miércoles, 10 de septiembre de 2025

Clara Janés. Rosa del desierto

A Rosa Chacel

Las rosas rojas de indetenible aliento
cuya energía núbil de capullo
en esplendor y aroma se transforma,
testigo son de plenitud y de tránsito.
Esta pequeña piedra, sin embargo,
no entra en competencia con el tiempo,
no le teme al no ser, pues ser le basta,
la perfección de lo imposible muestra.



De "Vivir"
En "Movimientos insomnes"
   

martes, 9 de septiembre de 2025

Ernestina de Champourcin. Laxitud

La tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño;
estiro lentamente
mis dos brazos abiertos
que se prenden al aire;
quieren cazar el tiempo,
aprisionarlo pronto,
robarle su secreto,
deshacer bruscamente sus límites estrechos.
Quiero llorar: no sé;
quiero reír: no puedo.
Los deseos
se estrellan contra la inexorable inercia
del silencio;
sobre mi corazón rueda grávido al peso
de la existencia toda.
Al fin me desperezo.
Logro romper el cerco
del malsano sopor,
pero apenas lo venzo
ya me torna a invadir
quedamente su tedio.
Luego...
Ya no sé más;
suspiro,
me paseo,
exprimo el tormentoso
lagar de mi cerebro,
destilo el elixir de su inquietud
en mi pecho...
Sujeto en mi memoria
repite el pensamiento;
la tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño!...



De "En silencio"
En "Antología poética"

lunes, 8 de septiembre de 2025

Elena Garro. Hoy trece de abril

Hoy trece de abril desciendo
desde mi almohada
hasta el oscuro pinar.
Las agujas caídas son de oro.
Ramas oscuras, siempre las mismas,
siempre los mismos pinos.
En su susurro quedó tu voz,
allí la encuentro.
Resina y viento se repiten;
los oigo en mitad de las fiestas,
paisaje por el que me paseo.
Pinar, soy yo quien te aprisiono 
o soy tu prisionera?
En el pinar me pierdo de mí misma,
me dejo de la mano.
Las hojas que nos vieron
son las mismas que veo.



De "Cristales de tiempo"

domingo, 7 de septiembre de 2025

Dulce María Loynaz. Más allá

Más allá de tu nombre y de mi nombre,
qué será este esperar sin esperanza...



De "Versos"


sábado, 6 de septiembre de 2025

Delmira Agustini. Íntima

Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré sonado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si consumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar vivo, radiante
El imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
¡La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
¡Bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.



De "El libro blanco (frágil)"


jueves, 4 de septiembre de 2025

Claribel Alegría. El cangrejo ermitaño

Llega desde lejos
mi escritura
es ancestral
austera
me invita a esculpir
en la arena mojada
obedezco
me hastío
y no comprendo nada
y sigo haciendo signos
y abro un agujero
y me escondo
y me duermo
pero vuelve la voz
que me conmina
esa voz que me empuja
y que quizás un día
me conduzca al origen.



(De Voces, 2014)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"

Cristina Naranjo. Suerte

Si su llegada marca un antes y un después en tu vida impecable,
si aun sabiendo que no puedes...
Quieres.
   
Si es tarde para ignorar y para empezar.
   
Si todo es un lío.
   
Te deseo suerte.



De "Lo mejor que fuimos"
  

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Carmen Conde. Detengo el caminar por estos versos...

Detengo el caminar por estos versos
que recogen pedazos de memoria,
porque es mucho y es nada tanto tiempo
ofrecido a la fuga de una historia.
Aunque dije y diría, qué palabra
es la exacta versión de lo infinito?
Aunque anduve y conté, cómo se habla
para hacer que se entienda lo inaudito?
Oh, qué tierra la mía, tan extensa
y tan breve que cabe en mi persona!
Una zanja de fuego es su defensa
y un espino sin flores la corona.
Que los tibios y ajenos no se mezclen,
que ninguno me escuche cuando clame.
Estoy sola y lo sé (que no se acerquen!),
por la tierra de Dios, tierra de nadie.




En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"

martes, 2 de septiembre de 2025

Alfonsina Storni. Van pasando mujeres...

Cada día que pasa, más dueña de mí misma,
sobre mí misma cierro mi morada interior;
En medio de los seres la soledad me abisma.
Ya ni domino esclavos, ni tolero señor.

Ahora van pasando mujeres a mi lado
cuyos ojos trascienden la divina ilusión.
El fácil paso llevan de un cuerpo aligerado:
Se ve que poco o nada les pesa el corazón.

Algunas tienen ojos azules e inocentes;
Van soñando embriagadas, los pasos al azar;
La claridad del cielo se aposenta en sus frentes
y como son muy finas se las oye soñar.

Sonrío a su belleza, tiemblo por sus ensueños,
el fino tul de su alma ¿quién lo recogerá?
Son pequeñas criaturas, mañana tendrán sueños,
y ella pedirá flores... y él no comprenderá.

Les llevo una ventaja que place a mi conciencia:
Los sueños que ellas tejen no los supe tejer,
y en manos ignorantes no perdí mi inocencia.
Como nunca la tuve, no la pude perder.

Nací yo sin blancura; pequeña todavía
el pequeño cerebro se puso a combinar;
Cuenta mi pobre madre que, como comprendía,
yo aprendí muy temprano la ciencia de llorar.

Y el llanto fue la llama que secó mi blancura
en las raíces mismas del árbol sin brotar,
y el alma está candente de aquella quemadura.
¡Hierro al rojo mi vida! ¿Cómo pude durar?

Alma mía, la sola; tu limpieza, escondida
con orgullo sombrío, nadie la arrullará;
Si en música divina fuera el alma adormida,
el alma, comprendiendo, no despertara ya.

Tengo sueño mujeres, tengo un sueño profundo.
Oh humanos, en puntillas el paso deslizad;
Mi corazón susurra: me haga silencio el mundo,
Y mi alma musita fatigada: ¡callad!...




De "Languidez"

lunes, 1 de septiembre de 2025

Alejandra Pizarnik. Poema para Emily Dickinson

Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
del otro lado de la noche!

Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.

Ella piensa en la eternidad.
 
 

En su Poesía completa