Me duele el pasado.
He perdido mucho de lo importante,
de eso que te moldea y te da forma.
He perdido muchas de esas piezas esenciales,
insustituibles,
imposibles de rellenar,
de esas que aprendes a vivir con los huecos.
La pérdida.
El duelo.
El silencio que hay tras el vacío;
el silencio que se esconde
en el interior de una misma.
Detesto echar de menos;
pero si algo he aprendido de echar de menos, es
que cuando consigues abrazar
al recuerdo y al olvido, perdonar,
perdonarte
lo suficiente antes de la entrada de la madrugada,
puedes concederle alas al dolor,
y hacerlo más ligero.
De "Entre flores secas"
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