sábado, 2 de mayo de 2026

Silvina Ocampo. Los ojos

Como Casandra yo escuché tu paso
en las baldosas de la galería.
Como ella, adivinaba yo en los días
y en la voz recurrente del ocaso
lo que ocultabas y conozco tanto.
Ciega, sola, atenta penetré
en tu velado reino y consagré
bajo sus plantas, al rencor, mi espanto.

Transformabas el mundo en un desierto.
Como a Casandra no quisiste oírme.
Pensando junto al río sólo en irme,
en la noche incesante busqué el puerto.
Al ver los astros, con aristas, rojos,
sabía que el infierno era mirarte
y volver a tu lado y no olvidarte.
¡Ah, por qué no quemé más bien mis ojos!

¡Vanas son las mentiras y las guerras!
Nuestros ojos traicionan nuestra cara;
la vuelven transparente, fría y clara
como el agua en la orilla de las tierras.
No me perdonarás de haber llorado:
no me lo perdonabas, yo tampoco.
Tus noches y tus días los evoco.
¡Por qué con tanto amor me has engañado!

Símbolos tiene la desesperanza,
propiedades antiguas y suntuosas,
A veces tiene cosas muy preciosas.
Como la muerte, siempre nos alcanza.
Con el rostro de piedra, de la ira,
por tu amor me acerqué a sus pabellones.
Ah, fue triste en los pérfidos frontones
de sus oscuras torres tu mentira.

Vi que en su primavera con glicinas,
la languidez secreta de las ramas,
las canciones del mirlo, las retamas,
la vegetal constancia que germina,
urden una ávida y común tortura
a ejemplo de esos ramos en la muerte
que simbolizan con un lujo inerte
la soledad, el polvo, la locura.

Vi al pie de las columnas los despojos
de las fiestas en sueño, de la aurora;
te seguí paso a paso, hora por hora,
más que tu sombra guiada por tus ojos.
Oscuros en tu cuarto me rodeaban
los muebles habituales: los abismos
labraban en desorden cataclismos
mientras las furias su clamor callaban.

En los iridiscentes labios rojos
de alguna flor resplandecía el alma
del céfiro purísimo en su calma:
mas yo estaba cegada por tus ojos.
La llanura, la nieve o la montaña
me recibía reconciliadora:
y persistía entre árboles sonora
la dicha exigua que la duda empaña.

Vi caras, muchas caras previsibles;
todos mis diálogos fueron falaces;
escuché de las voces los compases
sin oír las palabras más sensibles;
proyecté formas de mi destrucción.
En las ciudades, en la calle sucia,
en los sórdidos parques, sin astucia
llegué al infierno con obstinación.

Como alas nacen del cansancio arrojos
busqué por todas partes el horror,
el desencanto pacificador
como los santos porque vi tus ojos.
Y conseguí morir perfectamente
sin ningún esplendor como soñaba
sola en el iris gris que me aterraba
viendo tus ojos incesantemente.



De la "Antología esencial"



viernes, 1 de mayo de 2026

Mayte Gómez Molina. Eukaryota, Animalia, Chordata, Vertebrata, Aves, Apodiformes, Trochilidae

Un colibrí tiene
un corazón igual que el tuyo pesa
unos cinco miligramos
hace la misma función
  
Imposible geoda, mírala volar
para asombro de los manuales
científicos
La teoría deja fuera de sí
muchas cosas que sin embargo existen
  
Cómo su corazón              
mi corazón
supo hasta dónde crecer
cuándo                 
parar?       
  
Gobiernan las cosas
instrucciones escritas dónde
tal vez
en el vientre del insecto más minúsculo
o en el idiona líquido que se aprende mamando
del volcán que sabe
de todas las cosas



De "Circuito cerrado de vigilancia"


jueves, 30 de abril de 2026

Lucía Sánchez Saornil. Elegía interior

Qué viento, de repente,
ha secado tu alma?
          ~
Oh, si pudiéramos
hundir las manos en el fondo del tiempo,
y traerlas colmadas
de las emociones antiguas!
Si pudiéramos, de nuevo,
leer las páginas que hemos dejado atrás
en las estanterías del pasado
entre el polvo de nuestra vida.
Minutos! Estampas inefables
que colgamos en nuestra galería
interior; galería encantada
donde había una brisa
que abría de repente las ventanas
a un eco de canciones
y de besos...
Quién ha cerrado nuestra galería?
Quién puso luto al sol?
Quién ha cerrado el libro
de nuestros maritales?
Qué te ha dejado fría?
Qué viento, de repente
ha secado tu alma
que no la encuentro?
          ~
El tiempo 
sigue apagando lámparas;
alma loca, alma mía...
   


