sábado, 31 de mayo de 2025

María Mercedes Carranza. Maldición

Te perseguiré por los siglos de los siglos.
   
No dejaré piedra sin remover
Ni mis ojos horizonte sin mirar.
   
Donde quiera que mi voz hable
Llegará sin perdón a tu oído
Y mis pasos estarán siempre
Dentro del laberinto que tracen los tuyos.
   
Se sucederán millones de amaneceres y de ocasos,
Resucitarán los muertos y volverán a morir
Y allí donde tú estés:
Polvo, luna, nada, te he de encontrar.



De "Hola, soledad"
En "Poesía completa"
   
    

viernes, 30 de mayo de 2025

Blanca Varela. VII

hila su imposible claridad nuevamente la envenenada
sonrisa solar
sientes el divino salivazo sobre la bestia sientes el
hedor de la rosa sientes mi corazón sobre el tuyo?
alguien escondió un ruiseñor de agujas en tu cuerpo
más tarde será tarde cuando la soledad invente lo mejor
nuevamente tus labios tus ojos las ruinas de tus caricias 
el mar de mi pecho
la soledad «estrella de mis noches»
nadie sabe mis cosas


De "Valses y otras falsas confesiones"
En "Poesía completa"

jueves, 29 de mayo de 2025

Alejandra Pizarnik. Azul

mis manos crecían con música
detrás de las flores
   
pero ahora 
por qué te busco, noche,
por qué duermo con tus muertos.



De "Las aventuras perdidas"
En "Poesía completa"
  

miércoles, 28 de mayo de 2025

Rosalía de Castro. Qué plácidamente brillan...

  Qué plácidamente brillan
el río, la fuente y el sol!
Cuánto brilla..., mas no brilla
    para mí, no!
    
  Cómo medran hierbas y arbustos,
y brota en el árbol la flor!
Pero no medran ni florecen
    para mí, no
   
  Cómo los pájaros cantan
enamorada canción!
Pero aunque canten, no cantan
    para mí, no.
   
  Cómo Naturaleza hermosa
ríe a mayo que la amó!
Mas para mí no sonríe,
    para mí, no.
   
  Sí..., para todos un poco
de aire, de luz, de calor...
Mas si para todos hay,
    para mí, no.
   
  Y bien...! Pues que aquí no encuentro
aire, luz, tierra ni solo,
habrá para mí una tumba?
    Para mí, no.



En "Una voz dulce resonó en mi oído"

martes, 27 de mayo de 2025

Sor Juana Inés de la Cruz. Arguye de inconsecuentes a los hombres

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siemptre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.



lunes, 26 de mayo de 2025

Claribel Alegría. Mi bailarín sufí

A Bud

Cosida estoy 
al ruedo de tu manto
me levantas
me tumbas
giro contigo
giro
y en cada nuevo giro
es más honda la entrega.



De "Voces"

domingo, 25 de mayo de 2025

Bibiana Bernal. Silencio

Ni escribir sobre los pájaros 
ni fotografiarlos.
Sólo asistir a su vuelo.
Abandonar la intención 
de eternizarlos en la palabra y la imagen.
Perpetuarse en la fugacidad
de su travesía por la mirada.
Callar, con las manos y con los ojos.
Callar, no para fingir el silencio
que dejan a su paso
sino para serlo.



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"
    

sábado, 24 de mayo de 2025

María Gómez Lara. Emily Dickinson

Nací el mismo día que Emily Dickinson 
casi dos siglos después
y las cosas han cambiado un poco
desde entonces
   
no tuve
su entereza ante el dolor 
ni su oído sutil para las revelaciones 
   
vivo en un edificio alto
donde no llegan los pájaros
sólo un ruido de sirenas 
que no canta
   
es una ciudad inmensa 
aquí todos somos Nadie
pero no hemos aprendido
a guardar el secreto:
   
al caminar regamos
nuestra nada en las esquinas
   
   
Nací con la piel oscura
en un país del trópico
y vine a buscarla a este estruendo
tan lejano de su voz
que se me enredaba en las praderas
   
la imagino callando en los ladrillos
veo sus manuscritos de letras apretadas
   
como ramas de tinta negra
que se quiebran
en cualquier envoltura
en la lista de mercado
y se enlazan otra vez
para inventar el mundo
   

Nací un diez de diciembre como ella
y no traje ese silencio 
   
sin embargo
   
gracias al conjuro 
de repetir sus versos
mientras cambian los semáforos 
   
estoy a flote
   
todavía 



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"

viernes, 23 de mayo de 2025

Francisca Aguirre. Este mar no lo conoce nadie...

