lunes, 30 de junio de 2025

Juana de Ibarbourou. Pajarito chino...

¡Pajarito chino
de color añil!
Canta, que mi niño
se quiere dormir.


¡Pajarito chino
de color punzó!
Calla, que mi niño
ya se me durmió.



De "Las canciones de cuna para Natacha"


domingo, 29 de junio de 2025

Josefina de la Torre. Y los sueños me envuelven la mirada...

Y los sueños me envuelven la mirada
a través de cielos presentidos.



Uno de los poemas inéditos
en "Poesía completa. Volumen I (1916-1935)"

sábado, 28 de junio de 2025

Idea Vilariño. Siempre habrá alguna bota

Siempre habrá alguna bota sobre el sueño
efímero del hombre
una bota de fuerza y sin razón
pronta a golpear
dispuesta a ensangrentarse.
Cada vez que los hombres se incorporan
cada vez que reclaman lo que es suyo
o que buscan ser hombres solamente
cada vez que la hora de la verdad la hora
de la justicia suenan
la bota rompe ensucia aplasta
deshace la esperanza la ilusión
de simple dicha humana para todos
porque tiene otros fines como Dios
como dicen los curas que su dios
tiene otros altos fines misteriosos
otros planes en que entran Hiroshima
España Argelia Hungría y todo el resto
en que entran la injusticia la opresión
el abandono el hambre el frío el miedo
la explotación la muerte
todo el horror todo el dolor del hombre.
Va cambiando de pies según el oro
según la fuerza y el poder se mudan
pero siempre habrá alguna
a veces más de una
pisoteando los sueños de los hombres.



De "Vuelo ciego"


viernes, 27 de junio de 2025

Ida Vitale. El lenguaje de Hänsel

Perdida en la espesura
del lenguaje,
dejaste caer guijarros mínimos,
signos de salvación,
para que los recogiese el advertido.
No era efímero pan.
Pero, incomible,
se los tragó la tierra.
   
Y sigues penetrando
en la floresta silenciosa,
aunque la veas cerrarse
tras tus pasos.



De "Mella y criba"
    

jueves, 26 de junio de 2025

Gloria Fuertes. Aún nadie...

Aún nadie usa mis versos
para sus tardes de soledad.



De "Isla ignorada"
  

miércoles, 25 de junio de 2025

Gabriela Mistral. Balada de la estrella

Estrella, estoy triste.
Tú dime si otra
como mi alma viste.
-Hay otra más triste.
   
-Estoy sola, estrella.
Di a mi alma si existe
otra como ella.
-Sí, dice la estrella.
   
-Contempla mi llanto.
Dime si otra lleva
de lágrimas manto.
-En otra hay más llanto.
   
-Di quién es la triste,
di quién es la sola,
si la conociste.
   
-Soy yo, la que encanto,
soy yo la que tengo
mi luz hecha llanto.
  

   
De "Desolación"

martes, 24 de junio de 2025

Clara Janés. Siete poemas de Eros entre el sol y la luna

Otra vez Eros, el que afloja
los miembros, me atormenta.
Safo

1

El ocaso y mi cuerpo desmayado
sostenido por el hilo de tu presente ausencia
entre el sol y la luna del deseo
combaten con el eros
devorador de aliento.
Azrael, Azrael!
Come, death, anda welcome!



De "Eros"
En "Movimientos insomnes"


lunes, 23 de junio de 2025

Ernestina de Champourcin. No quiero saber nada...

No quiero saber nada...
Ni de esa luz incierta
que retrocede vaga
ni de esa nube limpia
con perfiles de cuento.
Tampoco del magnolio
que quizá aún perfume
con su nieve insistente...

No saber, no soñar,
pero inventarlo todo.



De "Los encuentros frustrados"
en "Antología poética"

domingo, 22 de junio de 2025

Elena Garro. Es el viento

Es el viento paseando
por los árboles
Es mi sangre paseando por mi cuerpo
Es el tiempo paseando
por mi rostro
Rostro marcado por los días
Días que inventan siempre 
nuevos rostros.



De "Cristales de tiempo"

sábado, 21 de junio de 2025

Dulce María Loynaz. Últimos días de una casa (Fragmento)

No sé por qué se ha hecho desde hace tantos días
este extraño silencio:
silencio sin perfiles, sin aristas,
que me penetra como un agua sorda.
Como marea en vilo por la luna,
el silencio me cubre lentamente.
   
Me siento sumergida en él, pegada
su baba a mis paredes;
y nada puedo hacer para arrancármelo,
para salir a flote y respirar
de nuevo el aire vivo,
lleno de sol, de polen, de zumbidos.
   
Nadie puede decir
que he sido yo una casa silenciosa;
por el contrario, a muchos muchas veces
rasgué la seda pálida del sueño
-el nocturno capullo en que se envuelven-,
con mi piano crecido en la alta noche,
y aquella efervescencia de la vida
que ha brotado siempre en mis ventanas
como en los ojos de
las mujeres enamoradas.
   
No me han faltado, claro está, días en blanco.
Sí; días sin palabras que decir
en que hasta el leve roce de una hoja
pudo sonar mil veces aumentado
con una resonancia de tambores.
Pero el silencio era distinto entonces:
era un silencio con sabor humano.

(...)



Principio de "Últimos días de una casa"