domingo, 10 de marzo de 2024

Clara Lair. Lullaby mayor

Duerme, mi niño grande; duerme, mi niño fuerte:
que el juego del amor rinde como la muerte.
  
Alas le dé a tu sueño el éter de quimeras
que ha dejado en tu rostro tan dolientes ojeras.
Calma le dé a tu sueño el mar de los sentidos
que ha dejado tus brazos tan largos y tendidos.
   
Duerme, mi niño grande; duerme, mi niño fuerte:
que el juego del amor rinde como la muerte...
   
(Allá afuera es la luna y el marullo del mar,
en la fragua del trópico brillando por quemar!
Allá afuera es la esencia-veneno del jardín,
y los pérfidos astros
avivando, encendiendo azabache, alabastros
en carne negra y blanca: la caldera sin fin
del trópico
trasmutando los cuerpos al corto cielo erótico!)
   
Duerme, mi niño grande; duerme, mi niño fuerte:
que el juego del amor rinde como la muerte.

(Allá afuera es el negro camino de miasmas,
y mi sombra acechando tu sombra entre fantasmas!
Duende callado y ágil, vigílame la puerta!
Que se va si despierta!)
   
Me quedaré a tu lado quieta, casta e inerme,
mientras tu alma sueña mientras tu cuerpo duerme.
   
Quizás ningún empeño
de mi cuerpo y mi alma
te dé lo que ese sueño...
   
Quizás la vida fuerte
es nada ante la calma
que te dará la muerte...
   
(Marullo del mar, cállate, sepúltate, coquí!
Que así, dormido o muerto, quién lo aleja de mí...!)
   
Duerme, mi niño grande; duerme, mi niño fuerte:
el sueño de la vida con la muerte se expande...
   
(Porque no amara a otra, que ni a mí misma amara!
Que la tierra por siempre sus brazos desquiciara!
Ay, si no despertara!)



De "Trópico amargo"

sábado, 9 de marzo de 2024

Clara Janés. Ahora inmóvil

Como el azote de un eterno viento
veo la vida que golpea al tiempo.
Muestra el ahora su absoluto en llamas,
   pleno, perfecto.
   
Ciega mis ojos la existencia pura.
Ata mis manos el espacio. Tengo
presos los pies entre la red del aire,
   presa la mente.
  
Nada desea, atenazada, el alma,
sólo un pilar donde dejar los huesos.
Se hace el silencio y el olvido todo.
   Todo el sosiego.



(De Límite humano, 1965)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
      

viernes, 8 de marzo de 2024

Circe Maia. De abril

para María Teresa

Este día tan lleno de niñez:
las cápsulas verdes de los eucaliptos
en el suelo, entre hojas.
   
El buen aroma frío y viejo, trae
de la mano, consigo,
los paseos al sol y por un parque
en un abril de viento.
   
Por mirar la vereda así y oír el ruido
de las hojas, arriba;
por recoger las cápsulas y aspirar hasta el alma 
su antiguo olor, se puede
-a veces sí, se puede-
abrir las puertas cerradas hacia días remotos:
   
las mañanas de sol y un aire limpio, fino
los bancos de madera por el borde del parque 
las veredas desiertas
un viento decidido contra la cara, frío
y en la mano, tibieza de la mano materna.




De "En el tiempo"
En "Transparencias"

jueves, 7 de marzo de 2024

Chantal Maillard. Escribir (fragmento)

escribir 

para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo 
para transformarlo
para desmenuzarlo 
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo para actuar sobre él con la palabra
   
escribir
   
para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)
   
por no llorar tan dentro
tan a escondidas 
   
escribir
   
hasta la extenuación 
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo
   
escribir 
para rebelarse
sin provecho
   
a pesar de la derrota ya prevista
   
porque no hay rebeldía que no esté justificada 
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente,
         escribir 
   
con derecho al llanto
   
escribir para curar
escribir para guarecerse 
escribir como si cerrase los ojos 
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN 

para aplazar la angustia
como simulación 
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable



(Escribir, en Matar a Platón seguido de Escribir, 2004)


En "Rojo-Dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor"

miércoles, 6 de marzo de 2024

Casilda de Antón del Olmet. El amor y la constancia

El amor y la constancia
son enemigos mortales;
por eso yo no te quiero,
para poder ser constante.