Este mar no lo conoce nadie
salvo el propio corazón y su incierto destino.
Unas veces es claro y transparente,
otras, turbio como las ciénagas.
Por él navegan barcos
llenos de pesadumbre,
llenos también de pájaros
posados en sus mástiles
y que jamás alzan el vuelo
sujetos por un miedo pegajoso
que los deja lacrados en sus puestos
de inútiles vigías.
Nadie sabe qué orilla aguarda,
desdeñosa y lóbrega,
la llegada azarosa de estos barcos.
Viejos navíos
con la arboladura carcomida
por el salitre y la solana.
Sólo los polizones que los guardan 
saben que la marea los arrastra,
los empuja implacable
hacia una arena
en la que sin remedio
acabarán varados.
   
Quietos.
Con las velas izadas, pero muertas.
La brisa sopla en otros mares.
Aquí solo empuja el silencio.



En "Prenda de abrigo"

jueves, 22 de mayo de 2025

Concha Méndez. Altamar

A Antonio de Obregón
   
El día
ha roto sus amarras
y va a la deriva
-velas de ópalo
de viento la quilla-.
   
El mar
desperaza su sueño de peces
y de estrellas vivas.
   
Y voces sin voces
cantan en las jarcias.
   
Aves que no existen
llevan en sus picos
flores de esperanza.



De "Canciones de mar y tierra"

miércoles, 21 de mayo de 2025

Cristina Rivera Garza. Presente paralelo

Esto es lo que ocurre: Matías ha dejado la puerta 
de la casa abierta y un pájaro de las Tierras Altas,
un pájaro Común y Corriente, tan Común y tan
Corriente como las Palomas Verdaderas de Tijuana,
entra en la casa (del poema)
   
Aletea.
   
Aletea como imagino que aletea a veces
la heterosexualidad. Con desesperanza. Con algo
de prisa. Con ojos de jaula.
   
Al paso de su vuelo caen fotografías y adornos. Edades.
Susurros. Murallas.
   
Y me detengo frente a todo eso y, con la misma
inmovilidad de las esculturas súbitas, me pregunto,
insistentemente, "así que esto era el amor?"
Y nadie, absolutamente nadie, se ríe.



De "Los textos del yo"
En "Me llamo cuerpo que no está. Poesía completa"

martes, 20 de mayo de 2025

Blanca Varela. En el espejo

Exploro la llama y no la extingo porque amo su calor doloroso,
sus angustiadas lenguas sin sonido,
su piel redonda que traspaso con mis dedos
para llegar al agua solitaria de tan livianos párpados.
   
Y siento el ala en los espejos que me devuelven siempre, 
como si cosechara las violentas cenizas que he arrojado a los peces,
como si un ave muerta pesara entre mi sangre
y la estancara allí,
cercana al fuego vivo de los propios insectos,
a sus pequeños cuerpos,
hermosos bajo oscuros y podridos licores,
íntimos y nerviosos en los goces profundos.
Raíces de pesadas columnas de sueño entre la frente,
áridas gotas en los frutos caídos 
que rebosan aceites agudos, insondables.



De "Ese puerto existe"
De "Poesía completa"

lunes, 19 de mayo de 2025

Ajo. 17

Qué ganas me dieron anoche
de desenchufar la luna
y salir corriendo a la calle
para quejarme a oscuras.



