jueves, 10 de abril de 2025

Alejandra Pizarnik. La carencia

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.



En su Poesía completa



miércoles, 9 de abril de 2025

Raquel Bernardino. Tan rápido

Tan rápido que confundo
mi nido
con el del pájaro,
queda café en la cafetera,
urgencia de lo urgente.
   
Sé de lo domesticado 
y de lo propio,
bailo el abrazo
que nos limita. 
Lloro la primavera
y las flores que crecen
cuando me alcanza el frío.
   
Tan rápido
que calla el eco
que hoy me despierta
y siento mis fronteras 
como ajenas.
   
Me falta el vino reposado,
los sirocos colectivos,
las manos de mi madre,
la brisa que promete algo.
   
Tan rápido 
que no sé detenerme a veros 
y, el simple hecho
de necesitaros, 
me hace sentir
menos sola.



De "Voz de espejo"
    

martes, 8 de abril de 2025

Claribel Alegría. Desasosiego

Un latido inexpresable
que no encuentra
su escape.



De "Voces"
    

lunes, 7 de abril de 2025

Rosalía de Castro. Pasa río, pasa río...

Pasa río, pasa río
con tu manso rebullir,
pasa, pasa, entre las hojas
color de oro y marfil,
a quien con tus dulces labios
dulce cosa has de decir.
Pasa, pasa, mas no vean
que vas al mar sin fin,
porque entonces, probrecillas!,
cuánto llorarán por ti.
  
Si supieras qué añoranza,
si supieras qué sufrir
viviendo de él alejada
me hace el corazón sentir!
Tal me acosan soledades
tal me quieren afligir,
que más fieras aún me ahogan
si las quiero echar de mí.
Ay, qué fuera de las flores
viéndote lejos de sí
ir por la verde ribera,
la ribera del Carril!
   
Pasa, pasa, calladito
con tu manso rebullir,
camino del mar salado,
camino del mar sin fin;
y lleva estas lagrimitas
si has de llegar hasta allí,
cerquita de mis amores,
cerquita de mi vivir.
Ay, quién fuera lagrimita
para ir, mi bien, hasta ti!...
Quién hiciera un caminito
para pasar, ay de mí!
   
Si el mar tuviera barandas
iría a verte a Brasil;
pero al no tener barandas,
por dónde, amor, he de ir?



En "Una voz dulce resonó en mi oído"

domingo, 6 de abril de 2025

Concha Méndez. Al nacer cada mañana

A Maruja Mallo
   
Al nacer cada mañana,
me pongo un corazón nuevo
que me entra por la ventana.
Un arcángel me lo trae
engarzado en una espada,
entre lluvias de luceros
y de rosas incendiadas
y de peces voladores
de cristal picos y alas.
  
Me prendo mi corazón
nuevo de cada mañana;
y al arcángel doy el viejo
en una carta lacrada.



De "Canciones de mar y tierra"

sábado, 5 de abril de 2025

Olga Orozco. Repetición del sueño

Como una criatura alucinada
a quien ya sólo guiara la incesante rotación de la luna entre los médanos,
o como un haz de mariposas amarillas sumergidas por el farol de las tormentas
en el vértigo del miedo y de la oscuridad,
o quizá más aún como la ahogada que desciende hasta el fondo del estanque
girando con un lento remolino de adiós,
así voy convocada, sin remedio,
hasta alcanzar mi sombra de extranjera en la niebla,
hasta pasar los muros que llevan paso a paso a la condena,
hasta entrar en la noche en que el malhechor asume las apariencias del sueño
para mejor herir sin ningún desafío.
Ése es mi más allá tras la única puerta que se abre cada día hacia la misma jaula
en donde la costumbre grazna sobre sus alimentos de naufragio.
   
Él me espera vestido de terciopelo negro,
envuelto por la dulce pesadumbre del duelo que no llega jamás,
y su rostro vacío, fundiéndose en la nieve dorada de otro tiempo,
exhala una luz muerta,
un fulgor como de viejas lágrimas guardadas para la acusación.
Yo me acerco a través de esos relampagueantes espejismos de ayer que me anuncian una vez más mi propio sacrificio,
pero debo llegar
igual que un personaje promedio por las marcas del pasado
para un día cualquiera,
a la hora azul pálido de las inmolaciones,
hasta un lugar que ahora es el sueño que se pierde conmigo y nadie sabe.
Porque ahora él separa con este solo golpe de cuchillo la envoltura del mundo
y abre de par en par los grandes cielos de las transformaciones.
   
