martes, 10 de octubre de 2023

Carmen Conde. La herida tiene párpados que crujen...

La herida tiene párpados que crujen duramente,
y los baña de sangre en obediencia amarga.
Si es el alma quien duele, qué enorme cuerpo el alma
para sangrar por él, para saberse herida!
   
No sirven hemostáticos, ni el oxígeno carbónico 
para cerrar, para dulcificar párpados y respiro
del que muere, hilo a hilo, infinitamente despacio...
Nada! Tal es la creación. Una nada con hambre de sí misma.
   
De pie, el tiempo viendo morir. Viendo morir la vida
de donde se vino en tiempos, para morir un día. 
Viendo morir, os digo; viendo morir la vida!

Odiando a la muerte, bestialmente odiando.
Con desesperación sin alma, sin límites abrasadora.
Viva. De pie. En silencio. Con la boca fría
y ardiendo, y en plegaria, y en imprecación. 
Viva. 



(Su voz le doy a la noche, 1962)



En "Rojo-Dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor"

lunes, 9 de octubre de 2023

María del Carmen Caramés Gorgal. Las sacras

Y creó Dios al hombre a su imagen
a imagen de Dios los creó;
varón y hembra los creó.
Génesis 1:27

El error de Dios se materializó en ti, Lilith,
espíritu insumiso,
aire,
presencia individual y plena.

El mismo polvo y el mismo barro
no admiten la onerosa postura de la subordinación,
éste fue, Lilith, tu legado:
antes la memoria difamada,
antes la maldición patriarcal,
antes la oscura caverna donde mueren los hijos
y se forja la venganza.

Vientos de insurrección soplan con fuerza, Lilith,
el advenir de la igualdad primigenia está cerca.
Quizás aún podamos reinterpretar
el mito del "eterno femenino".



De "De los días oscuros"

domingo, 8 de octubre de 2023

Aurora de Albornoz. Hoy se fue el sol, dejando un cielo tísico...

Hoy se fue el sol, dejando un cielo tísico,
con olor a violetas.
Hay en el aire notas mozartianas
y labios con adioses desvaídos.
   
Hoy el cielo convierte el grito en nada.




Uno de los poemas inéditos
En "Un trozo menudo de tiempo"
    

sábado, 7 de octubre de 2023

Ana Rossetti. Aclaración

La poesía dice: tú o yo. Pero no habla de ti o de mí. 
Dice tú o yo, pero es tú y yo y él y ella
y todos y cada uno de nosotros,
pues en cada pronombre hay una suma.
   
Multitud de identidades se comprenden
en la aparente y apaciguadora singularidad.
   
La poesía dice yo, tú, él, ella...
y a todos y a cada uno de nosotros nos designa
borrando los contornos de las almas.
   
Todos y cada uno
somos incluidos y explicados.
   
Todos somos a la vez ella, él, tú y yo.




(De Llenar tu nombre, 2008)




En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

viernes, 6 de octubre de 2023

Leonor de Ovando. En respuesta a uno de Eugenio de Salazar

El niño Dios, la Virgen y parida,
el parto virginal, el Padre eterno,
el portalico pobre y el invierno
con que tiembla el autor de nuestra vida.
Sienta, Señor, vuestra alma y advertida
del fin de este don y bien superno, 
absorta esté en aquel, cuyo gobierno
la tenga con su gracia guarnecida.
Las pascuas os dé Dios, cual me las disteis
con los divinos versos de esa mano;
Los cuales me pusieron tal consuelo,
que son alegres ya mis ojos tristes,
y meditando bien tan soberano, 
el alma se levanta para el cielo.



En "Poéticas. Antología de mujeres del siglo XVI"


jueves, 5 de octubre de 2023

Ana María Navales. V

A Clara Janes

Los ojos, asomo de nube y pasmo,
tembloroso abanico, espejos dóciles,
se abren al rubir de la mañana.
Oráculos de nieve fugitiva, sombra
de arcángeles, fingen su gris más oscuro.
Devuelve la luz el arroyo sin nombre
que serpentea la alambrada del pecho.
Detrás de la tristeza y del paisaje
se incorpora la lumbre de abril.
La mano alza una niebla
de amor y una risa pálida se dibuja
en la alfombra donde duerme la memoria.
 



De "Los labios de la luna"

miércoles, 4 de octubre de 2023

Ana Caro Mallén. A Doña María de Zayas y Sotomayor

Crezca la gloria española,
insigne doña María,
por ti sola, pues podría
gloriarse España en ti sola.
Nueva Safo, nueva Pola
Argentaria, honor adquieres
a Madrid y te prefieres
con soberanos renombres,
nuevo prodigo a los hombres,
nuevo asombro a las mujeres.
A inmortal región anhelas
cuando el aplauso te aclama.
y al imperio de tu fama
es sus mismas alas vuelas;
novedades y novelas
tu pluma escribe, tú cnatas
triunfo alegre, dichas tantas,
pues ya tan gloriosa vives,
que admiras con lo que escribes,
con lo que cantas encantas.
Tu entender esclarecido,
gran sibila mantuana,
te miente al velo de humana
emula al común olvido;
y del tiempo desmentido
lo caduco, a las historias
hará eternas tus memorias,
rindiéndote siempre fieles,
a tu elocuencia laureles,
a tu erudición victorias.