De "Micropoemas 2"
    

domingo, 18 de mayo de 2025

Pita Amor. XXXVI

Por qué buscar hacia afuera?
Al contrario, si es por dentro
donde ha de hacerse el encuentro.
Nunca en incierta ribera,
ni en tortuosa enredadera
que el cielo aspira a alcanzar.
No se trata de llegar
agitándose, moverse
es tan sólo retorcerse.
Lo esencial está en callar.



De "Pita Amor. Un caso mitológico"
 

sábado, 17 de mayo de 2025

Pino Betancor. Dónde irás

Dónde irás, amor mío, que yo no vaya?
Lejos la noche cruje sobre las ramas.
   
Lejos el agua gime blandas canciones
y algas de luz se encienden sobre el salobre
  
silencio de la arena, cuando la luna
baña las caracolas de tibia espuma.
   
Dos pájaros de sombra buscan sus nidos
y la espalda del viento hiere los lirios.
   
Ay de mi cuerpo lleno de madrugada.
Dónde irás, amor mío, que yo no vaya?



De "Cristal"
En "Sombra de rebeldía"
   

viernes, 16 de mayo de 2025

Emilia Pardo Bazán. Septiembre

El oscuro racimo, pendiente
del tallo nudoso, 
quiere en vano ocultar su dulzura
bajo el verde toldo.
   
Gorriones parleros y avispas 
y tábanos roncos
de sus granos de púrpura beben
el zumo de oro.
   
Oh, feliz, si a las aves del cielo
cediese tan solo
aquel néctar suave, encerrado
en túrgido globo!
   
Mas vendrán los patanes y mozas
y en lagares hondos
con los pies forzaranle a que suelte
sus jugos a chorro.

***

Y más tarde, entre paz y silencio
y en el negro fondo
del tonel, será el muerto racimo
licor generoso. 



En "Las frases frágiles"



jueves, 15 de mayo de 2025

Concha Lagos. Mar para peregrinos

Frente a frente otra vez.
Venas adentro te recupero, mar,
mirar adentro.
   
Todo el caudal de tu belleza abarco, 
mar palpitante con latir de siglos.
Sonido y luz golpean mi sorpresa,
como si en vez primera te mirara.
   
Repaso tu historial
y a lo concreto fundo lo soñado.
Desde la azul leyenda
al batallar de tus diversas gentes.
   
El grito poseedor,
que desde múltiples orillas gritan,
oigo.
   
Mar nuestro, de uno en uno,
de todos los que te circundan. 
También de los que fueron,
de los que en una mañana te reclamen
y, más en paz, pulsen tu azul latido.
   
Mar para peregrinos delirantes,
los que las caracolas submarinas oyen
y en un bogar de fe te han adentrado.
   
Mar del amor, de la encendida Safo,
y a la medida siempre de los dioses.
De mármol y alabastro tus entrañas,
no hay otra espuma que a la tuya iguale,
Venus la glorifica y nace de ella,
fundiéndose en sus miles tornasoles. 
   
Mar para noches de sirena y canto;
en ancho acontecer izo las velas
y te navego, mar, desde la orilla. 
   
Oh, mar! Oh, mar! Déjame contemplarte 
con la postrer mirada del que, acaso,
arder mira su nave y se despide.



De "Teoría de la inseguridad"

miércoles, 14 de mayo de 2025

Lauren Mendinueta. Habitación de los espejos

Vimos al murciélago venir desde la sombra.
Yolanda Pantin

Su vigoroso aleteo suspendió la cascada de polvo
que caía sobre la casa.
En un instante la vida se tornó aterradora e inmaculada.
   
Como un ángel el murciélago arribó a la habitación de los espejos
donde soy un manojo infinito de máscaras y guantes.
Al instante pobló la casa con imágenes bizarras,
superficies limpísimas marcadas por su estela de muerte.
   
Pequeño ángel de alas sedosas. 
Miré su divina calva buscando augurios de mejores tiempos, 
pero nada encontré. 
   
Su presencia sombría pende de un rincón de mi cuarto.
Todo es perfecto en este mundo nuevo:
ángulos irregulares y paredes ciegas,
pisos encerados, cocinas estériles, estancias impecables.
   
No estoy sola en este mundo nuevo.
Desde mi ventana veo la lenta migración de las casas
huyendo del murciélago hacia la nada.



