No es en sí tener miedo
ni el temor a caer en la nada
ni que las alas se rompan en vuelo;
si te atreves, amigo, ya ganas.
Es más bien el «no me atrevo»
sin ningún atisbo de esperanza,
es el gesto de hacerse pequeño
sin darse cuenta de que la vida pasa.
Lo que tiene la vida de bello
es poder batir las alas,
que aquí no tenemos dueño
y pronto llegará mañana.
De "El año en que hibernamos"
No hay comentarios:
Publicar un comentario