martes, 28 de julio de 2026

Raquel Gavilán Párraga. Tu refugio de papel

Para quien busca refugio entre las páginas de un libro

Hay días en que el mundo pesa,
en que el cielo parece tan bajo
que apenas puedes respirar.
Y ahí estás, 
abriendo otro libro
como quien abre una ventana
hacia un campo sin ruido,
hacia un lugar donde el viento
te reconoce por tu nombre.
  
No te culpes por necesitar refugio,
por encontrar consuelo 
en esas líneas que no juzgan,
en esas historias donde el dolor
se vuelve pasajero,
donde las palabras se acomodan
alrededor de tu cuerpo
como una manta que sabe
cómo y cuándo cubrirte. 
  
Eres de quienes entienden
que la vida también se habita
en las pausas,
en ese espacio entre página y página
donde te encuentras a ti misma 
no como héroe ni víctima, 
sino como alguien
que sabe escuchar el latido
de un mundo hecho de papel.
   
Y qué importa si, a veces,
te pierdes más en la ficción  
que en la vida real.
Al final, ambas son verdad
y, en cada historia que eliges,
en cada verso que deslizas entre los dedos,
estás creando un rincón 
donde existir no duele tanto,
donde lo frágil también es
parte del todo.
   
Así que sigue,
pasa la página.
El próximo capítulo
te espera 
como un recordatorio 
de que, al final de cada historia,
todos estamos solos.



De "Volcán y cristales"

lunes, 27 de julio de 2026

Winétt de Rokha. Reloj de cristal y arena

Pedazo de papel estrellado de ámbar,
con cuatro esquinas,
como si dijéramos: Norte, Sur, Este y Oeste,
y llevando una sola y temblorosa esperanza
prendida al dorso.
  
Manos con diez uñas rojas,
pájaros que duermen y se despiertan con la luz,
-insectos con alas invisibles-,
poesías con una caricia como ala amedrentada,
a la siga de los barcos heridos.
  
Sobre el arenal de la página,
está tendida al sol la red de las palabras,
como el cordaje que atormenta
el corazón de los románticos.
  
En dónde fue sembrada mi voz?
En qué montañas, fructificando cuál planeta,
cansado y sin rumbo?...



En "Material de lectura"

domingo, 26 de julio de 2026

Circe Maia. La muerte

V

Hoy me puse a cantar canciones tuyas
cuando no había nadie.
Y venía tu voz, alzándose, venía
borrándome la ajena luz, volando
tu voz hacia la mía
como por otro aire.
  
Venía como niebla de cariño
-y como tan de lejos-
un ansia dolorosa
de querer acercarse
y aunque casi llegaba
-ya más cerca, más cerca-
no podía alcanzarme.
  
Porque tu voz volaba
ay, querida, querida
por otro aire.



En una de las antologías de "Material de lectura"


viernes, 24 de julio de 2026

Carmen Méndez Barrera. Ella...

Ella. Que me cose hasta las roturitas de las entrañas. Que guarda mis cristales rotos para hacerme espejos. Que me cuida el sueño y me agarra de la mano si me encuentra sonámbula.
  
Ella. La hija, la hermana, la amiga y la madre. La mía. 
   
Perdóname, pero no te quiero por darme la vida.
Te quiero por devolvérmela cada vez que la pierdo.



De "Heroína"

jueves, 23 de julio de 2026

Juana Castro. Carmen del perdido pretérito

Amigas lejanas, perdidas
como hormigas en pliegues de memorias.
Hoy os quiero a mi lado,
vulnerables los ojos y las trenzas.
Os ama sobre todas las cosas
Este libro confuso de recuerdos.
  
Tan ancha era la luz
en aquellos atardeceres de bombillas antiguas,
tantos sueños trinaban 
calentando la gripe y los inviernos,
tantos dulces secretos 
pugnando por abrir el amor y los pechos.
Aquel claro rumor
encendido de monjas y de novios,
aquella adolescencia de chinas, de latín y de álgebra.
   
Perdimos para siempre los recreos,
las risas sin final del mediodía, 
los helados de junio en los exámenes.
Todas las direcciones conjuradas 
en esta madurez redonda de los años.
Se ha trocado en timón inexorable 
la golondrina azul entre las manos.
   
Enmudecieron ya las caracolas 
en la arena total del compañero,
se borraron del mundo nuestros nombres,
existimos en otros, nos murieron.

Y ahora abarcamos la distancia
de mujer a mujeres absorbidas,
cuando un viento infantil sigue saltando
a la comba canciones de otro tiempo.
  
Y es inútil buscarnos el pasado
en el tibio calor de lo entrañable.
Se murió la amistad de aquella hora,
la misma del adiós a las muñecas.



De "Cóncava mujer"

Blanca Eslava. A modo de Haiku

Desde la turba
pinos, hayas y robles,
la luz avanza.
   
Hoy os recuerdo,
golondrinas mañaneras, 
dónde el vuelo?
   
En los viñedos
de sarmientos cortados,
la soledad gris.
   
Cuando no llueve, 
crecen los largos juncos,
susurra el río.
   
El desconsuelo
de la higuera vacía 
llena el camino.
   
La blanca nieve 
que en tu abrazo florece
luego es agua.



De "Certeza del amanecer"

martes, 21 de julio de 2026

Nerea Zubikoa. Vacío

Desea 
el grajo
arrebatarme la desazón 
su atrevimiento
me inquieta.
Huérfana
hueca
con la vista
desarmada,
en el vuelo negro
que
todo reclama.



De "Transtorno de déficit de ti"

Susana Benet. También las hojas...

También las hojas
que hace sonar el viento
cuentan su historia. 


De "Buenos días, medianoche"

lunes, 20 de julio de 2026

Eva García Madueño. Esencia II

Habitar el trueno
abrazar las mareas 
naufragar.



De "Disforia"
    

sábado, 18 de julio de 2026

Natalia Litvinova. Me arqueo y me saco fotos...

Me arqueo y me saco fotos
mientras repito: soy Perséfone
   
vestida de negro?
no, desnuda
  
oliendo a perfume rancio?
no, recién bañada
con jabón de tomillo
  
con el pelo desgreñado?
no, con cuatro trenzas
  
raquítica?
no, me entrené durante años
salté la soga, levanté pesas
y elongué 
para alcanzar la elasticidad
de la muerte



De "Amarilis"