sábado, 10 de enero de 2026

Vanesa Liñero. Frascos de perfume rotos...

Frascos de perfume rotos.
Luces tenues y sutiles.
Girasoles que no miran al sol.
Párpados cerrados.
Muertes por doquier.
Espuelas de corcel blanco
izando banderas sin color.
Guerras sin sentido
consentidas por la mano
del ego del hombre.
   Nunca habrá Paz
      si no repartimos el pan.



De "Los versos que el viento no se llevó"
    

jueves, 8 de enero de 2026

Ana María Drack. La primavera llega...

La primavera llega
este año
distinta:
Siempre me encuentro gorda
cuando cuelgo el abrigo.
Este año estoy flaca,
tengo flacas las manos,
se me van entre los dedos
sin remisión
su vida.



De "Diario de un año sin luna"

Cristina Rivera Garza. XIL. Una confesión

En vendaval. Eso pasó.
Las noticias. Las imágenes en las noticias. Las lágrimas
de las madres.
Pasó (esto es una narración) el tiempo.
   
El filo pasó sobre el cuerpo. Oh, tan
cinematográficamente!
   
Close Up: el poro abierto, la raíz del vello, el pliegue de
la arruga. La suciedad.
Close Up: el ojo que mira. La sangre que acaba de
   manar
   
la hoja (la guillotina) sobre el estrépito del pájaro
el animal que soy. Una hipnosis.
   
El invierno me da miedo. Miedo de que se vaya.
   
Eso pasó: el día nublado.
La Gran Vidente se la declaró la guerra a Sí Misma.
Y perdió el cuerpo.
Y perdió la aurora (y Aurora [tachado] es nombre de mujer).
Perdió la mano, centrífuga. Las estrellas retraídas. Las uñas.
   
(Un ejercito de muertos danza en la cabeza de un ángel
que tiene un alfiler en el plexo)
   
Perdió el futuro (cosa de tiempo que se deslinda)
   
Todo eso lo vi en las noticias.
   
Y quién creó la planta, la bestia, el vencedor?
Haría frío (y eso también pasó).
   
Yo soy en realidad una periodista.



De "La muerte me da por Anne-Marie Bianco"
En "Me llamo cuerpo que no está. Poesía completa"

miércoles, 7 de enero de 2026

Concha Méndez. A bordo

A Zenobia Camprubí
   
El pozo del corazón
se me llenó de canciones.
Las ensarté en un arpón
y apunté a otros corazones...
   
La noche, ausente de luna.
Yo a bordo. Intenso negror.
La Rueda de la Fortuna
rondaba por estribor...



De "Canciones de mar y tierra"


martes, 6 de enero de 2026

Blanca Varela. Victoria

Volver el rostro,
no por demasiado tiempo.
   
Fue el ocaso de siempre
o un alba dejada atrás?
   
Amor;
paisaje que el tiempo corrige sin tregua.
   
La primavera es breve
a ambos lados del camino.



De "Luz de día"
En "Poesía completa"

domingo, 4 de enero de 2026

Pita Amor. VIII

No es el dolor en su momento mismo.
Es el recuerdo del dolor pasado,
del dolor no olvidado, sepultado,
el de haber visto el fondo del abismo.
   
Es el dolor de cada cataclismo,
el dolor del infierno sentenciado.
Por el recuerdo vil multiplicado.
Es el dolor de recordar mi abismo.
   
Adentro de mi pobre cuerpo abierto.
Al límite cenizo del desierto.
   
Mi abismo hacia la nada tan vacía, 
tan planteada, abismal y fría.
   
El recuerdo me abate hasta el vacío 
y escalo, sola yo, el escalofrío.



De "Pita Amor. Un caso mitológico"
 

Pino Betancor. 2

Ahora que el mundo es claro
y en la tela invisible de la tarde
prenden su voz los pájaros.
   
Ahora que el verde sube a las estrellas
y es un arco de luz y de esperanza
su llamarada fresca.
   
Ahora que el mundo es claro
y es palpable la esperanza rosa 
sobre la abierta mano.
   
Ahora que es el momento de la risa,
el instante del beso ávido y hondo 
de la pasión precisa.
   
