A Rosa Chacel
Las rosas rojas de indetenible aliento
cuya energía núbil de capullo
en esplendor y aroma se transforma,
testigo son de plenitud y de tránsito.
Esta pequeña piedra, sin embargo,
no entra en competencia con el tiempo,
no le teme al no ser, pues ser le basta,
la perfección de lo imposible muestra.
De "Vivir"
En "Movimientos insomnes"
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