domingo, 25 de octubre de 2026

Leonor de Ovando. De la misma señora al mismo (Eugenio de Salazar) en respuesta de otro suyo

Pecho que tal concepto ha producido, 
la lengua que lo ha manifestado, 
la mano que escribió, me han declarado
que el dedo divinal os ha movido. 
  
Cómo pudiera un hombre no encendido
en el divino fuego, no abrasado, 
hacer aquel soneto celebrado
digno de ser en almas esculpido?
  
Al tiempo que lo vi quedé admirada, 
pensando si era cosa por ventura
en el sacro colegio fabricada. 
  
La pura santidad allí encerrada, 
el énfasis, primor de la escritura, 
me hizo pensar cosa no pensada. 



En "Las primeras poetisas en lengua castellana"

sábado, 24 de octubre de 2026

Patricia Crespo Alcalá. A ti te invoco...

A ti te invoco,
Silencio
que dominas la palabra. 
  
A ti te invoco, 
Palabra herida
que moribunda yaces
en la orilla de mis labios. 



Principio de "Cantos de la desesperanza"

viernes, 23 de octubre de 2026

Gloria Portugal. Luna Azul

Nos reunimos al extinguirse la claridad solar, gorgojos afiebrados, descontrolados animales que no caben en sus pieles y tratan de arrancárselas. 
  
«Es la luna», dice uno. «Afecta a locos y poetas». «También a músicos y asesinos seriales». Dice otro. De pronto, suena una homérica carcajada. El dueño de dirige a una mujer de calvicie creciente que solloza sin descanso. Le increpa:
  
«Lloras demasiado para estar loca».



De "La vida es bella"

jueves, 22 de octubre de 2026

Tamara Kamenszain. Sola

Ahora que por fin estoy desvelada 
como para comprobar que algo crecí 
sé que no sólo la sonrisa de aquel hombre
sino también sus gestos
y que no sólo esos gestos
sino también sus palabras
todo me alcanza puedo caminar 
acróbata tambaleante pero segura 
por la cuerda floja de mi propia casa. 



En "Material de lectura"
   

miércoles, 21 de octubre de 2026

Raquel Gavilán Párraga. Supernova

Soy tormenta que no pide permiso,
huracán de entrañas desbordadas,
mi piel, pergamino de galaxias indomables,
un incendio que nadie puede apagar.
  
Amo como se ama en el abismo,
con vértigo y furia,
brillante e indómita,
con la rabia de quien sabe
que las estrellas están destinadas a estallar.
  
Soy chispa en polvo cósmico,
grito mudo en el vacío eterno,
una supernova que desafía el ocaso,
un estallido que arde en su propia eternidad.



De "Volcán y cristales"

martes, 20 de octubre de 2026

Clara Muschietti. Qué porción de tierra es mi lugar...

Qué porción de tierra es mi lugar
en este mundo. Camino por todo el pasto
de la misma manera: como tratando de entender.



De "La canción que cantás"

lunes, 19 de octubre de 2026

Sara Vial. En la muerte de un pájaro

Cerca del pasto nuevo te enterramos
con tu canario corazón de flauta,
aromo musical, rubio argonauta
en la enlutada barca del retamo. 
  
Desheredado ya del amarillo
el sol nos da en tu nombre áureo recado
y una flor amarilla crece al lado
de tu dorado inmóvil y sencillo.
  
Qué huérfana ha quedado la lechuga!
En el silencio verde de la casa
la pena sin tu vuelo es una oruga
  
que viene a la labor y la traspasa,
ya que la muerte siempre es una fuga
y un pájaro es la vida cuando pasa.



De "En la orilla del vuelo"

domingo, 18 de octubre de 2026

Isabel de Vega. Soneto de la misma señora a la muerte del emperador Carlos V

Oh, muerte!, cuánta gloria has alcanzado
triunfando del que triunfos par' no tiene;
que triunfes más que nadie no conviene, 
pues no hay plus ultra adonde has llegado. 
  
Sosiéguese de hoy más tu pecho airado, 
qu' el daño que por ti cruel nos viene
ni el nombre del que en tal dolor nos tiene, 
no temas que jamás será olvidado. 
  
Oh, César y Alejandro!, que ganaste
tan clara fama por los hechos raros
y con ellos triunfáis en el abismo. 
  
Oh, Carlos!, clara luz, que vos volaste 
al sumo cielo con triunfos claros
después de haber triunfado de vos mismo. 



En "Las primeras poetisas en lengua castellana"
   

viernes, 16 de octubre de 2026

Juana Borrero. Vorrei morire

 Quiero morir cuando al nacer la aurora
su clara lumbre sobre el mundo vierte,
cuando por vez postrera me despierte
la caricia del Sol, abrasadora.
 
   Quiero, al finalizar mi última hora,
cuando me invada el hielo de la muerte,
sentir que se doblega el cuerpo inerte
inundado de luz deslumbradora.
 
   ¡Morir entonces! Cuando el sol naciente
con su fecundo resplandor ahuyente
de la fúnebre noche la tristeza,
 
   cuando radiante de hermosura y vida
al cerrarme los ojos, me despida
con un canto de amor Naturaleza!



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"

Rosario Castellanos. Elegías del amado fantasma

Segunda elegía

II

No es en el costado la herida, ni en las sienes.
Las manos palparían sin hallarla
y el que escuche las quejas atiende señas falsas
y confía en palabras inexactas.
No es siquiera una herida. Es el cimiento
roído de gusanos, la escalera
incompleta y las aguas estancadas.



De "La vigilia estéril"
En "Poesía no eres tú"