De "Vivir tan adentro"

   

martes, 13 de mayo de 2025

Claribel Alegría. Insomnio

Digo amor
y lacera mi cuerpo
el desamparo.



De "Saudade"



lunes, 12 de mayo de 2025

Piedad Bonnett. Regreso

Callan de pronto los abrazos
pues ya no sabe nadie qué decir,
tanto ha mordido el tiempo desde entonces.
Algo entorpece el aire, algo vacila entre la vieja silla
y el gesto de la mano,
y la sonrisa del recién llegado
es como el santo y seña de un hombre que ya ha muerto.
Hay, es verdad, una tarde fatigada del sol en la memoria,
y en el umbral de ayer
una madre doblando cada cosa,
doblando pena a pena con su casi sonrisa.
Pero quién dice nada, quién echa al mar las redes,
quién desata los cabos que ha ido atando el tiempo?



De "Nadie en casa"
En "Lo terrible es el borde"
    

domingo, 11 de mayo de 2025

Dolores Catarineu. Presentimiento

Ni siquiera el volar
de un pájaro se oía;
se diría que el campo
estaba muerto. 
Y un temblor impreciso 
envolvía el silencio. 
Se hacía de cristal
el firmamento...
En el verde, las gotas
del rocío eran lágrimas
vírgenes de misterio. 
Y una angustia pesada
apretaba mi vida, 
como llegando al término. 
La tempestad del alma
se escondía, 
sintiendo quejumbroso
mi silencio. 
Y mi grito se alzó, 
por mi dolor ingenuo...
le he sentido perderse
en la llanura, 
dejándome más sola
en el misterio. 



De "Nuevos paisajes"
En "Ausencia"
    

sábado, 10 de mayo de 2025

Teresa Wilms Montt. VI

   Espejo! Por qué me reflejas joven? Por qué esa burla arlequinesca? Tú ves cómo desfilan por mis ojos mis vejeces y cansancios; ves como mi alma atormentada solo aspira a dormir soñando.
   Espejo, tú eres mi hermano gemelo y conoces mejor que Dios mi vida.
   Sabes qué claras purezas arrullaron mi juventud; sabes el entusiasmo de pájaro que tuve por todo lo bello; sabes mi trágica devoción a las leyendas de príncipes encantados... Sabes que una música melodiosa y un canto suave me hacían sollozar, y que una palabra de afecto me hacía esclava de otra alma, y sabes, también, que todo lo que soñé tuvo una realidad desgarradora.
   He salido herida de la dura prueba, sangrando, porque he dejado tras de mí pedazos de mi ser.
   Tú sabes, espejo irónico, que mi vida no es más que una larga agonía, con el raro cortejo de risas carnavalescas.
   Acuérdate que el repiqueteo de campanillas, no solo anuncia fiestas; tras de él suele venir también el carro de los leprosos.



De "Inquietudes sentimentales"

jueves, 8 de mayo de 2025

Silvina Ocampo. Sonetos de la muerte y la dicha (III)

Rememoradas dichas y bellezas
que se hicieron amar fervientemente
han llegado en el tiempo confidente
a parecerse a próximas tristezas.

Tornándose en acuerdo el desacuerdo
en el seno alterado de la ausencia,
a menudo se vuelve en el recuerdo
dulce el dolor, y aun la indiferencia.

Y tal vez en la última visión,
al apoyarnos en el vidrio frío
que da sobre otro espacio, con fruición

veremos esas cosas que el hastío
empañaba de sombra y desaliento,
crear, con resplandor, otro argumento.
  


De la "Antología esencial"


Rosario Castellanos. Lecciones de las cosas

Me enseñaron las cosas equivocadamente
los que enseñan las cosas:
los padres, el maestro, el sacerdote
pues me dijeron: tienes que ser buena.

Basta ser bueno. Al bueno se le da
un dulce, una medalla, todo el amor, el cielo.
Y ser bueno es muy fácil. Basta abatir los párpados
para no ver y no juzgar lo que hacen
los otros, porque no es de tu incumbencia.

