o como alguien que no sabe jamás quién es la náufraga y quién la endechadora.
Me has escogido a tientas para estatua de tus alegorías,
sólo por la costumbre de sumergirme hasta donde se acaba el mundo
y perder la cabeza en cada nube y a cada paso el suelo debajo de los pies.
Y acaso no fui siempre tu hijastra preferida,
esa que se adelanta sin vacilaciones hacia la trampa urdida por tu mano,
la que muerde el veneno en la manzana o copia tu belleza del espejo traidor?
Olvidaron atarme al mástil de la casa cuando tú pasabas
para que no me fuera cada vez tras tu flauta encantada de ladrona de niños,
y fue a expensas del día que confundí en tu bolsa la blancura y la nieve, los lobos y las sombras.
Ahora es tarde para volver atrás y corregir las horas de acuerdo con el sol.
Ahora me has marcado con tu alfabeto negro.
Pertenezco a la tribu de los que se hospedan en radiantes tinieblas,
de los que ven mejor con los ojos cerrados y se acuestan del lado del abismo y alzan vuelo y no vuelven
cuando Tomás abre de par en par las puertas del evidente mediodía.
Tú fundas tu Tebaida en lo invisible. Tú no concedes pruebas. Tú aconteces, secreta, innumerable, sin formular,
como una contemplación vuelta hacia adentro,
donde cada señal es el temblor de un pájaro perdido en un recinto inmenso
y cada subida un salto en el vacío contra gradas y ausencias.
Tú me vigilas desde todas partes,
descorriendo telones, horadando los muros, atisbando entre fardos de penumbra;
me encuentras y me miras con la mirada del cazador y del testigo,
mientras descubro en medio de tus altas malezas el esplendor de una ciudad perdida,
o busco en vano el rastro del provenir en tus encrucijadas.
Tú vas quién sabe adónde siguiendo las variaciones de la tentación inalcanzable,
probándote los rostros extremos del horror, de la extrema belleza,
la imposible distancia de los otros, el tacto del infierno,
visiones que se agolpan hasta donde te alcanza la oscuridad que tengo,
hasta donde comienzas a rodar muerte abajo con carruajes, con piedras y con perros.
Pero yo no te pido lámparas exhumadas ni velos entreabiertos.
No te reclamo una lección de luz,
como no le reclamo al agua por la llama ni a la vigilia por el sueño.
O habría de confiar menos en ti que en las duras, recelosas estrellas?
Hemos visto tantos misterios insolubles con sus blancos reflejos,
aun a pleno sol!
Basta con que me lleves de la mano como a través de un bosque,
noche alfombrada, noche sigilosa,
que aprenda yo lo que quieres decir, lo que susurra el viento,
y pueda al fin leer hasta el fondo de mi pequeña noche en tu pupila inmensa.



De "La noche a la deriva"
En "Poesía completa"
   

viernes, 26 de junio de 2026

Idea Vilariño. Por qué

Por qué
aún
de nuevo
vuelve el viejo dolor
me rompe el pecho
me parte en dos
me cubre de amargura.
Por qué
hoy
todavía.



De "Vuelo ciego"


jueves, 25 de junio de 2026

Gloria Fuertes. ¿Qué vas a hacer?

- ¿Qué vas a hacer esta tarde?
- ...
- Vente entonces con mis manos,
Vente entonces con mis versos,
Vente entonces con mis labios.



De "Isla ignorada"


miércoles, 24 de junio de 2026

Clara Janés. Abre la boca...

Abre la boca -dijo-,
bebe la redondez de la esfera,
bebe los siete colores del espectro,
bebe la plenitud de la música,
bebe la ascensión de los pájaros al alba,
bebe la pureza de esta hora
antes de que la nieve se funda
en el silencio negro de mi beso
que robará el color de tus ojos
para siempre.



De "Arcángel de sombra"
En "Movimientos insomnes"

martes, 23 de junio de 2026

Rosa Mascarell Dauder. Un paisaje de postal para unos ojos velados...

