jueves, 27 de agosto de 2026

Lola Roda. He aprendido a mirarme sin pedir perdón

Durante años, 
cada vez que me miraba al espejo
buscaba disculpas. 
  
Por las veces que fui demasiado, 
por las veces que no llegué. 
  
Me pedía perdón por llorar, 
por arder, 
por quedarme cuando debía huir. 
  
Hasta que entendí
que no era culpa mía sentir tanto. 
  
He aprendido a mirarme sin pedir perdón, 
a acariciarme con la mirada
como quien perdona una vida entera. 
  
Ya no me escondo tras los «estoy bien».
  
Ahora me nombro sin miedo, 
me abrazo con todo lo que fui, 
incluso con lo que ya no quiero ser. 
  
No soy la que se salvó del fuego. 
Soy la que aprendió 
a arder
sin desaparecer. 
Sin dejar de ser. 
  


De "La ternura también arde"

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