domingo, 30 de noviembre de 2025

Lucía Sánchez Saornil. Los poemas del misterio

     Las cortinas

Habéis visto algo más inquietante?...
cuando en la noche oscura de la sala
-que la sombra por los muros resbala-
llora las horas un reloj distante.
   
En el fondo sombrío de la estancia
al impulso de un viento misterioso
-si sueña el alma con lo tenebroso-
he visto algo agitarse en la distancia.
   
La cortina; revuelo de negrura,
fantasma que agiganta la locura
y, de miedo, nos deja el cuerpo inerte.
   
Si el gato hace crujir alguna puerta,
que por descuido hemos dejado abierta,
pensamos con terror: -"Será la Muerte"...



Avante n⁰ 253
13 de febrero de 1915


De "Corcel de fuego"
    

sábado, 29 de noviembre de 2025

Amparo Dávila. III

Quien quiera leer en mí
que baje los ojos hasta el musgo,
a la raíz misma del llanto,
donde se nutre y se dibuja
el perfil de la angustia.
  
Es inútil buscarme en el verde árbol
que canta su pródigo verano,
su mediodía de pájaros
y la agilidad niña de una esperanza.



De "Perfil de soledades"
En "Poesía reunida"

viernes, 28 de noviembre de 2025

Natalia Litvinova. Me rodearon diez mujeres...

Me rodearon diez mujeres
con el cabello del color de la espiga
pegado a sus rostros
como si sudaran miel
  
giraban igual que los sufíes 
se acercaban, se alejaban
acariciándome con su viento
  
observé sus dientes 
llenos de incienso
y su lengua bífida 
fosforescente
  
quiénes son ustedes?
le pregunté a una
  
   tus ancestras
   
por qué danzan?
  
   para que no se apague el fuego
   de nuestros consejos
   
por qué suenan?
  
en los dobladillos tenemos agujas, hilo
  botellas de ouzo y metaxá 
    vendas, navajas
      cigarros, aceitunas
        y baklava 
   
para qué vinieron?
  
con el cordón umbilical 
  que nos cuelga entre las piernas
    te vamos a nutrir
cuando padezcas.



De "Amarilis"

jueves, 27 de noviembre de 2025

Akane Sánchez de Mora Vidal. Día 4 - 2016-12-21 22:46

Todo esto son elucubraciones, pero la realidad es otra:
si aceptamos por válido lo que dice Saramago sobre ella
(que es mujer y se enamora),
   
eligió la boca diseñada para besar.
   
Yo no sé si tengo más rabia, pena o celos.
He descubierto que se puede llorar con todo el cuerpo.



De "A orillas del Volga"

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Tere Medina. Espejo

Te busco a ti, diferente,
para reconocerme.
También en eso, sí también en eso:
solo tu rosa insolente
dirá la medida dulce
de mis reconditeces.



De "Rimas eróticas"

martes, 25 de noviembre de 2025

María Mercedes Carranza. No ir al trabajo

Es un regreso a la infancia
con el gusto de lo prohibido
  pero no tanto,
con la inquietud de lo clandestino,
  pero no tanto.
Y con todo el tiempo por delante
  para no hacer,
  para nada.
Un día entero se despliega
con la magia de un mapa
  de mago
y muchas tentaciones vagas
se insinúan al azar, atropellan,
  se disuelven.
Pueden hacerse mil cosas
o solo existir en duermevela.
Es como irse del mundo porque sí
  porque no,
es un bajarse del amor si decir
  adiós.
Es la pausa que uno se regala
para creerse alguien o algo.
Todo termina en la tarde,
  a las 6 en punto,
y así lo anuncian las campanas
que llegan de San Diego.



De "Los placeres verdaderos (poemas inéditos)"
En "Poesía completa"


lunes, 24 de noviembre de 2025

Amparo Dávila. Angustia

Inmersa en el mar sin fondo de la angustia, no habrá 
  resonancias que rasguen el silencio; ni claridades
  que perturben las tinieblas.
   
El cielo y la tierra se volverán de piedra; la lágrima 
  suave
  no ablandará la roca.
   
El grito amargo se quemará en la garganta; el rostro
  permanecerá inmutable.
   
Quién llegará hasta la profundidad sin fondo?
Quién sabe del tormento de las almas?
   
