jueves, 4 de junio de 2026

Patricia Crespo Alcalá. Los días caen...

Los días caen
uno tras otro
en esta primavera.
Un eterno retorno cada mañana,
simplificando la existencia
                  a la supervivencia.
No avanzan,
se superponen vacilantes,
luz
de una tarde enjaulada.
   
Y ya no hay quien pueda salvarse
de este naufragio.



De "Manifiesto de incertidumbre"

miércoles, 3 de junio de 2026

Carmen Megías Vicente. 7. Procesionaria

Se apagan las luces de la carretera
y aún no ha amanecido en Valencia.
Un día comienza en la ciudad que nunca llueve.
Me sumerjo en la marea de gente
transbordo de una vida a otra
subo por la escalera mecánica hacia la luz.
  
Mis pasos
y el tatuaje del cuello de ese chico trajeado
se cruzan en un flashazo. 
  
Prisa permanente
salir de la boca del metro
donde el sueño atrasado me encorva los hombros 
y escucho ponte recta en mi cabeza.
  
Llevo días notando una piedra en la bota
algo me distrae
y a las horas vuelvo a acordarme 
-piedras-
del parque,
solo son eso.
  
Cansada arrastro los pies 
la cabeza
las piedras del parque y mi cabeza a toda velocidad
el pulgar intentando ceder el hilo de la costura
en el agujero para el bolsillo 
donde puedo meter el frío
la vergüenza 
los pelos que se encrespan en mi cabeza dibujando
un nido de pájaro. 
  
Una niña me busca con la mirada una y otra vez
con la piel oscura
flequillo rubio
dando saltos o quieta como una estatua
solo mueve la cabeza
y yo escabullo en esa mirada las piedras...
   
El embudo de la escalera mecánica 
me engulle,
aprieto el paso en la curva
y pienso de nuevo en sacar la piedra de mi bota. 



De "Bestiary"
    

martes, 2 de junio de 2026

Raquel Gavilán Párraga. Cuando te vi

Encontré tus ojos en la multitud
como una flor que se abre
en el desierto más inhóspito
y supe en ese instante
que había algo en ti
que quería florecer en mí. 



De "Volcán y cristales"

lunes, 1 de junio de 2026

Ángela Kethor. El hilo rojo

Querría contarte la historia de un ovillo,
que fue enrollado
por las manos inquietas y revoltosas 
de dos amantes entretenidos entre nudos
y desnudos...
   
Porque ese ovillo resultó ser
hilo rojo, empezando a entrelazarse 
siguiendo eso que algunos llaman 
destino.
  
También querría hablarte de una receta,
que fue improvisada 
por el erotismo e insaciabilidad 
de estos amantes entregados entre gustos 
y emociones...
   
Porque esa receta resultó ser
una delicia de cuerpos combinados,
creando la alquimia de los que se están 
enamorando.
  
Y querría hablarte de su cama,
que fue deshecha
por los dulces desvelos 
de los amantes absortos entre taparse
y destaparse...
  
Porque la cama resultó ser
lienzo y huella de las noches
y los días en la más bella y leal
compañía.



De "Una vikinga en la hora mágica"

domingo, 31 de mayo de 2026

Winétt de Rokha. Carcoma y presencia del capitalismo

Frío, plano, de exactas dimensiones,
el siglo XX cabe en una cancha de tennis.
  
En mesitas de café-concierto,
entre pajillas, whisky-sowers y cigarrillos egipcios,
la mujer contemporánea
borda corpiños de seda negra.
  
En el paddock,
al compás de la música loca de un jazz-band,
las mujeres y los caballos se pasean.
  
Del brazo de Pablo de Rokha,
intervengo en el ritornello
mundial de las muchedumbres.
  
Ilustrando mis poemas
con perspectivas de paperchase,
con sweaters cuadriculados de sportman,
y humaredas de inquietantes locomotoras,
soy la Eva clásica del porvenir.
  
Astral y sensitiva, horado
en aviones románticos,
el azul de las golondrinas perdidas.



En "Material de lectura"

viernes, 29 de mayo de 2026

Circe Maia. Muerte

II

Recordarte es borrar, empecinadamente
una y otra vez, esta sustancia oscura
que de ti me separa.
  
Cadáveres de días que no viste, te cubren.
Llueven sobre tu rostro gotas lentas, espesas
y de beber, amargas.
  
Y bebo a grandes sorbos, y dolorosamente
este tiempo que crece entre tú y yo, borrándote.
Una y otra vez, contra las olas de plomo
contra de la corriente, partiendo el oleaje
  
-olas sombrías, noches que no viste, te cubren-
Como un nadar terrible, ahogándose
y ver tu rostro lejos, en una playa ajena
que no puede tocarse.



En una de las antología de "Material de lectura"

Carmen Méndez Barrera. Déjate de mariposas...

Déjate de mariposas,
que no es primavera.
  
Vamos al mar.
A bebernos la vida y copitas de más.



De "Heroína"

jueves, 28 de mayo de 2026

Juana Castro. Ana del sobresalto

No traían un pan los niños bajo el brazo.
Traían montañas de pañales
cantando a gritos suciedad amarilla.
  
Traían el dolor cruzándoles la boca,
una luna de insomnio en los oídos,
pleamares de lágrimas en sombra.
   
Eran pájaros flotándome ateridos
en el aire suspenso de mis brazos,
un fuego de luciérnagas mis ojos
aliviando la fiebre de sus noches.
  
Eran ríos sin agua, desbordada 
en microbios su infancia sonriente,
su longitud pequeña, tan inválida. 
   
Era un verde teñido de antibióticos 
fermentando la fruta de sus años,
hematíes de niebla en terciopelo
caídos de su piel, melocotón flamante.
  
Yo, una madre de llanto en la penumbra
de sus cunas de ritmo y de termómetros, 
una vana oblación de mi parálisis 
a sus vidas de sol y de cipreses.



De "Cóncava mujer"

miércoles, 27 de mayo de 2026

Blanca Eslava. En el aire blanco

No hay volumen 
en la niebla,
los cuervos vuelan
a mi paso
y no hacen sombras
en el aire blanco.
   
En la niebla
no hay distancias.
  
No hay realidad
en la niebla.
   
Vivo en un difuminado
de soledad
por la mañana.
   
En la niebla 
no hay sonidos.
   
Transito sin formas,
transito sin fe
en un silencio blanco.



De "Certeza del amanecer"

martes, 26 de mayo de 2026

Miriam Reyes. Ensayamos formas de remendar...

Ensayamos formas de remendar
lo que podría sufrir desgarro
  
detenido en el vano de la puerta
tiembla el cuerpo presintiendo 
   
del punto que atravesaría el anzuelo
gotea vaticina y desmaya la sangre



De "Con"