jueves, 31 de agosto de 2023

Silvina Ocampo. Anotaciones

El día en que me muera caerán de mis ojos lágrimas y de mi boca palabras.



De "Anotaciones"
de la "Antología esencial"

miércoles, 30 de agosto de 2023

Pino Ojeda. Todo me dice lo mismo...

Todo me dice lo mismo:
El gusano. 
La flor. 
La pequeña margarita. 
Los campos
donde viven amapolas. 
El bosque
donde crece
alto y esbelto
el pino añoso. 
La carretera ancha. 
La curva verde. 
La cascada lejana
bordeada de helechos.
La luna. 
El sol. 
Las miles de estrellas. 
El mar
donde hemos anclado
hace años
nuestra pequeña vela. 
La tierra en redondo. 
El alma del paisaje. 
La lluvia. 
Los ocasos maravillosos. 
La tranquila serenidad
de un desierto estrellado. 
Todo, todo, 
me dice lo mismo. 
Y yo
no sé cómo decirle
al cielo, 
que todo esto
no existe!


De "19 poemas"
En "Yo seguiré aquí"

martes, 29 de agosto de 2023

Piedad Bonnett. Las cicatrices

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.



(De Explicaciones no pedidas, 2011)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
 

lunes, 28 de agosto de 2023

María Zambrano. Que todo se apacigüe como una luz de aceite...

Que todo se apacigüe como una luz de aceite.
Como la mar si sonríe, 
como tu rostro si de pronto olvidas.
Olvida porque yo he olvidado
ya todo. Nada sé. 
Cerca de ti nada sé. 
Nada sé bajo tu sombra, amarilla
simiente del árbol del olvido.
Y todo volverá a ser como antes.
Antes, cuando ni tú ni yo habíamos nacido.
Pero, nacimos acaso?... O tal vez, no,
todavía no.
Nada, todavía nada. Nunca nada.
Somos presente sin pensamientos.
Labios sin suspiros, mar sin horizontes, 
como una luz de aceite se ha extendido el olvido.



De "Poemas"
   

domingo, 27 de agosto de 2023

María Mercedes Carranza. Aquí entre nos

Un día escribiré mis memorias quién
que se irrespete no lo hace? Y
allí estará todo. Estará el esmalte
de las uñas revuelto
con Pavese y Pavese con las agujas y
una que otra cuenta de mercado. Donde
debieran estar los pensamientos
sublimes pintaré
tus labios a punto de decirme
buenos días todos los días. Donde
haya que anotar lo más importante
recordaré un almuerzo
cualquiera llegando al corazón
de una alcachofa, hoja por hoja.
Y de resto
llenaré las páginas que me falten
con esa memoria que me espera entre cirios,
muchas flores y descanse en paz.



De "Vainas y otros poemas"


sábado, 26 de agosto de 2023

Gabriela Mistral. Desvelada

Como soy reina y fuí mendiga, ahora
vivo en un puro temblor de que me dejes,
y te pregunto, pálida, a cada hora:
"Estás conmigo aún? Ay! No te alejes!"
Quisiera hacer las marchas sonriendo
y confiando ahora que has venido;
pero hasta en el dormir estoy temiendo
y pregunto entre sueños: -"No te has ido?"



Del poemario "Dolor"


viernes, 25 de agosto de 2023

Florencia del Pinar. Canción de una dama que se dice Florencia del Pinar

Ay! que hay quien mas no vive
porque no hay quien d’ay se duele,
y si hay, ¡ay! que recele
hay un ay con que s’esquive
quien sin ay vivir no suele.

Hay placeres, hay pesares,
hay glorias, hay mil dolores,
hay, donde hay penas de amores,
muy gran bien si dél gozares.

Aunque vida se cative
si hay quien tal ay consuele
no hay razón porque se cele,
aunque ay con que se esquive
quien sin ay vivir no suele.




De la "Antología de poetisas españolas.
Tomo I: hasta 1900"
de la editorial Torremozas

jueves, 24 de agosto de 2023

Eunice Odio. Poema segundo

Ausencia de amor

I

Amado
en cuyo cuerpo yo reposo,

Cómo será tu sueño
cuando yo te he buscado sin hallarte.

Oh,
amado mío, dulcísimo
como alusión de nardo
entre aromas morenos y distantes,

Cómo será tu pecho cuando te amo.

Cómo será encontrarte cuando es amor tu cuerpo
y tu voz,
un manojo de lámparas.

Amado,
Hoy te he buscado
por entre mi ciudad
y tu ciudad extraña,
donde los edificios
no se alegran al sol,
como frutales conchas
y celestes cabañas.

Y andaba yo
con un crepúsculo enredado entre la lengua,

Con aire de laguna
y ropa de peligro.

Me vio desde su torre
un auriga de jaspe,

Yo te andaba buscando
por entre el verde olor de sus caballos,

Por entre las matronas
con pañales y pájaros;

Y pensando en tu boca
reposan mis ojos,
como palomas diurnas
entre hierbas amargas.

