Qué haré ahora yo,
si tus manos me han dejado
libre para el sueño amargo?
(La esclavitud de oro y seda
sobre los días cansados).
Y qué haré yo,
si la acidez de tus labios
dejó los míos agriando?
(Los labios son de platino
y los tiestos de amaranto).
Y qué haré en las lejanías
donde tus pies se han posado?
(La lejanía es de cobre:
el sol se oculta rasgado).
De "Poesía crónica"
No hay comentarios:
Publicar un comentario