Siempre a deshora me buscas,
siempre a destiempo te aguardo.
Cielo amor -cielo de luces-
este perseguirse amargo:
cuando tú estás en el cénit
yo me arropo en el ocaso.
Amanécete esta noche
de pronto, como un relámpago,
aunque nada justifique
tu orgía de besos cálidos.
Amanécete esta noche
que te estoy queriendo tanto
que se florecen de estrellas,
para cenirte, mis brazos.
Amanécete esta noche:
mi cuerpo te está esperando
tímido de oscuridades,
fértil de caminos lácteos,
deseoso de eclipsarse
junto a la luz del amado.
No habrá una nube que manche
el limpio azul del abrazo!
Hasta los reinos de Dios
nos llevará el ígneo carro
y, en una boda perfecta,
nuestros fuegos enlazados,
romperemos de las horas
el ritmo absurdo, mecánico.
Triunfo de goce nupcial
fuera de tiempo y espacio!
Amanécete a deshora
hoy que a destiempo te aguardo.
De "Rimas eróticas"