De la antología "Peces en la tierra"

martes, 5 de marzo de 2024

Carolina Valencia. Balada

Azul está el cielo, la noche callada,
los mares dormidos, la luna argentada
cual globo de nieve radiante se alzó:
su rayo apacible, que pálido brilla,
dibuja en las aguas gentil navecilla
que surta en la orilla su dueño dejó.

Llevada en los giros del cura serena
se escucha a lo lejos fugaz cantinela,
perdidas estrofas de amante cantar,
que abajo en el fondo del valle resuena,
que languido y suave sus ámbitos llena
cruzando sus ecos la playa y el mar.

-Despierta -repite la voz solitaria,
-Despierta y escucha la dulce plegaria
del bardo nocturno que muere de amor;
despierte la niña de blonda guedeja,
consuele al que viene llamando a su reja,
responda a mi queja del triste cantor.

De tierras lejanas cansado y doliente,
buscando he venido tu faz sonriente,
mis playas de oriente por ti abandoné;
y al plácido arrullo de mis barcarolas,
de noche y a solas los mares crucé.

Oh! Ven, hada blanca, de placer mi vida:
su manto nos presta la sombra temida;
huyamos en busca de un mundo mejor.
Ven pronto a mi lado, visión hechicera:
mi pecho te llama, mi barca te espera
y en la otra ribera mi nido de amor-.

Cesó del amante la voz cadenciosa;
y a poco, cruzando la vega frondosa
la tímida virgen y el joven doncel,
se vio que a la orilla del mar se acercaban,
que audaces y alegres las ondas surcaban
haciendo sus remos volar el bajel.




De "Ambición"

lunes, 4 de marzo de 2024

Carmen Plaza. Artes

Mientras escribo este poema,
mientras alguien me dicta
palabras, palabras, palabras,
todas distintas, todas repetidas,
alguien mata con diferentes artes
mujeres, mujeres, mujeres,
todas distintas, todas repetidas.



De "Manual de diosas"

domingo, 3 de marzo de 2024

Carmen Conde. Que largo trabajo el tuyo...

Que largo trabajo el tuyo
hasta lograr socavarme,
y que el amor me consuma
y que no pueda olvidarme
de que estás en mis entrañas
recomiéndome la sangre.



De "Cancionero de la enamorada"

sábado, 2 de marzo de 2024

Blanca Varela. Conversación con Simone Weil

-los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.
-el hombre es un extraño animal.
   
En la mayor parte del mundo
la mitad de los niños se van a la cama hambrientos.
   
Renuncia el ángel a sus plumas, al iris,
a la gravedad y la gracia?
   
Se acabó para nosotros la esperanza de ser mejores ahora?
   
La vida es de otros.
Ilusiones y yerros.
La palabra fatigada.
Ya ni te atreves a comerte un durazno.
   
Para algo cerré la puerta,
di la espalda
y entre la rabia y el sueño olvidé muchas cosas.
   
La mitad de los niños se van a la cama hambrientos.
   
-los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.
-el hombre es un extraño animal. 
   
Los sabios, en quienes depositamos nuestra confianza,
nos traicionan.
   
-los niños se van a la cama hambrientos.
-los viejos se van a la muerte hambrientos.
   
El verbo no alimenta. Las cifras no sacian.
   
Me acuerdo. Me acuerdo?
Me acuerdo mal, reconozco a tientas. Me equivoco.
Viene una niña de lejos. Doy la espalda.
Me olvido de la razón y el tiempo.
   