De la Antología de Poetisas españolas
Tomo I: Hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro.

martes, 3 de octubre de 2023

Alaíde Foppa. Vivir

Siento
que mi vida corre
como un lento
río, 
que no tuviese
principio ni fin,
como si nunca
hubiese nacido,
ni existiese
ningún confín.
Sobre la tierra
corre mi vida,
tan mezclada
al vivir de los hombres;
más resuena
de remotos ecos
y de voces misteriosas.
A veces siento pasar,
como corriente secreta,
el mudo palpitar 
del universo.
   
   
(De Poesías, 1945)



En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"

lunes, 2 de octubre de 2023

Francisca de Aragón. Epístola a don Manuel de Portugal (fragmento)

Pues aquel gran amor que me tuviste 
holgaste de mudar en otra parte,
yo soy contenta de lo que escogiste.
No sabrá ella como yo enojarte;
siempre te tratará de una manera
que si no sé si será señal de amarte.
Será más estimado, que no fuera
el espíritu tuyo y alabado
más que cuando de ti amada era.
Mas no por esos bienes que has hallado
en ella, dejará de dar espanto 
de ver un corazón así mudado.
No te quiero hablar en esto tanto
porque se huelga el mal que ha hecho
de ver que el ofendido vive en llanto.
Tú estás en tu placer y satisfecho:
yo seré de amistad muy grande tu amiga,
dejando siempre a salvo mi derecho.
Que no quiero que nadie vea ni diga
la culpa tuya, ni que me has dejado
de amar en verme que te soy enemiga.
Para conmigo quedas disculpado,
porque siempre te tuve por mudable,
aunque a veces me habías engañado;
para mí es el dolor muy tolerable,
ningún cuidado tengas de mi pena;
afírmate, no seas variable,
que no puede hallarse cosa buena
con quien hace mudanzas cada día,
dejando natural por cosa ajena.
Esto que te escribo no querría 
que te haga pensar que quedo muerta,
pues más el daño a mí que a ti ofendía.
Que tú sabes muy bien que es cosa cierta
el que va mil amigos procurando
que jamás amistad no se le acierta.
Yo te prometo que no vea llorando
jamás nadie mis ojos por esto,
ni el corazón por ello suspirando
ni el color mudado de mi gesto
el dolor que encubrir el alma suele
hará parecer claro y manifiesto.
Está seguro que no me desvele,
cuitado de saber cómo te ha ido
en este nuevo amor que ahora te duele.
Que mil veces te has visto tan perdido,
jurando que no amaste así en tu vida,
y tú sabes muy bien dónde se han ido.
Mira que pues merece ser servida,
que lo sepas hacer sin apartarte,
como hiciste de otra tan querida.
Perdóname que quiero aconsejarte 
en cosa que consejo no requiere
ni seso ni razón jamás en parte. 
Que conviene seguir lo que amor quiere,
digo cuando el amor es verdadero,
que no el amor de quien por todas muere.
Escribirte de mí nuevas no quiero,
que no las querrás ver de mano mía
ni tampoco de ti yo las espero.
Dios te dé con quien amas alegría, 
y a tu corazón dé contentamiento,
y te guarde de malo frenesí. 
Aunque todas tus penas lleva el viento,
pues no son más de cuanto estás presente,
que en partiendo te apartas de tormento.
No quiero seguir más este accidente
ni quiero declarar tus condiciones 
por no dar qué decir de ti a la gente.
Digo que has menester mil corazones 
para sufrir el mal que te procuras 
si andas de verdad en tus pasiones 
o te han de ser contadas por locuras.



En "Poéticas. Antología de mujeres del siglo XVI"


domingo, 1 de octubre de 2023

Piedad Bonnett. Ahora que ya no

A cualquier hora
-no sólo cuando llueve y te sueño empapado.
o cuando me despierta el zumbido de abeja de la tele encendida-

como un golpe de aldabas

la palabra

la que yo pronuncié    cuando tus ojos
porque querías saber    necesitabas

o las que nadie pronunció y oías

o aquellas otras
         las de la condena

esa pregunta atroz que abrió de un tajo
el fruto envenenado del mañana

-cómo vivir después cómo cargar con ellas-

Y las que ya no sé si alguna vez te dije
y que ahora repito en un murmullo

ahora que ya no
ahora que nada



De "Los habitados"