Tenía techo el mundo entonces
y un olor familiar a humo de leña.
Íbamos recibiendo la vida a cucharadas,
amorosa sopa de letras donde íbamos leyendo
la secreta consigna de los días.
Qué poderoso cataclismo,
qué oscura y sistemática tarea
nos dejó a la intemperie sufriendo viento y lluvia?
De "El hilo de los días"
En "Lo terrible es el borde"
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