miércoles, 16 de septiembre de 2026

Concha de Marco. El Ermitaño en posición con La Sacerdotira

No me quieras inspirar esperanza que no sientas.
Cúbrete, que el fatal gesto te hallará desprevenida.
Si las palabras triunfales se desmayaron en tu lengua,
de dónde viene la canción?
Del prado, de la fuente, del río
salpicando la espalda de los niños.
Alegría del pájaro en la última rama del olmo.
Corre por la orilla verde, desnuda, entre piedras claras.
Pero en la otra ribera, el inaccesible monte.
Quieres coger las flores amarillas
que de milagro crecen en la cumbre.
Duerme mecida por el arrullo del agua
el canto de los pájaros,
los gritos de los niños.
Qué límpida mañana,
qué fresa hierba luminosa y húmeda,
juncos, riberas, agua transparente,
plenitud y belleza del instante.
  
Pero en la orilla opuesta
la pálida escollera de la muerte.
Flauta de Pan, faunos de siesta, pequeños,
tan menudos, desfilan por el prado,
suben a mi quietud maravillada.
Dormir con esa flauta en mis oídos.
Me atáis con hilos de araña a los tréboles,
a margaritas blancas.
  
Subís por mis costados, por mis piernas,
por mis brazos, con pasitos de hormigas.
Mahler os está llamando.
Volved mañana, faunitos, volved mañana.
Me encontraréis junto a la orilla verde
mi piel cubierta de sol y agua.
Mientras la pálida escollera de la muerte
se yerga en la otra orilla,
volved mañana.



De "Tarot"

martes, 15 de septiembre de 2026

Inma Chacón. 3 de junio de 2005-Feliz cumpleaños

Volveré a soñar.
Regresaré a la magia
del todo es posible,
y dibujaré primeros pasos
otra vez.
  
El libro de la cuenta de los días
me impondrá cada año
un tres de junio,
y me traerá otro sueño 
por cumplir,
y otra herida,
y otro borde.
Y la sangre.
  
Y yo
aceptaré mi viaje
en solitario,
y las arrugas impares
de mi frente,
y mis canas,
y mis manchas,
y mis años sin ti.



De "Alas"

lunes, 14 de septiembre de 2026

Marta Sanz. Todos los poemas me salen amarillos...

Todos los poemas me salen amarillos.
Les debo una humilde disculpa.
O quizá algo mucho más drástico:
les pido con desgarramiento
perdón, 
perdón,
perdón.



De "Amarilla"


domingo, 13 de septiembre de 2026

Delmira Agustini. Amor

Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rondando por la vida como un eterno riego.
  
Luego soñelo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
sonaba sus cristale el alma de la fuente.
  
Y hoy sueño que es vibrante, y sueve, y riente, y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris visita;
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
  
sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiente a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos.



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"


sábado, 12 de septiembre de 2026

María Lorenzo. Animales

De pie, volando, a rastras, reptando, de día cual
canto de pájaro, de noche boca abajo de un
árbol colgando, desplegando las alas, subiendo
montañas, a cuatro patas, sobre tu hombro o
cargada a tu espalda; dejándome caer para
beber, para cazarte en tu mar de miel.
Ser tu alondra, tu perra, tu koala, tu gaviota, un
canguro bajo tu ombligo, tu cisne, tu cobra
envolvente,
cualquier tipi de reptil desde tus pies;
deslizándome por el cráter de tu nariz como
una raya de cocaína merodeando tu mente,
como heroína en vena paseando
por tu frente;
como un lince ibérico; como presa devorada,
candente, urgente...
Quiero ser tu gata bajo tus alas cuando hay
tormenta, tu hembra siempre en celo, tu abrigo,
tu consuelo.
Quiero ser todo lo nuevo, la membrana de tus
dedos, romper la bolsa amniótica para nacer de 
ti
y ser tú lo primero que vean mis ojos y lo
último
antes de morir.



De "Instintos"


viernes, 11 de septiembre de 2026

Pino Ojeda. Despiértala...

Despiértala.
No la ves?
Por una curva intrascendente
se pierde
se duerme, 
se despide sonámbula 
mi voz. 
Con un grito triste
de adiós imprevisto
te estoy llamando
en cada sueño. 

Ven quieto 
dormido
sin sueño. 
Ven otra vez
callado, 
como un día sin sombra, 
brazos y ojos
extendidos. 
Entregado con una sola llamada
con un solo signo. 

Qué larga esta fe, 
qué quieta, 
qué dulce siempre
a pesar de todo, 
del tiempo
de la hora
del espacio
que nos separa!
A pesar del silencio
que cae
desde arriba
quieto y pesado 
cuando abajo
te descubre
sincera
mi voz. 