Basta no abrir los labios para no protestar
cuando alguno te empuje porque, o no quiso herirte
o no pudo evitarlo
o Dios está probando el temple de tu alma.

De cualquier modo, pues, cuando te ocurra el mal
hay que aceptarlo, agradecerlo incluso
pero no devolverlo. Y no preguntes
por qué. Porque los buenos
no son inquisitivos.

Y dar. Si tienes una capa córtala
en dos y entrega la mitad al otro
-aunque el otro no sea más que un coleccionista
de mitades de capa-. Eso es asunto suyo
y tu mano derecha debe ignorar... etcétera.

Y recibir con ambas mejillas, eso sí.
No siempre serán golpes. Sin embargo,
a veces será el ramo de flores que suscita
fiebre de heno. A veces el marisco
que produce la alergia.
A veces el elogio
que, si no es falso, humilla de raíz
y que, si es falso, ofende. Tú perdona,
que es lo que hacen los buenos.

Obedecía. Se sabe: la obediencia
es la virtud de las mayores.
Y pasaron los años
y yo era la piedra de tropiezo contra
la que chocaba el distraído o,
si mejor emplazada, punching bag
en el que ejercitaban su destreza los fuertes.

A veces, me ponía a hacer "viva la flor"
con mis cartas de naipe y llovía la gracia
indiferentemente sobre mis amigos
y los que eran amigos de mis amigos, es decir
mis enemigos.

Y me senté a esperar la medalla o el dulce
y la sonrisa, el premio, por fin, en este mundo.
Y sólo vi desprecio por mi debilidad,
odio por ser el instrumento
de la maldad ajena.

¿Con qué derecho quería santificarme
utilizando vicios o carencias
de los demás? ¿Por qué yo me elegía
como única elegida
y era en el mecanismo como el grano de arena
que paraliza toda función? Y, paralíticos,
los activos, pensaban. Y yo era la causa
eficiente de aquellos pensamientos
y no había para mí sino condenación.

Hasta que comprendí. Y me hice un tornillo
bien aceitado con el cual la máquina
trabajaba ya satisfactoriamente.

Un tornillo. No tengo
ningún nombre específico ni ningún atributo
según el cual poder calificarme
como mejor o peor o más o menos útil
que los otros tornillos.

Si tuviera que hacer mi apología
ante alguien (que no hay nadie, que nunca hubo
ningún testigo de lo que acontece)
diría que estuve en mi lugar y que
giré en la dirección correcta y a la velocidad
requerida y con la frecuencia necesaria.

Y que no procuré ni que me remplazaran
antes de tiempo, ni me permitieran
seguir cuando me había sido declarada inservible.

Y, antes de terminar, quiero que quede
bien claro que no hice nada de lo que hice
por humildad. ¿Es que acaso los tornillos
son humildes? ¡Ridículo! Y que, menos aún,
mi conducta se entiende merced a la esperanza.

No, ya hace mucho tiempo que el cielo es un factor
que no entra en mis cálculos.
conformidad, tal vez. Lo que de ningún modo
en un tornillo, como yo, es un mérito
sino a lo sumo, es una condición.



De "En la tierra de en medio"


miércoles, 7 de mayo de 2025

Pita Amor. XVI

Polvo, tú crees perturbarme
pensando que no te entiendo.
Demasiado te comprendo
para que por ti me alarme!
No tengo por qué inquietarme,
si mucho antes de nacer
ya polvo debí de ser,
y cuando haya terminado,
tan solo habré retornado
a mi angustioso no ser.



De "Polvo"

martes, 6 de mayo de 2025

Pino Ojeda. 9

No quisiera pedirle más de lo que le da. 
Él siempre se entrega sin nada exigirle. 
Sabe que la tiene, la sabe con él. 
Él y ella, sólo uno. 
Una promesa realizándose. 

Y sin embargo, ella exigiéndole, 
más de él, más de sus sueños, 
de su palabra. 

Cada día mirando sus ojos, 
descubriendo voces que no le dice, 
que no son precisas, 
que ya están dichas desde siempre. 

