Quiero morir cuando al nacer la aurora
su clara lumbre sobre el mundo vierte,
cuando por vez postrera me despierte
la caricia del Sol, abrasadora.
Quiero, al finalizar mi última hora,
cuando me invada el hielo de la muerte,
sentir que se doblega el cuerpo inerte
inundado de luz deslumbradora.
¡Morir entonces! Cuando el sol naciente
con su fecundo resplandor ahuyente
de la fúnebre noche la tristeza,
cuando radiante de hermosura y vida
al cerrarme los ojos, me despida
con un canto de amor Naturaleza!
En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"
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