Y todo debe ser mentira
porque no estoy en el sitio de mi alma.
No me quejo de la buena manera.
La poesía me harta.
Cierro la puerta.
Orino tristemente sobre el mezquino fuego de la gracia.
   
-los niños se van a la cama hambrientos.
-los viejos se van a la muerte hambrientos.
   
El verbo no alimenta.
Las cifras no sacian.
   
-el hombre es un extraño animal.




En "Y todo debe ser mentira"
    

viernes, 1 de marzo de 2024

Blanca de los Ríos. Preludio

Lo que aquí canta,
lo que aquí expira
trémulo el labio sobre la lira,
no son humanas palabras rudas;
son armonías de otro universo;
son luz del alma cuajada en verso;
son del espíritu las hablas mudas.

Son las silentes
hablas remotas
que, cual gemidos selvas del alma
suenan en largas degradaciones,
como elegías, como oraciones,
como susurros de un mar en calma.

Son hablas tristes
que a nuestro oído
pronuncian seres que hemos perdido;
son vagas músicas; son remembranza
de lo entrevisto, de lo soñado;
son el memento de lo pasado
y el sursum corda de la esperanza.

Son lo indecible,
lo inexpresable;
voces amorfas de lo inefable
que en vano ensayan lenguas ignotas,
y en ansia eterna como el deseo
tercas repiten su balbuceo,
como en la playa las olas rotas.

Son vaticinios,
son confidencias;
gárrulos himnos, blandas cadencias,
trovas que el viento silba en las cañas,
risas que el agua presa borbota,
rachas que vienen de playa ignota
trayendo sílabas de hablas extrañas.

Manar de fuentes
que sin rumores
fluyen del seno de los amores;
raudal perenne nunca agotado,
rumor de besos de honda cisterna,
donde sus labios, con sed eterna,
pondrán las almas que no han amado.

Voces de aurora,
voces de lumbre,
voces de halago, de dulcedumbre;
voces suavísimas, cómo amasadas
con leche y mieles y luz de luna;
líquidas perlas que, una por una,
beben las bocas de amor quemadas.

Ayes que expiran
bocas dantescas;
largos sollozos de las Francesas
que Amor consume con fuego eterno,
y en cuyos labios abrasadores
florecen rojos besos de amores,
besos que alumbran el negro Infierno.

Sordo murmullo
de sediciones,
hondas, calladas, rebeliones;
roncos bramidos de turba loca
que la conciencia súbito asalta,
como rompiente que en polvo salta
cuando iracunda bate la roca.

Y a veces, sola,
muda, inefable,
truena la augusta Voz formidable:
la que los mundos destruye y crea.
La tierra tiembla y el sol se inclina,
mientras sus rayos Siná fulmina,
mientras la zarza de Oreb llamea!

Y a veces honda,
tenue, callada,
suena en nosotros la voz sagrada
como las brisas sobre los mares,
como las arpas de la Poesía,
como las dulces hablas que oía
la tierna Esposa de los Cantares.

Son hablas mudas,
largos arrullos,
quejas suaves, blandos murmullos;
hablas que esparcen raras virtudes;
hablas que esconden altos misterios,
ora salmodien como salterios,
ora suspiren como laúdes.

Largos arpegios
de arpas de oro,
que por el aire blando y sonoro
desgranan notas como sartales
de vivas perlas de claro Oriente;
versos que oculta rima la fuente
hilando ensueños, plata y cristales.

Notas de un canto
jamás oído;
música muda, voz sin sonido;
voz que tuvieran las ilusiones
llamando a citas inmateriales...
Voz que tuvieran las ideales,
nunca logradas aspiraciones.

Son las silentes
hablas internas
ecos lejanos de otras eternas;
voces que el hombre lleva en su abismo,
voces que agrandan sus soledades
cuando en sus propias inmensidades
se encuentra a solas consigo mismo.



En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"