martes, 28 de febrero de 2023

Diana Bellessi. III

La boca en un rictus amargo.
Una mirada de fiera, para colgar
en el escueto retrato de los años.
Me voy con ellas,
a despertar al vivo y al muerto:
Las Locas de Plaza de Mayo.



(De Crucero Ecuatorial, 1981)


En la antología Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
     

lunes, 27 de febrero de 2023

Delmira Agustini. En silencio

Por tus manos indolentes
mi cabello se desfloca;
sufro vértigos ardientes
por las dos tazas de moka

de tus pupilas calientes;
me vuelvo peor que loca
por la crema de tus dientes
en las fresas de tu boca;

en llamas me despedazo
por engarzarme en tu abrazo,
y me calcina el delirio

cuando me yergo en tu vida,
toda de blanco vestida,
toda sahumada de lirio!



Del poemario "Los cálices vacíos"

domingo, 26 de febrero de 2023

Daisy Zamora. La costurera

Toda la vida sobre una SINGER 15-39
y en las noches soñando pespuntes,
jaretas, hilvanar
mangas, vuelos, paletones. 
Ni tienoi tuve para hombres
siempre cansada y con dolor en la columna.
   
Yo que era una chavala tan alegre,
la hija mayor la preferida de mi padre.
Después que me arruinó tu papá 
ya no tuve juventud
sólo trabajo y más trabajo.
   
Te di vida, hijo, 
pero yo no he tenido vida,
y ya ni sé como hubiera sido
de haber sido yo misma.



(De En limpio se escribe la vida, 1988)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"

sábado, 25 de febrero de 2023

Cristobalina Fernández de Alarcón. Canción amorosa

Cansados ojos míos,
ayudadme a llorar el mal que siento,
hechos corrientes ríos
daréis algún alivio a mi tormento
que tanto me atormenta
anegaréis con vuestra tormenta.
Llora el perdido gusto
que ya tuvo otro tiempo el alma mía,
y el eterno disgusto
en que vive muriendo noche y día;
que estando mi alegría
de vosotros ausente,
es justo que lloréis eternamente.
¡Que viva yo pensando
por quien tanto de amarme se desdeña!;
que cuando estoy llorando
haga tierna señal la dura peña,
y que a su zahareña
condición no la mueven
las tiernas lluvias que mis ojos llueven!
¡Sombras que en noche oscura
habitáis de la tierra el hondo centro,
decidme ¿por ventura
iguala con mi mal el de allá dentro?
Mas ¡ay! que nunca encuentro
ni aun en el mismo infierno
tormento igual a mi tormento eterno.
¿Cuándo tendrá, alma mía,
la tenebrosa noche de su ausencia
saldrá el alegre sol de tu presencia?
Mas ¿Quién tendrá paciencia?
Que es la esperanza amarga
cuando el mal es prolijo y ella es larga.
¡Oh tú, sagrado Apolo,
que del alegre oriente al triste ocaso,
el uno y el otro polo
del cielo vas midiendo paso a paso,
¿has descubierto acaso
desde tu sacra cumbre
el hemisferio a quien mi sol da lumbre?
Diráste, si lo esconde
en sus dichosas faldas el aurora,
lo mal que corresponde
a aquesta alma cautiva, que le adora;
y como siempre mora
dentro el pecho mío,
tan abrasado cuando el frío es frío.
Infierno de mis penas,
fiero verdugo de mis tiernos años,
que con fuertes cadenas
tienes el alma presa en tus engaños,
donde los desengaños,
aunque se ven tan ciertos,
cuando llegan al alma llegan muertos.
Yo viviré sin verte
penando, si tú gustas que así viva,
o me daré la muerte,
si muerte pide tu piedad esquiva;
bien puedes esa altiva
frente ceñir de gloria
que amor te ofrece cierta la victoria.
Tuyos son mis despojos
adorna las paredes de tu templo;
que tus divinos ojos
vencedores del mundo los contemplo;
ellos serán ejemplo
de ingratitud eterna,
¡Ay ojos, quién os viera!
que no hubiera pasión tan inhumana
que no se suspendiera
con vista tan divina y soberana.
Quedara tan ufana,
que el pensamiento mío
cobrara nuevas fuerzas, nuevo brío.
Si amor, que me transforma,
quitándome el pesado y triste velo,
me diera nueva forma,
volara, cual espíritu, a mi cielo,
y no abatiera el vuelo,
que yo rompiera entonces
de cualquier imposible duros bronces.
No estuviera seguro
el monte mas excelso y levantado,
ni el mas soberbio muro,
de ser por mis ardides escalado,
y a despecho del hado,
descendiera, por verte,
al reino oscuro de la oscura muerte.
Mil veces me imagino
gozando tu presencia, en dulce gloria,
y con gozo divino
renueva el alma su pasada historia;
que con esta memoria
se engaña el pensamiento,
y en parte se suspende el mal que siento.
Mas como luego veo
qu´es falsa imagen, que cual sombra huye,
aumentase el deseo,
y ansias mortales en mi pecho influye,
con que el vivir destruye:
que amor en mil maneras
me da burlando el bien, y el mal de veras.
Canción, de aquí no pases,
cese tu triste canto;
que se deshace el alma en triste llanto.