A pesar de todo esto
y aún de otra verdad
desmentida,
te quiero
imagen de mi sueño. 
Te quiero retenido
aquí
junto a todo esto, 
en aquel vértice, 
en aquella línea, 
en esta minúscula nota 
bella
quieta, 
de tu nombre. 

A pesar de todo
aquí
contigo siempre
roto, nuevo:
tierno siempre
aquí en el tiempo. 
Aquí
tictac de un reloj
eterno...


De "Mi voz"
En "Yo seguiré aquí"

jueves, 10 de septiembre de 2026

Silvina Ocampo. Inscripción que una mujer pretendió hacer tatuar con su retrato y una amapola en el pecho de un marinero

Ni en el mar, ni en la arena,
desnuda o con sombrero,
no te acerques, sirena.
Con este marinero
no te dejaré sola.
Esta hermosa amapola,
con esta cara, es mía:
no busques tu agonía.



De "Enumeración de la patria y otros poemas"
En "Poesía Completa"


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Juana Borrero. Los astros

 En la callada noche, cuando la sombra extiende
sobre la tierra muda su velo misterioso,
y arriba, en las alturas del éter anchuroso,
sembrado de luceros el firmamento esplende;
 
   mi alma soñadora que al infinito asciende
escucha sumergida en éxtasis dichoso,
hablar de las estrellas su idioma cadencioso
tan dulce, que tan sólo mi espíritu lo entiende.
 
   A mis oídos llega desvanecida y flébil
el eco de esas voces como el murmullo débil
que una dulzura vaga, indefinible encierra.
 
   De su prisión terrena mi espíritu se evade,
y un inefable goce mi corazón invade
sintiéndose tan lejos de la mezquina tierra.



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
    

martes, 8 de septiembre de 2026

Lucía Sánchez Saornil. Mar muerto

Quería romper el hielo
Mis palabras querían
beber de aquella agua
   
Ingrávidos veleros
desflorar mares vírgenes 
cosechar ecos nuevos.
   
         El cuarto 
         pentagrama mudo
         ante el atril abierto.
   
Mis palabras querían
despertar aquella agua.
   
         Su melodía hermética
         estaba tras el hielo
   
Ante lo impenetrable
pájaros malheridos
abatían el vuelo.



Plural n.⁰ 2
Febrero de 1925


De "Corcel de fuego"

lunes, 7 de septiembre de 2026

Julia Prilutzky Farny. 8

Quiero quedarme así. Quieta, callada,
indefinidamente en desconcierto,
con el milagro inesperado y cierto
resurgiendo en la hora aprisionada.

En tus sienes, mi mano demorada
hiende la adolescencia que no ha muerto
y abre el misterio apenas encubierto
bajo la piel de bruma lacerada.

Quiero permanecer, mientras me llega
tu silencio que tiembla y se me entrega,
tu encendido silencio que restalla.

Qué temor me detiene en el prefacio,
antes del signo y fuera del espacio?
Mírame aún. No digas nada. Calla.



De "Este sabor de lágrimas"
En "Antología del amor"

domingo, 6 de septiembre de 2026

Julia de Burgos. Rompeolas

Voy a hacer un rompeolas 
con mi alegría pequeña...
No quiero que sepa el mar,
que por mi pecho van penas.
   
No quiero que toque el mar
la orilla acá de mi tierra...
Se me acabaron los sueños,
locos de sombra en la arena.
   
No quiero que mire el mar
luto de azul en mi senda...
(Eran auroras mis párpados,
cuando cruzó la tormenta!)
   
No quiero que llore el mar
nuevo aguacero en mi puerta...
Todos los ojos del viento
ya me lloraron por muerta.
   
Voy a hacer un rompeolas 
con mi alegría pequeña,
leve alegría de saberme 
mía la mano que cierra.
   
No quiero que llegue el mar
hasta la sed de mi pena,
ciega en mitad de una lumbre,
rota en mitad de una ausencia.
   
   

De "El mar y tú"
en el libro "Yo soy mi ruta"

sábado, 5 de septiembre de 2026

Andrea Bleda Nieto. Echar de menos y el dolor parecen sinónimos

Me duele el pasado.
He perdido mucho de lo importante,
de eso que te moldea y te da forma.
He perdido muchas de esas piezas esenciales, 
insustituibles, 
imposibles de rellenar, 
de esas que aprendes a vivir con los huecos. 
   
La pérdida. 
El duelo. 
El silencio que hay tras el vacío;
el silencio que se esconde
en el interior de una misma. 
  
