martes, 30 de abril de 2024

Rosalía de Castro. Un manso río...

Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rústico y sencillo
completando tan grata soledad.

¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.

No son nube ni flor los que enamoran;
eres tú, corazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitar el polo.



De "A orillas del Sar"
(encontrado en la antología "Rosa de sombra")

lunes, 29 de abril de 2024

Renée Ferrer. Insomnio

Del vasto territorio del insomnio,
de su ilímite páramo de sombra,
traigo hilachas de ausencia entre los labios,
una huella que me hurta y que te nombra.
   
Qué distancias de fiebre y desvarío
por las estribaciones de la aurora
recorro suplicante, pierdo, ansío 
destejiendo la trama de las horas?
   
Cuando estoy por tocarte es ya un vacío
la llama de tu voz. Como las hojas
de un vendaval atónito y tardío
   
tu fantasma mi sueño desaloja.
Me sorprende el lucero soberano
creando tu caricia con mis manos.



(De Itinerario del deseo, 1994)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"

domingo, 28 de abril de 2024

Rosa Chacel. A Concha Méndez

Tú que fuiste sirena y golondrina.
Tú que escondiste cielos en tu alcoba.
Tú que oíste la música que roba
su sueño al pez y la borrasca empina,

sal de esa oscura gruta, mortecina
como caverna de medrosa loba,
y al sol embalsamado que te arroba,
sembrado por tu mano, sé vecina.

Infiel a aquella risa y a aquel viento,
a las espumas que te acariciaran,
a la verde esperanza de las tardes,

destapa el manantial de tu ardimiento
y aunque saurios de hiel te amenazaran,
de su diente tu seno nunca guardes.



De "A la orilla de un pozo"

sábado, 27 de abril de 2024

Pita Amor. Soy vanidosa, déspota, blasfema...

Soy vanidosa, déspota, blasfema;
soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;
pero conservo aún la tez de rosa.
La lumbre del infierno a mí me quema.
Es de cristal cortado mi sistema.
Soy ególatra, fría, tumultuosa.
Me quiebro como frágil mariposa.
Yo misma he construido mi anatema.
Soy perversa, malvada, vengativa.
Es prestada mi sangre y fugitiva.
Mis pensamientos son muy taciturnos.
Mis sueños de pecado son nocturnos.
Soy histérica, loca, desquiciada;
pero a la eternidad ya sentenciada.



En el prólogo de "Otro libro de amor"

viernes, 26 de abril de 2024

Pilar Paz Pasamar. Era solamente muy quieta

Y no era triste, era solamente muy quieta,
con la quietud sonora que nos incita al llanto.
   
La tarde quieta, siempre, sobre ti, sobre rosas,
sobre el ramaje, el viento, el confín y los pájaros.
   
No hablabas, ni siquiera pensábamos en nadie,
ni en ningún sol oculto, ni en las rosas pensábamos.
   
Pero hubo un murmullo tan fuerte, que la tarde
ensordeció el momento... y acabamos llorando.



De "Mara"
    

jueves, 25 de abril de 2024

Pilar de Valderrama. Canción de la hilandera

A la luz de la luna hilo que hilo
en su rueca de plata recuerdos míos...
¡Qué raudos pasan
por la maravillosa rueca de plata!
Los tristes dejo,
con aquellos alegres quedarme quiero.
Y tejeré con ellos claro vestido,
y cubrirá mi cuerpo traje de olvido...
¡Oh, luna, aguarda.
que otro traje hilar quiero para mi alma!



De la antología de poetisas españolas
Tomo II: de 1901 a 1939
de la editorial Torremozas

miércoles, 24 de abril de 2024

Olga Orozco. Miss Havisham

  Cuando la ruina sea completa, me extenderán,
      ya muerta y vestida con mi traje nupcial,
      sobre la mesa de la boda.
      Charles Dickens, Grandes esperanzas

Aquí yace Miss Havisham,
lujosa vanidad del desencanto.
Un día se vistió para la dicha con su traje de muerte,
sin saberlo.
Era la hora exacta en que alcanzaba la música de un sueño
cuando alguien cortó con duro golpe las cuerdas mentirosas del amor,
y quedó desasida, cayendo hacia lo oscuro como una nube rota.
Todo fue clausurado.
No invadir el recinto donde una novia hueca recogió para el odio los escarchados trozos de su corazón.
Quien entró fue elegido para expiar ciegamente todo el llanto.
No levantar los sellos.
Las manos de la luz habrían dispersado los flotantes ropajes,
los manteles roídos por tenaces dinastías de insectos,
las aguas del espejo enturbiadas aún después de la caída de la última imagen,
los lugares desiertos donde los comensales serían vamos deudos
alrededor de una desenterrada,
de una novia marchita fosforeciendo aún en venganza y desprecio.
Ahora ya está muerta.
Pasad.
Esa es la escena que los años guardaron en orgulloso polvo de paciencia,
es la suntuosa urdimbre donde cayó como una colgadura envuelta por las llamas de la muerte.
Fue una espléndida hoguera.
Sí. Nada hace mejor fuego que la vana aridez,
que ese lóbrego infierno en que está ardiendo por una eternidad,
hasta que llegue Pip y escriba debajo de su nombre:
                                  "la perdono".




De "Las muertes"
En "Poesía completa"
    

martes, 23 de abril de 2024

Nuria Parés. VI

Tengo brazos y piernas,
manos para escribir
y una cabeza
que no ha perdido el juicio.
Estoy, al parecer, entera.
Pero tu muerte ha sido
como una amputación,
algo en alguna parte
se ha arrancado de cuajo
y debe estar sangrándome por dentro.
Si no, no entendería
por qué ya no soy yo.



De "Colofón de luz"

lunes, 22 de abril de 2024

Natalia Sosa. Indiferencia

A Manuel Gonzalez Sosa

Ya no quiero ser la mujer triste,
me cansé del cantar de la tristeza,
de sepultar los años que me viven,
de, invariable, vestir de color negro. 
No pediré perdón si me hacen daño
ni nunca ya será la compasión
mi eterna compañera.
Si marzo me creó, era la primavera!
Por qué voy a ser yo quien me retorne a otoño
soñando que soy ave, o árbol, o sendero?
Quiero a los ojos mirarme abiertamente,
ver el gris de mi pelo y alegrarme,
caminar por las calles y escucharme,
vibrar de amores llena.
Ya nadie dejaré que reconozca
que tengo un corazón tan vulnerable!
Indiferente y plena, ausente del dolor,
distante de lo bello, soberbia de ambición,
devolveré el amor al desamor supremo.
Que la luz me hará falta mientras tanto?
Que no podré vivir sin voz ajena?
Que volverá el recuerdo alguna tarde?
Que lloraré, tal vez, la misma pena?
Qué importa! Afilaré mis garfios 
y alertaré mis dedos. Y, si alguien,
de nuevo, me suplica: extiéndeme la mano,
compañera, aclárame la sombra,
se volverá mi rostro indiferente,
indiferente y nuevo.



De "Autorretrato"
En "No soy Natalia"

domingo, 21 de abril de 2024

Miriam Reyes. No dejo nada aquí...

No dejo nada aquí
más que huellas de dedos
sobre huellas de dedos
en la piedra
futuros surcos en la historia
de esta ciudad que envejece
con todos nosotros.



De "Desalojos"