Y él sigue ofreciéndole todo. 
Sus sueños, sus ansias, sus palabras. 
Todo lo que vive para ser sentido, 
nacido de los silencios con que él la puebla. 



De "La piedra sobre la colina"
En "Más allá del silencio"

lunes, 5 de mayo de 2025

Piedad Bonnett. La fecha

Todos los años, entre el turbión del tiempo,
entre los miles, los millones
de pequeños y de grandes eventos
que caen como objetos perdidos
en el inmenso hueco de los días,

llega la fecha y rasga, con discreta violencia,
la venda. Nos despierta
su desgarro, su pálido sonido.

Y sin embargo,
afuera ladra el perro del vecino,
y los automóviles
no van más lento hoy ni hay ruido de sirenas,
ni gime la manzana
cuando la parte el filo del cuchillo.



De "Los habitados"

domingo, 4 de mayo de 2025

Nuria Parés. XV

Yo no sé qué árboles son,
madre, los que lleva el viento,
los que mezclan a los pinos
su fronda de un verde tierno.

Yo no sé qué árboles son,
madre, los que en el invierno
inclinan sus altas copas
ante la fuerza del viento.

Yo no sé qué árboles son,
madre, los que soñolientos,
forman encaje en las ramas
y dibujos en el suelo.

Yo no sé qué árboles son,
madre, los que lleva el viento,
los que lloran por las noches,
los que dan voz al silencio...



De "Romances de la voz sola"
En "Colofón de luz"

sábado, 3 de mayo de 2025

Natalia Sosa. Presentimiento

A Pino Ojeda

No entiendo por qué.
a veces,
cuando es sombra la tarde y confusa es la luz,
surge un pensamiento constante de mi mundo,
no sé por qué lo gris,
el frío y lo indeciso,
se apoderan, terribles, de mi sueño más puro,
y lo vuelven atroz.
Acosada por ellos, elementos malditos,
el espanto es agua que refleja el terror,
el sentimiento previo de mi fin
-presentimiento de que él llegará
en la soledad de la pequeña casa-,
frente al mar,
casi sin dios,
como siempre
he vivido,
palpando ávidamente lo que veo.
   
Quiero dejar escrita
una palabra dulce,
colgar en la ventana un retal blanco.
Pero alguien
me encontrará
dormida,
con el nombre de Nada
al borde de mis labios.
   
Sí, así pudiera ser.
Así lo he presentido
y nada más deseo para la ida:
dos apasionados instantes tal vez, una caricia,
mi libertad terrena,
y un rosal
hundido
en el hambriento secano de mi huerto.
   
Sí, ha de ser así.
No ven que yo deseo
mi solitario goce,
hacerme mía, al fin,
únicamente?
   
Presiento que el hado, que vive de mi sangre,
conmigo irá camino del silencio.
Lo dejo reafirmado en estos versos:
moriré
junto al mar
con el adiós anónimo del viento.



De "Poemas (1996-1997)"
En "Soy éxodo y llegada"


   

viernes, 2 de mayo de 2025

Lucía Sánchez Saornil. Es en vano

Detrás de nosotros
dejamos un rastro de cadáveres.

A cuántos los quisiéramos resucitar
y darles su sol y su cantar y su sonrisa.
   Nada hay que pueda ponerlos en pie.

De algunos nos hemos traído el perfume
pero ellos van en sus cajas negras
río abajo.



En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"

jueves, 1 de mayo de 2025

Julia Prilutzky Farny. 2

Cómo decir mi corazón dormido,
desnudo de dolor, deshabitado;
cómo decir mi corazón guardado
de cualquier avidez, de todo olvido.

Cómo explicar que ya no importa el ruido
cuando el silencio es el mejor llamado
y cómo revelar lo bien ganado
en este alegre amor de lo perdido.

Cómo decir que el sol está, y es mío;
que el horizonte más allá del río
me destina su espuma perdurable

y una callada urgencia que no afronto.
Cómo decir que soy feliz, de pronto,
feliz de una manera inexorable.



De "Este sabor de lágrimas"