lunes, 19 de octubre de 2026

Sara Vial. En la muerte de un pájaro

Cerca del pasto nuevo te enterramos
con tu canario corazón de flauta,
aromo musical, rubio argonauta
en la enlutada barca del retamo. 
  
Desheredado ya del amarillo
el sol nos da en tu nombre áureo recado
y una flor amarilla crece al lado
de tu dorado inmóvil y sencillo.
  
Qué huérfana ha quedado la lechuga!
En el silencio verde de la casa
la pena sin tu vuelo es una oruga
  
que viene a la labor y la traspasa,
ya que la muerte siempre es una fuga
y un pájaro es la vida cuando pasa.



De "En la orilla del vuelo"

domingo, 18 de octubre de 2026

Isabel de Vega. Soneto de la misma señora a la muerte del emperador Carlos V

Oh, muerte!, cuánta gloria has alcanzado
triunfando del que triunfos par' no tiene;
que triunfes más que nadie no conviene, 
pues no hay plus ultra adonde has llegado. 
  
Sosiéguese de hoy más tu pecho airado, 
qu' el daño que por ti cruel nos viene
ni el nombre del que en tal dolor nos tiene, 
no temas que jamás será olvidado. 
  
Oh, César y Alejandro!, que ganaste
tan clara fama por los hechos raros
y con ellos triunfáis en el abismo. 
  
Oh, Carlos!, clara luz, que vos volaste 
al sumo cielo con triunfos claros
después de haber triunfado de vos mismo. 



En "Las primeras poetisas en lengua castellana"
   

viernes, 16 de octubre de 2026

Juana Borrero. Vorrei morire

 Quiero morir cuando al nacer la aurora
su clara lumbre sobre el mundo vierte,
cuando por vez postrera me despierte
la caricia del Sol, abrasadora.
 
   Quiero, al finalizar mi última hora,
cuando me invada el hielo de la muerte,
sentir que se doblega el cuerpo inerte
inundado de luz deslumbradora.
 
   ¡Morir entonces! Cuando el sol naciente
con su fecundo resplandor ahuyente
de la fúnebre noche la tristeza,
 
   cuando radiante de hermosura y vida
al cerrarme los ojos, me despida
con un canto de amor Naturaleza!



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"

Rosario Castellanos. Elegías del amado fantasma

Segunda elegía

II

No es en el costado la herida, ni en las sienes.
Las manos palparían sin hallarla
y el que escuche las quejas atiende señas falsas
y confía en palabras inexactas.
No es siquiera una herida. Es el cimiento
roído de gusanos, la escalera
incompleta y las aguas estancadas.



De "La vigilia estéril"
En "Poesía no eres tú"
    

jueves, 15 de octubre de 2026

Teresa de Cepeda y Ahumada. Villancico

Oh, hermosura que excedéis 
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis 
y sin dolor deshacéis 
el amor de las criaturas.
  
Oh, ñudo, que ansí juntáis 
dos cosas tan desiguales!
No sé por qué os desatáis,
pues atado fuerza dais 
a tener por bien los males.
  
Quien no tiene ser juntáis
con el ser que no se acaba;
sin acabar, acabáis;
sin tener que amar, amáis;
engrandecéis vuestra nada.



De "Las primeras poetisas en lengua castellana"

miércoles, 14 de octubre de 2026

Juana de Ibarbourou. Camino de la cita

Es alegre el camino bajo las ramas
flexibles y doradas de las retamas,
de tal modo floridas, que es el sendero,
para los verdes prados, un pebetero.

Las glotonas abejas viven la fiesta
bajo la joya viva de la floresta.
Qué buen mago en el valle pulió el tesoro
de estas tan opulentas retamas de oro?

Traigo las trenzas llenas de la fragante
lluvia de las corolas. Cuando mi amante
pose en ellas los labios, llevará en ellos

el perfume retama de mis cabellos,
como un alma aromosa radiante y loca
que el sabor de la cita pondrá en su boca.



En "Safo en Castilla"
   

martes, 13 de octubre de 2026

Anne Mette Overgaard Jensen. Pacto

Todo lo que cuento
pasó 
y al mismo tiempo 
no fue así.
  
La memoria es un escenario 
donde los hechos se disfrazan 
de cuento,
la verdad se pone máscara
y el dolor se vuelve metáfora 
para poder decirse.
  
Te ofrezco este trato:
no busques fechas 
ni pruebas.
Busca
la temperatura de un instante,
la grieta por donde la luz insiste.
  
Soy hija del viento y del fuego.
Lo demás cambia de forma,
pero sigue siendo verdad.



De "Entre el viento y la luz"

lunes, 12 de octubre de 2026

Lola Roda. La ternura que me doy no quema

Durante mucho tiempo
confundí la ternura
con rendirme. 
  
Creí que cuidar de mí 
era bajar la guardia, 
olvidar la fuerza
que me mantenía de pie. 
  
Pero la ternura
también es fuego. 
  
Solo que arde distinto. 
  
Es ese valor suave
que no duele, 
la llama no exige, 
la pausa que no apaga. 
  
La ternura que me doy
no quema. 
  
Me cura despacio, 
sin ruido, 
sin condiciones. 
  
Es mirar mis cicatrices
y no querer borrarlas. 
  
Es saberme hogar
después de tanto incendio. 
  
Y entender que, a veces, 
  
sobrevivir
con amor
también es
una forma de arder. 



De "La ternura también arde"

sábado, 10 de octubre de 2026

Teresa Wilms Montt. No deseo el amor, ni el oro...

No deseo el amor, ni el oro. 
Mi alcoba pequeña es cofre de soledad. 
Sobre la cama extiende su flexible manto la muerte. 
En el brasero rebrillan un montón de astros, 
Gloria y sueño también los tengo. 



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"


Maje Martínez Soto. Maldita

También los pájaros vuelan
para quitarles el frío a las plumas de sus alas, 
así como yo vuelo, con mis alas falsas, 
las de la cabeza, para calentarme. 



De "Piedras"