Y te buscaba entonces
por las inmediaciones de mi cuerpo.

Tú me podías llegar
desde el suceso cálido.


II

Amado
Hoy te he buscado sin hallarte
por entre mi ciudad
y tu ciudad extraña,

Junto a alquerías errantes
guardadas por el campo
y de agitado pasto vencidas y entornadas.

Y de pronto llegaste,
huésped de mi alegría,
y me poble de islas
con tu brillante dádiva.

Desde la brisa fresca llegaste
como un niño con un pañuelo blanco

Y la noche volo de sueño entre las ramas,
junto al gozo del agua y el rastro de la abeja.

Amado,
en cuyo cuerpo yo reposo
y en cuyos brazos desemboca mi alma,

Cómo será no hallarte en la distancia,
y llegar a tu cuerpo como los alimentos
reanudados al calor de la gracia
necesaria y perdida.

Estar donde no estoy más que de paso,
no estar donde tu aliento me contiene
y me desgarra
como una piedra el alma.

Cómo será tener,
de golpe, el cuerpo dividido
y el corazón entre las manos
congregado y solo.

Amado
Hoy te he buscado sin hallarte
por entre mi ciudad y ru ciudad extraña
y no te he hallado.

Cómo será buscarte en la distancia.



De "Los elementos terrestres"

miércoles, 23 de agosto de 2023

Elena Garro. Las fechas

Llegan las fechas.
Es un tropel organizado.
Corren un año entero.
Van llegando una a una.
Caen de pronto en el plato;
se instalan en la sopa
y desde allí nos miran.
Atraviesan el cielo.
Son relámpagos. 
Nos carbonizan la mirada.
A media noche
se esconden en las sábanas,
se pegan a la piel.
Puede ser una fecha
que nos mira.
   
Las fechas corren un año 
entero.
Corren las fechas.
Corren un año entero.
   
Llega la fecha llave.
La fecha de tus labios llega en junio.
La llave para abrir la puerta
que conduce al bosque.
La que me lleva a tus palabras.
   
La fecha de tus labios era en junio.
Tus labios eran un largo paseo 
y la entrada al paraíso 
en medio de los cardos
de la barba.
La fecha de tus labios era
en junio
y era también
la fecha de tus manos
era en junio
y el fuego de esta fecha me consume.
   
Estás atado al diario
y a una argolla de oro.
Cada año te apareces
sonriendo.
Te apresuras,
subimos juntos esa calle que nos mira.
Está la plazoleta
y su carrera.
Tu voz saldrá aún entre
lo oscuro.
Tus labios son la entrada 
al otro mundo,
tus labios son el puerto
que conduce a la playa.
   
Llegan las fechas relámpagos. 
Saetas.
Iluminan los días por unas horas.
Y mientras más se vive,
más cosas se van conmemorando.
Nos queda menos que vivir
y más a revivir.
   
Es la fecha del adiós.
La risa, tus dedos
se cruzaron con los míos:
maleza inseparable.
   
Hay fechas plañideras.
Que me manden la nube que cubre al sol
para que me sirva de pañuelo!
   
Llegan las fechas.
Su carrera es redonda.
Corren un año entero.
De pronto parecen cohetes:
son cohetes.
   
Nos toman de la mano,
nos llevan delante de una mesa
a ver a unas personas
que en aquel tiempo 
llevaron algún nombre.
   
Algunas nos hablan al oído algo
que no quisiéramos volver a oír 
porque no pudimos oírlo siempre.
   
Una fecha es algo muy preciso.
Es una llave
que abre una puerta
que conduce al bosque,
al bosque donde fuimos
jóvenes
y nos besamos.



De "Cristales de tiempo"

martes, 22 de agosto de 2023

Claribel Alegría. Matinée

Y si existiera?
Qué haría la heroína
si existiera?
Noventa y cinco minutos.
Un trecho fácil de llevar.
Veinticuatro horas es distinto.
Todos los días veinticuatro horas.
Soy movimiento,
estorbo,
rotación que no se aplaca,
que aún no llega a su reposo.
Sigo subiendo.
Siete. Ocho.
Por mí entraste al vacío.
Fui el embudo,
el remolino con polvo
y paja.
Los dos pensamos:
Amor.
Era tan sólo agua,
agua sorbida por el caño
en espiral.
Agua,
sudor,
jabón.
No estás.
No me sorprende.
Entro con mi llave
y cuelgo el saco.
Se marchita el geranio.
Converso con mi madre.
Hace años
la vi muerta en el cajón.
Bailo con el bufón de ojos vidriosos:
los que arranqué al muñeco
por vacíos.
Hay ceniza en la calle,
en el cielo,
en la ventana.
Aleteo contra el vidrio nublado.
Tú y yo:
dos hambres que se borran
sin sentido.
Espero tensa,
oscura,
hipnotizada por los techos,
por la ventana,
por la lluvia,
por este ahora gris
que rechina vacío.



De "Vía única"