Grecia n⁰ 24
10 de agosto de 1919


De "Corcel de fuego"
    

miércoles, 29 de abril de 2026

Julia Prilutzky Farny. 15

Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.

Gris a mi alrededor. Contra mi mano
la nube espesa se va abriendo en vano
porque el fuego que soy, no está encendido

y hay niebla en lo que miro y lo que toco.
Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco
porque está gris y llueve y no has venido.



De "Este sabor de lágrimas"
En "Antología del amor"

martes, 28 de abril de 2026

Julia de Burgos. Canción de recuerdo

Esta noche,
el deseo de la carne se me fuga hacia la nada,
y el recuerdo de horas tiernas y felices
con mi alma se da cita.

Hace tiempo que mi alma,
en continuo sobresalto con la vida,
uno a uno deshojaba sus ensueños,
una a una renunciaba las caricias
de ese íntimo letargo,
cuando el mundo de las cosas espontáneas
nos florece ramilletes de ilusiones
en la luz no presentida
de un adentro que no piensa
ni analiza
y que sólo sabe y siente
emociones imprevistas.

Esta noche mi alma vibra
en hallazgo de sí misma,
y alejada de la carne,
es presente en el recuerdo de tu vida.

Cómo vuelven las primeras ilusiones,
y el silencio de los besos que se abrieron como rosas
al connubio de tus labios y mis labios
en el lecho de la brisa
y el murmullo de los otros que nos dimos
en el fondo de tu vida y de la mía!

La emoción de aquellos ojos
que al mirarme se miraban en el fondo de ellos mismos,
y al cerrarse,
en los míos prolongados de los suyos
se veían!

La inquietud de aquellas manos
que asaltaban el camino de las mías,
y hacia el íntimo sendero de tu alma
desviaban el capricho de mi loca fantasía,
que iba en busca de tus ojos y tus labios
sin saber que era más hondo
lo que aquella vida intensa que portaban presencia!

La pasión de aquellas horas
que se echaban al momento
sin ropajes y sin bridas,
cuando el signo visitante del deseo
en colores deslumbrantes
mi respuesta recibía.

Por los hondos ojos de esta
noche mía,
voy filtrándome al pasado
en las alas de un ensueño que me mira.

Es el sueño un leve acierto
con la nota más incierta de mi vida,
esa nota que me pierdo de mi carne
y me escondo en la ilusión de ser mentira.



lunes, 27 de abril de 2026

Juana de Ibarbourou. La sed

Tu beso fue en mis labios
De un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
Me dio tu boca amante.

Cansada me acosté sobre los pastos
Con tu brazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
Como un fruto maduro de la selva
O un lavado guijarro del arroyo.

Tengo sed otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
Piedrezuela del río!



De "La raíz salvaje"


domingo, 26 de abril de 2026

Idea Vilariño. De nuevo

De nuevo está la muerte
rondando y como antes
escrupulosamente
me roe todo apoyo
me quiere fiel y libre
me aparta de los otros
me marca
me precisa
para mejor borrarme.



En "Poesía completa"


sábado, 25 de abril de 2026

Andrea Aranda. Ojos de metal

La infinita circunferencia metálica
encierra la finitud; al igual que los ojos
de quienes amamos,
un día dejarán de marcar la hora.
  
Honra ese preciso instante,
en que tu tiempo y el suyo
se sincronizan,
pues, aunque parece algo común,
es, en verdad, un acto divino.



De "Mi alma y tú, Minotauro"

viernes, 24 de abril de 2026

Gloria Fuertes. Sueño

Sobre el agua sin fin,
sin orillas ni peñas.

Con una comba verde,
saltaban las sirenas.
-Tres sirenas extrañas
y seis ojos de menta,
y seis manos de nacar
y seis piernas perfectas
herían las olas
con suave violencia.

Las vi, sé que existen,
yo era una de ellas.



De "Isla ignorada"


jueves, 23 de abril de 2026

Clara Janés. Excusa y razón que del libro se da

No vives en tu vida
ni en los tiempos que corren,
dónde vives?, preguntan.
En el amor, respondo,
convertidas mis venas en arroyos espejos
que dan cauce a esta leyenda
de dos jóvenes 
que, tras largo trayecto,
hallaron cada uno, en sí, al otro,
y en este punto quedaron suspensos,
que no mira el amado
sino en el interior de los sueños.



De "Diván del ópalo de fuego (o la leyenda de Layla y Machnún)"
En "Movimientos insomnes"