lunes, 12 de octubre de 2026

Lola Roda. La ternura que me doy no quema

Durante mucho tiempo
confundí la ternura
con rendirme. 
  
Creí que cuidar de mí 
era bajar la guardia, 
olvidar la fuerza
que me mantenía de pie. 
  
Pero la ternura
también es fuego. 
  
Solo que arde distinto. 
  
Es ese valor suave
que no duele, 
la llama no exige, 
la pausa que no apaga. 
  
La ternura que me doy
no quema. 
  
Me cura despacio, 
sin ruido, 
sin condiciones. 
  
Es mirar mis cicatrices
y no querer borrarlas. 
  
Es saberme hogar
después de tanto incendio. 
  
Y entender que, a veces, 
  
sobrevivir
con amor
también es
una forma de arder. 



De "La ternura también arde"

No hay comentarios:

Publicar un comentario