Un paisaje de postal para unos ojos velados 
Una senda que no lleva a ningún café
Una cicuta que no mata
Unos gatos ajenos 
Maleza
  
Un claro en el bosque para no tropezar.



De "Variaciones sobre un mismo exilio"



lunes, 22 de junio de 2026

Claribel Alegría. Invocaciones

Invoco a la muerte
sin cesar
pero también invoco
a la poesía
que sé que me aleja
de la muerte.



De "Otredad"

domingo, 21 de junio de 2026

Lamiae El Amrani. El dorado ennegrecido

Acabaron con los restos de lo que fuimos
y truncaron nuestras vidas
a fuerza de balas,
con explosivos negros
que machacaban a cada paso
las tiernas ilusiones abandonas.
Nos separaron 
con arabescos de hierro forjado 
con mares que nos ahogan 
con desiertos que nos entierran.
Y descubrimos en silencio,
que nos arrebataron 
la tranquilidad de contemplar
la belleza de la noche
a través de los versículos del Corán. 
Que ya no podemos soñar
sin oír que los latidos 
de nuestras casas se apagan.
Que ya no podemos llorar
porque nuestras lágrimas 
las reservamos 
para acontecimientos importantes.
Y caminamos en silencio
intentando no molestar 
mientras el cielo
aun nos caía una lluvia de fuego,
que logra iluminar, por un instante,
nuestra mirada
y somos conscientes
de que seguimos atrapados 
entre la desgracia 
oscura y dorada 
que nos rodea.



En "Más allá de Sherezade. Poesía contemporánea de Mujeres del Magreb. Volumen I. Memoria, exilio e inmigración"

sábado, 20 de junio de 2026

Juana Castro. Y todo será igual

Y todos me veréis, y volverán las tardes
a llenar como cántaros mansamente el vacío, 
y todo será igual,
al silencio del mundo se morirán los pájaros
y cada madrugada alumbrará una historia 
radicalmente triste, sin que nadie la sepa.
Podré reír, y tal vez las palabras
me sigan cautivando con su música mágica
y otra vez en los dedos se me enrede la urgencia...
Pero mis ojos
vendimiarán la luz como un milagro,
porque habré renacido desde las hondas llagas.
Serán largas mis manos, como el afán del álamo
que finalmente madura sus raíces 
y se queda testigo de la aurora.
Floreceré en ternura, en mazapán forjado
de fuego y de vigilias.
Mi materia no es ya
aquella que me dieron cuando al abrir los ojos,
ni un cabello me queda sin el dolor más puro,
ni una célula en pie que no avive la llama.
Serenamente 
convocaré mi lengua en los humildes
y tendré la alegría como un pámpano mudo.
Y todo será igual.
Pero en mitad de todas las retinas
mi granada tal vez aliente como un brazo...



De "Del dolor y las alas"
En "He cantado en la noche. Poesía reunida"

jueves, 18 de junio de 2026

Alejandra Pizarnik. Poema

Tú eliges el lugar de la herida
en donde hablamos nuestro silencio.
Tú haces de mi vida
esta ceremonia demasiado pura.



miércoles, 17 de junio de 2026

Elvira Hérnandez. Aves de paso

Sí. Eso somos.
Pero nos hemos acostumbrado
a comportarnos como monumentos.
Y así nos va.



De "Pájaros desde mi ventana"
En "Material de lectura"

María Encarnación Carrillo. Y dices que ahora...

I am alone-oh, how alone! [...]
Well, then, now I am reduced to these white pages,
Wich I am to blot with dark imagery.

2nd Octuber 1822,
Mary Shelley's Journal

Y dices que ahora
estás sola, Mary Shelley.
Y yo te comprendo.
Que la única compañía 
es la página en blanco,
la página a la que yo
voy cada día
y que es blanca
como una sábana blanca
con la que me envuelvo.
  
Y siento que voy a llorar
porque la página en blanco
vive en mí. 
Y converso 
y es un diálogo blanco
como la página en blanco
que es el diálogo
que tengo cuando me hablo.
  
