domingo, 4 de octubre de 2026

Juana de Ibarbourou. Bajo la lluvia

Cómo resbala el agua por mi espalda!
      Cómo moja mi falda,
Y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
      Llueve, llueve, llueve,
  
      Y voy, senda adelante, 
Con el alma ligera y la cara radiante, 
      Sin sentir, sin soñar, 
Llena de la voluptuosidad de no pensar. 
  
      Un pájaro se baña
En una charca turbia. Mi presencia le extraña, 
Se detiene... Me mira... Nos sentimos amigos...
Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos!
  
      Después es el asombro
De un labriego que pasa con su azada en el hombro. 
      Y la lluvia me cubre
De todas las fragancias que a los setos da octubre. 
   
Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado, 
Como un maravilloso y estupendo tocado
De gotas cristalinas, de flores deshojadas Que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.
   
      Y siento, en la vacuidad
Del cerebro sin sueños, la voluptuosidad
Del placer infinito, dulce y desconocido, 
      De un minuto de olvido. 
   
      Llueve, llueve, llueve, 
Y tengo, en alma y carne, como un frescor de nieve. 



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"

sábado, 3 de octubre de 2026

Laura Fernán. La memoria tiene olfato

Los recuerdos tienen aroma, de ahí que la memoria tenga olfato.
  
Hace tiempo que el café huele a ti,
es la fragancia que dejó tu dedo recorriendo mi espalda mientras la cafetera, con ritmo alegre, silbaba obligándonos a salir con desgana, de la cama.
  
El mar huele a nosotros, a aquella tarde irrepetible en la que la brisa azotando nuestras melenas y, haciéndolas bailar, hizo una mezcla con nuestras esencias y la maresía dando lugar a ese olor que ya nunca olvidaría. 
  
Y siempre que una tormenta trae olor a tierra mojada me transporta, inevitablemente, a aquella ventana que, empapada por fuera de lluvia, por dentro empañé a carcajadas mientras te observaba huyendo de ella con la camisa ya empapada.
  
Los recuerdos tienen tu aroma
de ahí que en mi memoria siempre estés tú. 



De "El año en que hibernamos"

viernes, 2 de octubre de 2026

Elvira Hernández. No hay que echarse a morir...

No hay que echarse a morir
  
Hay que echarse a vivir serenamente.
  
Debes ir y poner tu huella digital
        Sobre lo más sólido
Después brindar con el borrón de ti mismo
        sin cuenta nueva en el espejo
        en el bar de la esquina
Después marcharte con el portazo único
        de tu corazón
        por la calle larga
        y cerciorarte
        que nunca nadie te siga.



De "Álbum de Valparaíso" 
En "Material de lectura"

jueves, 1 de octubre de 2026

Andrea Aranda. Los suspiros de Ariadna

Dejé de lanzar suspiros al viento,
como quien manda balizas de auxilio.
Me volví silenciosa, esquivando al caminar.
Ramas secas para no despertar a los depredadores.
Me fundí con la tierra, deseando pasar desapercibida.
La multitud, obnubilada, mira al cielo
Mientras yo estudio el suelo bajo mis pies.
Aprendo de las corrientes de los ríos,
Me dejo llevar por el aire que me eleva,
Y mastico tierra y azufre para fortalecerme.
Localizo un lugar seguro, ahí, donde nadie busque,
Para parirme a mí misma sin espectadores.
Pero, para que eso ocurra,
He de profundizar aún más en aquellos lugares,
Donde la luz aun llega, pero pocos se atreven a transitar.



De "Mi alma y tú, Minotauro"

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Mari Trini. Llegada la hora

Me ha llegado la hora
de hablarte sin remilgos,
decirte lo que pienso
como amigo o enemigo.
Me ha llegado la hora
de mi juego descubriros,
no tengo ni rey, ni sota,
ni ases para mi enemigo.
Solo tengo siete cartas
sin mirarlas os las brindo,
coged las que más os gusten
que mi juego ha concluido.



