jueves, 15 de mayo de 2025

Concha Lagos. Mar para peregrinos

Frente a frente otra vez.
Venas adentro te recupero, mar,
mirar adentro.
   
Todo el caudal de tu belleza abarco, 
mar palpitante con latir de siglos.
Sonido y luz golpean mi sorpresa,
como si en vez primera te mirara.
   
Repaso tu historial
y a lo concreto fundo lo soñado.
Desde la azul leyenda
al batallar de tus diversas gentes.
   
El grito poseedor,
que desde múltiples orillas gritan,
oigo.
   
Mar nuestro, de uno en uno,
de todos los que te circundan. 
También de los que fueron,
de los que en una mañana te reclamen
y, más en paz, pulsen tu azul latido.
   
Mar para peregrinos delirantes,
los que las caracolas submarinas oyen
y en un bogar de fe te han adentrado.
   
Mar del amor, de la encendida Safo,
y a la medida siempre de los dioses.
De mármol y alabastro tus entrañas,
no hay otra espuma que a la tuya iguale,
Venus la glorifica y nace de ella,
fundiéndose en sus miles tornasoles. 
   
Mar para noches de sirena y canto;
en ancho acontecer izo las velas
y te navego, mar, desde la orilla. 
   
Oh, mar! Oh, mar! Déjame contemplarte 
con la postrer mirada del que, acaso,
arder mira su nave y se despide.



De "Teoría de la inseguridad"

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