Yo también sé 
que con nadie con-verso.
Es el monólogo del ave
que canta en la rama
del árbol del bosque.
Solitaria canta
aunque no la escuchen.
Y en la libreta
de blancas páginas 
intercambio impresiones
con ello,
con lo blanco,
y el ave que canta
en la rama del árbol del bosque
no la oigo porque no estoy allí,
como nadie me oye a mí 
pues nadie hay aquí.
  
Quiero compartir, 
quiero hablar,
quiero expresarme 
dentro de otra persona;
pero la página en blanco
se impone,
y comprendo 
que no puedo escribir
en el lienzo
del alma
que no está presente.
  
Y me repliego
a la página en blanco, 
y busco aquello
de lo que estaba hablando
antes de escribir estas palabras,
y me visto de lino blanco,
y converso conmigo, blanco,
y te digo, Mary Shelley, blancamente, 
que mi corazón es blanco 
y mi cara es blanca
y mis manos son blancas,
también;
y soy tan blanca,
tan blanca toda, entera,
como esta página blanca 
con la que converso
monólogo blanco y solitario
de sábana que envuelve
y ave que canta. 


Atentamente,
M. E. C. G.



De "Carta a Mary Shelley"

martes, 16 de junio de 2026

Claribel Alegría. Pequeño infierno

A Lillian

Mi única ambición
es alcanzar la paz
disfrutar del ocaso
las estrellas
la belleza del pájaro
y el salto del río.
No lo consigo aún:
la violencia
y el caos
me socavan
y me sacan de quicio
y me inundan la mente
de voces
y de ruidos
que no puedo apagar.
Es un pequeño infierno
el que me habita
y aunque sigue gustándome vivir
me alegro cuando pienso
que la muerte está cerca
y voy a disolverme
en átomos de luz.



De "Otredad"


domingo, 14 de junio de 2026

Eva García Madueño. Vacío

El sol se desvaneció en sus manos.
La oscuridad cubrió su infancia.
La incertidumbre se hizo presente.
  
Inmóviles quedaron los columpios,
deshabitadas las horas,
desprovisto el aire de su voz.



De "Disforia"

Marta Sanz. Es necesario inmunizarse contra el chillido...

Es necesario inmunizarse contra el chillido
del pájaro que cae del nido en verano y que que-
da, horas y horas, piando en el alcornoque hasta
quemarse del todo.
  
Es necesario inmunizarse porque Madrid se
llena de chillidos en verano y detrás del primer
chillido se detecta otro y unos pasos más allá
otro y luego la sospecha de la tierna muerte se
hace realidad en el cuerpo, concreto y despan-
zurrado, de un pajarito contra el asfalto o la
tierra.
  
Para sobrevivir es necesario perder el oído.
  
Quedarse sorda.
  
Sentirse
muy mala gente.



De "Amarilla"

sábado, 13 de junio de 2026

Gabriela Mistral. Volverlo a ver

Y nunca, nunca más, ni en noches llenas
de temblor de astros, ni en las alboradas 
vírgenes, ni en las tardes inmoladas?
  
Al margen de ningún sendero pálido,
que ciñe el campo, al margen de ninguna
fontana trémula, blanca de luna?
  
Bajo las trenzaduras de la selva,
donde llamándolo me ha anochecido, 
ni en la gruta que vuelve mi alarido?
   
Oh, no! Volverlo a ver, no importa dónde, 
en remansos de cielo o en vórtice hervidor,
bajo unas lunas plácidas o en un cárdeno horror!
  
Y ser con él todas las primaveras
y los inviernos, en un angustiado 
nudo, en torno a su cuello ensangrentado!



En "Material de lectura"

viernes, 12 de junio de 2026

Blanca Varela. Alba

Al despertar
me sorprendió la imagen que perdí ayer.
El mismo árbol en la mañana
y en la acequia 
el pájaro que bebe
todo el oro del día.
   
Estamos vivos,
quién lo duda,
el laurel, el ave, el agua
y yo,
que miro y tengo sed.



De "Luz de día"
En "Poesía completa"

jueves, 11 de junio de 2026

Rosario Castellanos. Silencio cerca de una piedra antigua

Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras
como con una cesta de fruta verde, intactas.

