Tú eras la voz que lanza su llamada
y yo el eco que sabe responder.
Tenías que perderte o que encontrarme!
Tuvo que ser!
Tú eras la inspiración y yo la llama
que al juntarse definen el porqué.
Tenías que ignorarte o descubrirme!
Tuvo que ser!
Románticos los dos; acostumbrados
uno a soñar, otro a soñar también;
la misma senda, inevitable encuentro...
Tuvo que ser!
Uno de los poemas inéditos
en "Poesía completa. Volumen II (1936-1989)"
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