Detesto echar de menos;
pero si algo he aprendido de echar de menos, es 
que cuando consigues abrazar
al recuerdo y al olvido, perdonar, 
perdonarte
lo suficiente antes de la entrada de la madrugada, 
puedes concederle alas al dolor, 
y hacerlo más ligero. 



De "Entre flores secas"

viernes, 4 de septiembre de 2026

Idea Vilariño. Cuando compre un espejo

Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues que otra manera hay decidme
qué otra manera de saber quien soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
me miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío 
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirareme 
como esa extraña vez -mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré ésa soy ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos. 
   

   
En "Poesía completa"
   

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Gloria Fuertes. Poema práctico

el amor es una enfermedad
que -como casi todas- se cura en la cama.



De "Poemas prácticos más que teóricos"


martes, 1 de septiembre de 2026

Clara Janés. La facilidad del aire...

La facilidad del aire echa a volar las imágenes,
las palabras se amontonan sobre mí 
como en un almiar dorado.
Transcurre azul el beso de su aliento
que llena de sentido cada brizna de paja.
Y huyen las aves ocultas,
asustadas por la paradoja de los conceptos
hacia un horizonte nulo,
rotos los lindes
en el tornasol que va a ser a sueño.



De "Paralajes"
En "Movimientos insomnes"
    

Delmira Agustini. Cuentas de fuego

Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste...
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-

Abrir brazos...así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio...más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida...

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos...
¡Tú me los des, Dios mío!



De "El rosario de Eros"

lunes, 31 de agosto de 2026

Claribel Alegría. Lluvia

Te escucho
lluvia
te escucho
y sé que te escucharé
cuando empapes
mis cenizas
bailando sobre mi tumba.



De "Otredad"

domingo, 30 de agosto de 2026

Alfonsina Storni. Tu dulzura

Camino lentamente por la senda de acacias,
me perfuman las manos sus pétalos de nieve,
mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve
y el alma es como espuma de las aristocracias.

Genio bueno: este día conmigo te congracias,
apenas un suspiro me torna eterna y breve...
¿Voy a volar acaso, ya que el alma se mueve?
En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.

Es que anoche tus manos en mis manos de fuego,
dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego
llenóseme la boca de mieles perfumadas,

tan frescas, que en la limpia madrugada de estío,
mucho temo volverme al caserío,
prendidas en los labios mariposas doradas





De "El dulce daño"
(Antología mayor de la editorial Hiperión)

viernes, 28 de agosto de 2026

Alejandra Pizarnik. Tu voz

Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte.



Anne Mette Overgaard Jensen. Prólogo

No todo viaje se mide en kilómetros.
Hay desplazamientos que ocurren en la piel,
en la manera de sostener el silencio,
en la forma en que una voz aprende a no esconderse.
  
Este libro nació de un cruce.
Un lugar sin coordenadas,
donde el viento todavía empuja 
y la luz ya empieza a quedarse.
  
El viento enseñó la forma:
cómo mantenerse en pie,
cómo no desbordar,
cómo doblar la emoción como un abrigo
y guardarla para después.
La luz llegó sin pedir permiso.
No explicó: ardió. 
Mostró que el cuerpo también piensa,
que el deseo no es una falta,
que existir puede ser una afirmación. 
  
Entre ambas fuerzas se abre esta escritura.
No como una batalla,
sino como una conversación lenta,
una respiración que aprende a no elegir bando.
  
Aquí la infancia es un clima,
el idioma una casa que a veces se rompe,
los trenes un pulso que no sabe quedarse,
el sur una llamarada que enseña a ocupar espacio,
el espejo una puerta,
el cuerpo un territorio que deja de pedir disculpas.
  
Nada de lo que se dice ocurrió exactamente así. 
Pero todo ocurrió. 
La memoria no repite: transforma para poder decir.
Hace de la herida metáfora, 
del temblor lenguaje, 
del paso una forma de permanencia.
  
Cada poema es una habitación abierta.
Entre la niña del horizonte blanco,
la joven de líneas rectas, 
la mujer que aprende a no apagar su luz.
Se sientan juntas.
Respiran.
Por primera vez, no tienen que justificarse.
  
Este no es un libro de llegadas.
Es un libro de sostener.
De aprender a habitar la contradicción 
sin romperse, 
de aceptar que la casa no siempre tiene muros,
de reconocer que el hogar puede ser un cuerpo
que por fin se queda en sí mismo.
  
Si algo desean estas páginas 
no es ser entendidas, 
sino acompañar.
Que quien lea encuentre su propio cruce,
su propio viento,
su propia luz
y ese lugar secreto donde ambas fuerzas 
dejan de empujarse 
y empiezan a conversar.



De "Entre el viento y la luz"