Sin embargo, esta herida del corazón por donde salgo,
estas gradas sin fin por donde ruedo con la velocidad de la distancia,
estas aguas que giran y se aquietan de pronto para cristalizar en una sombra igual a mi destino,
me conducen de nuevo a la cárcel de espejos que arroja cada noche a la noche en que me muero.
  
Aunque nada me diga al despertar que yo sea yo misma.



De "Los juegos peligrosos"
En "Poesía completa"

viernes, 4 de abril de 2025

Teté Casuso. Paz Violeta

Déjame vegetar tranquila
en un rincón de mi espíritu.
Déjame que me esconda en mí misma!
   
Un cansancio profundo
y un miedo de todas las cosas.
Del dolor estremecido y convulso
de estar emocionada.
   
Estoy enferma de sentir profundamente todo.
Déjame que me calle.
Déjame que me duerma,
que me olvide de mí misma.
Hay que nunca ser nada
para vivir en paz.


De "Versos míos de la libreta tuya"

jueves, 3 de abril de 2025

Elena Andrés. Águilas del amor

Qué tienes tú que ver
con las aves en cruz de los brazos abiertos!
Águilas del amor que navegan espacios.
Los brazos poderosos como pájaros míticos,
que vuelan penitentes
(el vigor constructivo inquebrantable).
Fuertes, auxiliadores.
   
Ved su cortante vuelo peregrino
por atmósferas rojas.
Hendiendo tempestades, rescatando
a niños paranoicos,
que se creyeron ángeles, subieron
(alas de remolino de una ilusión endeble coloreada)
a un cielo de oquedad, gimen vacío.
   
Y ya iban a caer
a un limbo de sarcasmo.
Sus caras tan redondas
de mejillas infladas,
como gráficos vientos de barrocas
cartografías azules.
Oh, locos querubines de alas de papel rosa!
Los brazos voladores
con qué amor os detienen la caída!
Con qué amor os contienen: ya dormidos.
   
Qué digno es vuestro sueño, la ternura
de una gota de azar en vuestros párpados.
Volveréis a nacer?
Sonreís al infinito en vuestro sueño?
   
Los brazos surcadores, cósmicos, del amor
por los espacios.



En "Los cien mejores poemas de amor en español"

miércoles, 2 de abril de 2025

María Elvira Lacaci. Canta

Y me pesó tu dedo
lo mismo que un gran manto
de hierro
que pendiera
de mis desnudos hombros.
Y me pesó tu dedo
cuando me señalaste el corazón -esta mañana-,
mientras el aire,
el aire enrarecido de mi alcoba,
volteaba un sonido:
Canta
Y quise huir, Temí. Me encogí hasta el abismo
de la angustia
porque pesaba mucho tu palabra
Canta
Déjame como siempre
volar por la palabra. Libre. Suelta.
Que yo te cantaré como hasta ahora.
Pero no vuelvas a decirme:
Canta



En "Los cien mejores poemas de amor en español"


martes, 1 de abril de 2025

Pino Betancor. Belleza total

Qué lindo eres, amor, aunque no seas
más largo que una noche de verano.
Aunque no tengas más valor que una
larga rosa en el hueco de una mano.

Qué lindo eres, amor, apenas duras
lño que dura un ensueño. Mas qué importa
tu brevedad de pájaro y de brisa.
La belleza total ha de ser corta.
  
Qué lindo eres, amor. Hoy que no tengo
tu corona ciñéndome la frente,
tu perfume salvaje entre los labios,
despoblada me siento de repente.
   
Ven otra vez, amor, aunque de nuevo
seas una luz lejana, aunque un instante
me dure la ilusión de tu belleza
y te vuelvas de nuevo gris, distante.
  
Ven otra vez, amor. Ahora que entiendo
tu brevedad de flor, sabré adorarte
sin preguntar, sin esperar siquiera
más que tu azul placer sobre mi carne.



En "Los cien mejores poemas de amor en español"