De "Poesía crónica"

martes, 29 de septiembre de 2026

Clara Muschietti. Desde acá se ve el mar...

Desde acá se ve el mar, camino un poco más y lo huelo. Camino un poco más y lo toco. Camino un poco más y me sumerjo. Camino un poco más y me muero. 



De "La vida normal"

lunes, 28 de septiembre de 2026

Carmen Megías Vicente. 14. Ave contigua al pecho

Nace un espacio circular que se expande
descansa en la piel
muselina
sobre los hombros,
brota de los adentros en un eco tranquilo.
Surgen emociones más íntimas 
resonando desde el estómago 
motor
de profundidad.
  
La mente caleidoscopio 
proyecta formas sobre calidez
vaivén en el horizonte
donde fluyen voluptuosas formas.
   
En el centro del pecho
un ave
late suave a la luz
donde se mece contigua.



De "Bestiary"

domingo, 27 de septiembre de 2026

Alfonsina Storni. Ojo

Reposa.
El crepúsculo
muere más
allí, donde, pájaro quieto,
aguarda.
  
Mares tristes,
apretados,
mueven
en él
sus olas.
  
Los paisajes
del día
lo navegan
lentos.
  
Tímidas,
las primeras estrellas
lloran
su luz insabora
en la pupila fija.
  
En el fondo oscuro
largas hileras humanas
se le desplazan
incesantemente:
parten
en distintas
direcciones;
retroceden;
retroceden;
tocan
los primeros
hombres:
  
gimen porque nace el sol.
Gimen porque muere el sol...
  
Todo está allí,
apretado en la cuenca,
donde,
pájaro quieto,
aguarda.



En"Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"


sábado, 26 de septiembre de 2026

Olga Orozco. Brillos, soplos, rumores

Es exigua esta luz.
Apenas si dibuja escenas inconstantes hechizadas por el fulgor de la corriente
o pájaros prisioneros en un témpano inmóvil.
Todo lo que se va entre dos golpes de ola, como cambiar los ojos;
todo lo que se queda como estatua de sal en su visión insomne.
Esta luz es de paso y es mortal.
Nada que me descifre qué puede ser entonces
esta intención de brillo que llega sin un cuerpo donde poder estar,
este soplo a través de una brecha más honda que un anillo vacío
o este rumor de frondas que traspasan la noche lado a lado.
Tal vez brillo de miradas que vuelven
como vivas monedas rescatadas desde el fondo sin fondo de un tonel;
tal vez soplo de bocas que me nombran con mi nombre de arena;
tal vez rumor de antiguos ropajes desgarrados por los vigías de otro mundo.
Alguien que se rehace con la dócil sustancia de las apariciones.
Es voraz esta luz.
Absorbe sin piedad al que retorna con su rostro extranjero.
Sólo me deja restos, vestigios insolubles de esos vagos tejidos que fragua la nostalgia.
Aunque quizás se trate de mi propia nostalgia y de otra luz.
¿No soy acaso un brillo, un soplo y un rumor también indescifrables,
allá, donde acudo con mi carne intangible y mis disueltos pies
a una densa reunión de desaparecidos?



De "Mutaciones de la realidad"
En "Poesía completa"

viernes, 25 de septiembre de 2026

Winétt de Rokha. Canción de Tomás

A la entrada, en el índice de todos los caminos: tú,
de todas las perspectivas, de todas las lontananzas
como el nido de un pájaro que no existió
y lo oímos cantar en nosotros.
  
Fruta de recuerdo,
ya estarás cambiado, Tomasito, en el país de los muertos,
con aquella flor resonante,
que traías en tu manita de hombre escogido por el destino,
y esos ojos de ilusión de aventurero.
  
Voy a deshojar los innumerables pájaros
para tu navío de sombra.



En "Material de lectura"