lunes, 6 de abril de 2026

Tere Medina. Romance en blanco y negro

Siempre a deshora me buscas,
siempre a destiempo te aguardo.
Cielo amor -cielo de luces-
este perseguirse amargo:
cuando tú estás en el cénit
yo me arropo en el ocaso.
Amanécete esta noche
de pronto, como un relámpago,
aunque nada justifique
tu orgía de besos cálidos.
Amanécete esta noche
que te estoy queriendo tanto
que se florecen de estrellas,
para cenirte, mis brazos.
Amanécete esta noche:
mi cuerpo te está esperando
tímido de oscuridades,
fértil de caminos lácteos,
deseoso de eclipsarse
junto a la luz del amado.
No habrá una nube que manche
el limpio azul del abrazo!
Hasta los reinos de Dios
nos llevará el ígneo carro
y, en una boda perfecta,
nuestros fuegos enlazados,
romperemos de las horas
el ritmo absurdo, mecánico.
Triunfo de goce nupcial
fuera de tiempo y espacio!
   
Amanécete a deshora
hoy que a destiempo te aguardo.



De "Rimas eróticas"


domingo, 5 de abril de 2026

Blanca Eslava. Tierra

De la tierra, pájaros
donde se secan las plumas
blancas, azuladas
que hacia el cielo quieren
su vuelo.
   
En la tierra, la pisada
que mira con ansia,
donde
las plumas se hacen alas.
   
Alas sobre tu mirada,
agua de torres estrechas
que no oyen la muerte
de las lejanas espadas.
  
Salto, dantza, 
chapoteo de pequeñas
orillas,
donde comienza cada jornada.



De "Certeza del amanecer"

sábado, 4 de abril de 2026

Miriam Reyes. Con o por medio de tu cuerpo...

Con o por medio de tu cuerpo
amplío los límites de mi consciencia
mi consciencia
que no es materia sensible
pero tiembla



De "Con"

viernes, 3 de abril de 2026

Patricia Gallego. Funámbulo

Abrazar y sentir que se deshace el barro
y como magia desaparece.
Ropa que no cubre el frío
ni el cuerpo desnudo.
A cada paso sentir como funámbulo 
un hilo que se enreda y anuda muy dentro,
tenso, a punto de romperse.
Hang que suena en un desierto
y se duda si es una ilusión de los oídos.
Cruzar al amanecer y mostrarse así:
la voz como una bandada de pájaros que se alejan.



De "Perro verde, corazón rojo"

jueves, 2 de abril de 2026

Nerea Zubikoa. Aturdida

Atraviesas 
mi garganta
como un grajo la niebla.
  
Como un águila 
que remonta el vuelo,
en medio de la selva.
  
Aturdida 
sin poder darte salida,
en este otoño que quema.



De "Transtorno de déficit de ti"

miércoles, 1 de abril de 2026

Carmen Megías Vicente. 5. La loca que tengo escondida

Perder hasta el encogimiento
hasta difuminarme con el peso de unas ojeras enormes
acusando una presión sobre la cabeza
que conduce por los paños del aturdimiento.
  
Perder hasta cambiar
de color
de sabor
de maneras
buscando a la loca que tengo escondida
para que nadie la vea.
  
Extender los brazos 
observar su onda expansiva 
y remover un vaso de agua con mejunjes
para llevar la pérdida,
la impotencia 
de no saber devolverme en la dosis exacta
entregarme al hilo infructuoso de la soledad.
  
Caer en la trampa.
Pisar las ramas que la cubrían y
caer
caer
caer
como Alicia
a otro mundo donde vuelvo a reencontrarme 
con la que corre de un lado a otro
y sin saber la hora
piensa que llega tarde a todas partes.



De "Bestiary"

martes, 31 de marzo de 2026

Eva García Madueño. Madrina (hada)

Brillaba al calor de su sonrisa,
al cuidado de sus manos,
al abrazo de su voz.
  
Llovían caricias y besos
carcajadas y cascadas de alegría
al refugio de su amor.
   


De "Disforia"

lunes, 30 de marzo de 2026

Natalia Litvinova. En las estrellas...

   En las estrellas
   están escritas
   las recetas de los ungüentos
   que hace siglos cocinamos
   en la gran olla que somos
   
dijeron las ancestras apuntando al Sur

   las estrellas son
   nuestros museos
    
pero yo no las veo
contesté frotándome los ojos
para aplacar las luces de la ciudad
  
   por eso vinimos



De "Amarilis"
    

domingo, 29 de marzo de 2026

María Mercedes Carranza. Canto 16

Humadea 

  Ve a 
  Humadea y mira
sus calles de aire:
ríos rojos repletos
  de garzas blancas.
  Ríos quietos.



De "El canto de las moscas"
En "Poesía completa"
   

sábado, 28 de marzo de 2026

Concha de Marco. La Sacerdotisa en posición con El Mago

Guarda tus trajes de seda,
sacerdotisa de tu propio altar,
guarda tus chales bordados,
tus mantillas de encaje, tus joyas,
que nadie en ellas ponga sus ojos,
esfuércese el mercader en inventar.
Hace treinta años
cambiabas de forma el abrigo de cuando la guerra.
  
Sacerdotisa de las penas:
carecías de casa, de amigos, hambrienta,
enferma de cuatro costados.
Madrid de norte a sur en el metro
por cien pesetas al mes la clase.
No tenías ni un cantar que llevarte al oído,
pero cantabas
lo que escuchabas a otros al pasar, prestado.
  
Alma que me sostuvo el cuerpo destruido,
ya no te satisfacen los vestidos de seda,
vuelves a lo que fue, al viejo suéter,
a la falda de lana, al chal sobre los hombros.
Y algo escrito hace tiempo,
casi inconscientemente, como en trance,
cobra en determinado momento
un significado sobrecogedor
y cada uno de los conceptos y palabras
elegidos no se sabe con qué intención
se iluminan bajo todos los ángulos
y resultan fatalmente ciertos.
Tengo que convencerme y resistir
con un solo pensamiento,
una dramática convicción.
Por tanto, al enfrentarme
con el más amargo de los deberes, la desesperación,
quiero todas las horas para ir completando mi vivir,
auscultar en mí misma el pálpito del mundo,
prestar mi voz a la realidad y al sueño,
al ser humano presente, pasado y futuro,
al pájaro, la casa, el árbol, la piedra,
transformar en palabras lo que soy.



De "Tarot"