Ahora que el mundo es claro
y se abren los caminos de la sangre
para los nuevos cantos.
  
Ahora, amigo, que el mundo se desnuda
y la tierra se llena de raíces 
besada por las lluvias.
   
Ahora que el mundo es claro
y me siento perdida en este día
aunque estés a mi lado.
   
Qué puedo darte en este inmensa hora
que sea como el día, claro y verde,
despojado de sombras?
   
Solo este amor desnudo, desolado;
solo este corazón que no entiende 
tanto esplendor dorado.
 
Ahora que el mundo es claro,
una gran copa de metal vacía,
amor, tiendo a tus manos.



De "Los caminos perdidos"
En "Sombra de rebeldía"
    

sábado, 3 de enero de 2026

Piedad Bonnett. Del reino de este mundo

Hablo
de la muchacha que tiene el rostro desfigurado por el fuego
y los senos erguidos y dulces como dos ventanas con luz,
del niño ciego al que su madre le describe un color inventando palabras,
del beso leporino jamás dado,
de las manos que no llegaron a saber que la llovizna es tibia como el cuello de un pájaro,
del idiota que mira el ataúd donde será enterrado su padre.
Hablo de Dios, perfecto como un círculo, y todopoderoso y justo y sabio.



De "Nadie en casa"
En "Lo terrible es el borde"
    

viernes, 2 de enero de 2026

Teresa Wilms Montt. XIII

   Como se aumentan las ondas del mar a medida que el viento sopla, así aumenta la intensidad de mi dolor cuando, la cabeza entre los brazos, me pongo a recordar.
   Envidio aún a aquellos seres que no tienen pan, pero que poseen lo que toda la riqueza del mundo no me puede dar.
   Alguien que los ame; que escuche con ternura sus quejas a la vida, y comparta maravillado los raros momentos de felicidad.
   En la soledad de mi alcoba jamás encuentro la prueba de que mi existencia sea grata a otro ser; no hay nada que me diga: "Descansa, que vives en otro corazón".
   Si lloro mis lágrimas se congelan. Ya saben ellas que nadie vendrá a enjuagarlas. Si me desespero, yo sola me consuelo, imponiéndome tiránica voluntad.
   Y así vivo; siempre inquieta, siempre sola, engañándome con ilusiones que no tengo, como los niños que juegan con su caballito de palo creyéndolo de verdad.
   Qué le importa al mundo ver a un sonámbulo de dolor? No les toca el corazón. Más bien se entretienen en mirarlo, como a una curiosidad.
   Solo tienen alma aquellos seres que sufren; solo ellos pueden comprender los sollozos de otro ser y estrechar, con honda compasión, la mano huérfana de caricias.
   Son tan repetidas las noches en que, hundida la cabeza entre los brazos, me pongo a recordar...



De "Inquietudes sentimentales"

jueves, 1 de enero de 2026

Pino Ojeda. No, no acudirás a la cita...

I


No, no acudirás a la cita. Te volverás hacia el mar
con tu brazo levantado diciendo adiós a los sueños. 
Camino diciendo adiós a la muerte que se me incrusta
en la carne con un leve cuchillo de espacio. 

No, no vendrás. Volará hacia el espacio la palabra
más tierna, la sonrisa más dulce, la presión
de tu boca no quedará sobre mi carne, quieta allí,
cubierta por tu mirada, con tu mirada como labios,
como sonidos de campanas que tocan al alba. 

Ah, tu mensaje por los aires! Tu quieto mensaje
desde arriba, desde el alto picacho, desde la alta nube, 
la alta quimera, la alta promesa de un futuro. 
Tu mensaje sin cifra quedará sin destino. 

Yo estaré esta noche esperando. No la palabra, 
no el sonido, no el paso de una sombra. Yo estaré
esperando son esperanza la esperanza del tiempo, 
que será nuevo cuando vuelvan los sueños, cuando vuelva
la luna nueva, y la nueva sonrisa. Cuando vuelva
mi corazón a sonreír, a llorar. Cuando Tú vuelvas. 



De "60 poemas de amor y de fe"
En "Yo seguiré aquí"