De la Antología de poetisas españolas
Tomo I: hasta 1900
Selección de Luzmaría Jiménez Faro

viernes, 24 de febrero de 2023

Cristina Peri Rossi. Afrodita

Y está triste
como una silla abandonada
en la mitad del patio azul
Los pájaros la rodean
Cae una aguja
Las hojas resbalan
sin tocarla.
   Y está triste
en mitad del patio
con la mirada baja
los pechos alicaídos
dos palomas tardas
Y un collar
sin perro
en la mano
   
         Como una silla ya vacía.



(De Diáspora, 1976)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

jueves, 23 de febrero de 2023

Cristina de Arteaga. Invernal

solos por el parque,
por el parque viejo
que tenía un largo
cansancio de invierno;
tras de tantos años
volvimos a vernos.
yo llevaba el triste
corazón enfermo,
caía en el suyo
la niebla del tedio.
cúan lejos las horas
vírgenes de duelos
en que nuestras vidas
eran como versos
que a veces rimaban
casi sin saberlo...!
me clavó sus ojos
como en otros tiempos,
mas nada me dijo
su turbado acento.
yo cerraba el arca
de mis pensamientos
porque no rasgase
lo gris del silencio
que esfumaba un mudo
soñador arpegio...
y con una angustia
despertaba en nuevo
pavoroso acorde
dentro de su pecho,
nos miramos como
se miran los ciegos...
y nos separamos
para nunca vernos!



De la antología "Peces en la tierra"

