Mañana, tal vez, ya no duela tanto.
Hoy, sin embargo, tu recuerdo es un diluvio.
Mis ojos se llenan de ti y desbordan,
pero, entre lágrima y lágrima,
hay segundos en los que el mundo se calla
y la paz se asoma como un susurro tímido.
Aquí espero a que este silencio se haga constante,
un silencio que sana el alma.
De "Elegía a noches y lirios"
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