Oh, muerte!, cuánta gloria has alcanzado
triunfando del que triunfos par' no tiene;
que triunfes más que nadie no conviene,
pues no hay plus ultra adonde has llegado.
Sosiéguese de hoy más tu pecho airado,
qu' el daño que por ti cruel nos viene
ni el nombre del que en tal dolor nos tiene,
no temas que jamás será olvidado.
Oh, César y Alejandro!, que ganaste
tan clara fama por los hechos raros
y con ellos triunfáis en el abismo.
Oh, Carlos!, clara luz, que vos volaste
al sumo cielo con triunfos claros
después de haber triunfado de vos mismo.
En "Las primeras poetisas en lengua castellana"