Los fragmentos
de mil dioses antiguos derribados
se buscan por mi sangre, se aprisionan, queriendo
recomponer su estatua.
De las vidas destruidas
quiere subir hasta mi boca un canto,
un olor de resinas quemadas, algún gesto
de misteriosa roca trabajada.
Pero soy el olvido, la traición,
el caracol que no guardó el mar
ni el eco de la más pequeña ola.
Y no miro los templos sumergidos;
sólo miro los árboles que encima de las ruinas.
mueven su basta sombra, muerden con dientes ácidos
y el viento cuando pasa.
Y los signos se cierran bajo mis ojos como
la flor bajo los dedos torpísimos de un ciego.
Pero yo sé: detrás
de mi cuerpo otro cuerpo se agazapa,
y alrededor de mí muchas respiraciones
cruzan furtivamente
como los animales nocturnos en la selva.



En "Poesía no eres tú"
  
  

miércoles, 10 de junio de 2026

Alfonsina Storni. Sábado

Levanté temprano y anduve descalza
por los corredores; bajé a los jardines 
y be´se las plantas;
absorbí los vahos limpios de la tierra,
tirada en la grama;
me bañe en la fuente que verdes achiras
circundan. Más tarde, mojados de agua,
peiné mis cabellos. Perfumé las manos
con zumo oloroso de diamelas. Grazas
quisquillosas, finas,
de mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
que las misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro, un sonido de loza y cristales:
comedor en sombra; manos que aprestaban
manteles.
      Afuera sol como no he visto
sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
fijos. Te esperaba.



De "Poesía"

martes, 9 de junio de 2026

Alejandra Pizarnik. En el amanecer venido de mis ojos...

en el amanecer venido de mis ojos
pájaros parados en el aire son a mis ojos
lo que flores en la mano de un muerto
voz dorada en el aire
caída de un árbol abierto
y no es verdad que pediré socorro



De "Poemas no recogidos en libros"
En "Poesía completa"

lunes, 8 de junio de 2026

Andrea Aranda. Pensamiento del Minotauro 2

Cuando entres en la vida de alguien, quítate los zapatos!
No manches lo que con tanto esmero han acomodado.
  
Entra con humildad; sin traer problemas,
recuerdos o personas ajenas.
No prometas, no justifiques, solo ofrece tu presencia.
  
Ese espacio no es tuyo, solo se te cede,
habla desde el corazón y, si puedes, usa también la razón.
  
Agradece lo que encuentras, 
honra lo que ya estaba construido antes de ti.



De "Mi alma y tú, Minotauro"
    

domingo, 7 de junio de 2026

Ida Vitale. Obligaciones diarias

Acuérdate del pan,
no olvides aquella cera oscura
que hay que tender en las maderas,
ni la canela guarneciente,
ni otras especias necesarias.
Corre, corrige, vela,
verifica cada rito doméstico.
Atenida a la sal, a la miel,
a la harina, al vino inútil,
pisa sin más la inclinación ociosa,
la ardiente grieta de tu cuerpo.
Pasa, por esta misma aguja enhebradora,
tarde tras tarde,
entre una tela y otra,
el agridulce sueño,
las porciones de sueño destrozado.
Y que siempre entre manos un ovillo
interminablemente se devane
como en las vueltas de otro laberinto.

Pero no pienses,
                          no procures,
                                              teje.

De poco vale hacer memoria,
buscar favor entre los mitos.
Ariadna eres sin rescate
y sin constelación que te corone.



De "Cada uno en su noche"
En la antología "Cerca de cien"

sábado, 6 de junio de 2026

Gloria Fuertes a Mari Trini

Madrid, 24-10-72
Mi homenaje a Mari Trini cuando canta.
Gloria Fuertes

CUANDO CANTA

Con los ojos muy claros
con ideas muy claras
pantalones ceñidos
y corazón de luz,
ilumina su España
con su luz de otro sitio,
cuando canta y encanta
desde el norte hasta el sur.
Cuando canta,
los tigres lloran
los ángeles sonríen
los ciegos ven.
Cuando canta,
los amantes lloran
los amantes aman,
los versos se encienden,
la prosa se apaga;
esta niña que se llama Mari Trini
cuando canta,
la verdad reluce,
la maldad se espanta
cuando canta
cuando Mari Trini canta
hasta Dios se levanta,
cuando Mari Trini canta.