miércoles, 22 de febrero de 2023

Constanza Ossorio. Salmo LXIV

A ti, Dios, en Sión den alabanzas
tus queridos devotos;
los que en Jerusalén oh rey! alcanzas
también te rindan votos.
Y entre unos y otros yo te pido,
dando al alma trasiegos,
que inclines tu amoroso y fiel oído
a mis humildes ruegos.
Pues a ti solo todos los mortales
van a pedir remedio
de sus crueles y incurables males
como a su único medio.
Contra nosotros han prevalecido
las palabras dañosas
de nuestros enemigos, y han vencido
sus lenguas venenosas.
Si desto causa han sido los pecados
que habemos cometido,
de tu piedad seremos perdonados,
cual siempre lo hemos sido.
Porque es dichoso y bienaventurado
aquel que Tú recibes,
y por mil siglos vive coronado
adonde Tú resides.
Que es tu sagrado templo donde hay bienes
y premios de honra y gloria;
allí tu mano coronó sus sienes
con triunfos de victoria.
Dando con igualdad a cada uno
el premio que merece,
quedando de honra y gloria siempre ayuno
el que el mundo engrandece.
A los que somos tuyos, salud nuestra,
óyenos del altura,
y muestra en nuestra ayuda tu gran diestra,
oh mi esperanza pura!
que aunque al fin de la mar y de las tierras
esté de ti apartado,
me aparejas los montes y las sierras
que sirven de collado,
donde con tu poder y fortaleza,
mientras el mar se altera,
me ciñen de valor y de firmeza,
guardando mi fe entera.
Viendo tu gran saber y tus señales
las gentes te temieron,
y aunque eran enemigos capitales,
tu poder conocieron.
Que alegras y entristeces cuando quieres,
que ordenas noche y día,
que sanas y das vida, matas, hieres,
que eres del alma guía.
Y para encaminarla a tu alto cielo
visitaste la tierra,
dejando enriquecido nuestro suelo
del bien que en ti se encierra.
El río caudaloso y de contento
del tesoro del Padre,
para dar a las almas su sustento
nació de Virgen madre.
Y los demás arroyos se enriquecen
de peces nadadores;
las plantas y las flores reverdecen
y respiran olores.
Con tu rocío manso y amoroso
se alegran los sembrados,
y crece el trigo grueso y espigoso
en los verdes collados.
Y viéndolo tan fértil y abundoso
tu bendición le echaste
benigno, afable y misericordioso,
que en verlo te alegraste.
Los campos ya desiertos y agostados
primaveras parecen,
y en los cerros más altos y empinados
la rosa y clavel crecen.
Y las ovejas mansas parideras,
con los demás ganados,
pacen la fresca hierba en las riberas,
de gozo rodeados.
Y todos con balidos, brincos, danzas,
se dan mil alabanzas.



En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"

martes, 21 de febrero de 2023

Concha Zardoya. Doble símbolo

Has nacido mujer... Y te preguntas
si es humillación el aceptarte
con todo lo que fueron tus abuelas,
con todo lo que fuiste y fue tu madre,
con todo lo que tú eres hoy, un ser que busca
los posibles sentidos de la vida,
del amor, de la muerte y la tristeza,
de profunda raíz de la esperanza.
   
Si es orgullo la cifra de tu canto
o tan sólo piedad tus elegías.
Si es humilde ese signo que te inventas
al sumergirte viva en el silencio,
porque sabes que todos menosprecian 
la voz de la mujer o se sonríen
si su palabra apunta hacia lo alto
o penetrar procura las tinieblas.
   
El dedal o la pluma -doble símbolo-
no sirven de defensa ni tampoco
desafían ni alcanzan la victoria.
Amorosos, humildes instrumentos,
consuelan tu vivir o con su llanto
lavan piedra gris de muchos sueños.
Escribir y coser, no son lo mismo?
Hilo y tinta devánanse viviendo. 
   

   
(De El corazón y la sombra, 1977)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"
    

lunes, 20 de febrero de 2023

Concha Urquiza. Arrepentimiento

Por lo que te he ofendido, dulce cariño mío,
quiero ser a tu anhelo cual sería el rocio:
tierna, docil y humilde como el agua que mana
y se ofrece a las llagas de la miseria humana.

Yo enseñaré a mis manos a ser mansas contigo,
tal como las entrañas sonrosadas del higo,
para que te acaricien con tan suave caricia
como la voz del ave de la blanca novicia.

Yo enseñaré a mis plantas a que pisen tan quedo
como el viento que mueve las hojas del viñedo,
ya mis claros cabellos a quebrarse en tus manos
como frágiles tallos de lirios franciscanos.

Apoyaré mis dedos sobre tu excelsa frente
y será mi caricia sosegada corriente
para que fertilice tu pensamiento bello
y haga brillar tus ojos con singular destello.

Será quieta y humilde como la arena rubia
y rozare tus labios como agua de la lluvia
para llenar las horas del dulzor de las vidas,
hasta que tú perdones y para siempre olvides.



De la antología "Volver"


domingo, 19 de febrero de 2023

Concha Méndez. Nadadora

Mis brazos:
los remos.

La quilla:
mi cuerpo.
Timón:
mi pensamiento.

(si fuera sirena,
mis cantos
serían mis versos)



De la antología "Peces en la tierra"