Poema de Gloria Fuertes al final del libro "Poesía crónica"

viernes, 5 de junio de 2026

Mari Trini. Noticia

Qué haré ahora yo,
si tus manos me han dejado
libre para el sueño amargo?
(La esclavitud de oro y seda
sobre los días cansados).
   
Y qué haré yo,
si la acidez de tus labios
dejó los míos agriando?
(Los labios son de platino
y los tiestos de amaranto).
  
Y qué haré en las lejanías
donde tus pies se han posado?
(La lejanía es de cobre:
el sol se oculta rasgado).



De "Poesía crónica"


jueves, 4 de junio de 2026

Patricia Crespo Alcalá. Los días caen...

Los días caen
uno tras otro
en esta primavera.
Un eterno retorno cada mañana,
simplificando la existencia
                  a la supervivencia.
No avanzan,
se superponen vacilantes,
luz
de una tarde enjaulada.
   
Y ya no hay quien pueda salvarse
de este naufragio.



De "Manifiesto de incertidumbre"

miércoles, 3 de junio de 2026

Carmen Megías Vicente. 7. Procesionaria

Se apagan las luces de la carretera
y aún no ha amanecido en Valencia.
Un día comienza en la ciudad que nunca llueve.
Me sumerjo en la marea de gente
transbordo de una vida a otra
subo por la escalera mecánica hacia la luz.
  
Mis pasos
y el tatuaje del cuello de ese chico trajeado
se cruzan en un flashazo. 
  
Prisa permanente
salir de la boca del metro
donde el sueño atrasado me encorva los hombros 
y escucho ponte recta en mi cabeza.
  
Llevo días notando una piedra en la bota
algo me distrae
y a las horas vuelvo a acordarme 
-piedras-
del parque,
solo son eso.
  
Cansada arrastro los pies 
la cabeza
las piedras del parque y mi cabeza a toda velocidad
el pulgar intentando ceder el hilo de la costura
en el agujero para el bolsillo 
donde puedo meter el frío
la vergüenza 
los pelos que se encrespan en mi cabeza dibujando
un nido de pájaro. 
  
Una niña me busca con la mirada una y otra vez
con la piel oscura
flequillo rubio
dando saltos o quieta como una estatua
solo mueve la cabeza
y yo escabullo en esa mirada las piedras...
   
El embudo de la escalera mecánica 
me engulle,
aprieto el paso en la curva
y pienso de nuevo en sacar la piedra de mi bota. 



De "Bestiary"
    

martes, 2 de junio de 2026

Raquel Gavilán Párraga. Cuando te vi

Encontré tus ojos en la multitud
como una flor que se abre
en el desierto más inhóspito
y supe en ese instante
que había algo en ti
que quería florecer en mí. 



De "Volcán y cristales"

lunes, 1 de junio de 2026

Ángela Kethor. El hilo rojo

Querría contarte la historia de un ovillo,
que fue enrollado
por las manos inquietas y revoltosas 
de dos amantes entretenidos entre nudos
y desnudos...
   
Porque ese ovillo resultó ser
hilo rojo, empezando a entrelazarse 
siguiendo eso que algunos llaman 
destino.
  
También querría hablarte de una receta,
que fue improvisada 
por el erotismo e insaciabilidad 
de estos amantes entregados entre gustos 
y emociones...
   
Porque esa receta resultó ser
una delicia de cuerpos combinados,
creando la alquimia de los que se están 
enamorando.
  
Y querría hablarte de su cama,
que fue deshecha
por los dulces desvelos 
de los amantes absortos entre taparse
y destaparse...
  
Porque la cama resultó ser
lienzo y huella de las noches
y los días en la más bella y leal
compañía.



De "Una vikinga en la hora mágica"