Ahí donde se acaban los sonidos y la tonalidad se
  agrava;
  ahí donde el dolor triunfante se pierde en los
  abismos
  del silencio.



De "Salmos bajo la luna"
En "Poesía reunida"
    

domingo, 23 de noviembre de 2025

Vanessa Díez Tarí. XVI.

A mi madre.

Ríe,
alondra,
ríe.
   
Tantas veces
los cuervos comieron 
de tu alma
que ni fuerzas había.
   
Tu cantar
me alegra
en la mañana
sin importar
la distancia.
   
Y aunque nunca 
emprendiste tu vuelo,
y quizás sean breves
los amaneceres,
este es el goce
que debe atravesarte, 
beber cada gota
del agua que quede
como la más fresca
gota de néctar.
   
Y no pensar,
en la pata rota,
en la costilla dolorida,
en el pico maltrecho,
si no en el calor
del arrullo compartido,
en los cantos
a medias sin atino,
en la comida recibida,
en el tiempo que
merece ser recordado.
   
Vive,
alondra,
vive.



De "La luna"

sábado, 22 de noviembre de 2025

Concha de Marco. La Muerte en posición con La Emperatriz

No te vayas, le dijo,
con la mano extendida pidiendo una limosna.
No te vayas,
que me quedaré ciego,
me moriré en el acto en que pases la línea 
tan sutil como el hilo
      que tejió la araña.
Estoy dispuesto a amar lo que tú ames.
Si te vas, te llevarás contigo
el pequeño secreto
      con que cada minuto es soportado,
vagaré por indecisiones trascendentales,
y las cosas diarias
se dispondrán tan arbitrariamente como en sueños,
desordenadas y sin lógica.
      Tu tarea,
aunque no quieras tú, no ha terminado.



De "Tarot"
 

viernes, 21 de noviembre de 2025

F. Jarmouni. I

En noches de lirios que guardan su encanto, 
el viento murmura los que nunca te canto. 
Hay sílabas que rondan, ligeras, perdidas, 
dibujando en mí tu risa encendida.
   
En un rincón callado de lunas tardías,
se forma tu nombre en sombras frías.
Entre pétalos blancos y hojas sin dueño,
se pierde en el aire tu rastro, mi sueño.
Lidiar con el miedo, lidiar con lo incierto,
cómo se lidia con lo que está muerto?
  
Cada pétalo sabe lo que callan mis labios,
cada raíz se quiebra en destellos amargos.
Y así, entre lirios y recuerdos sutiles,
renace tu nombre en las noches febriles.
  
En el jardín, entre lirios dormidos,
se libra en silencio lo no compartido. 
Una lid, un nombre, un latido perdido.
  
Bajo cielos de lirios que abrazan la pena,
noche a noche resuena una guerra sincera.
Se deshojan recuerdos, pétalos que lidian,
con el peso callado de lo que fuimos un día.
   
Un lirio en la noche y un lirio en el día.



De "Elegía a noches y lirios"
    

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Manuela López García. Y quedas tú...

Entre la bruma del dolor callado,
tras el hosco horizonte del olvido,
queda el viejo vivir que se ha vivido;
queda el viejo sabor saboreado;
   
quedan restos del pan que se ha amasado
en el horno de amor más encendido
y una esperanza que no se ha cumplido
porque un viento feroz se la ha llevado;
   
y quedas tú como superviviente 
sentada en el brocal del imposible
contemplando el pasado y sin futuro...
   
Pareces una estatua indiferente
ante el destino de lo irreversible,
del rostro impenetrable de su muro.


(Del libro "Luces y sombras de un diario")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

Marina Romero. Vigilia

Estoy así, despierta,
porque un día sin nombre
se me ocurrió mirarte
más allá de los ojos.
En raudos manantiales
se me escaparon sueño
y luz, en asombros seguidos
por mis ojos abiertos,
olvido de los párpados 
sin conocer la hora.
Ya todos los silencios 
se han rendido a mi amparo,
largura inacabada 
de mi eterna vigilia,
y en todas las sorpresas 
de imaginado sueño,
la codiciada aurora 
se queda con los pájaros.


(Del libro "Presencia del recuerdo")


En "Mujeres del 27. Antología poética"
   

martes, 18 de noviembre de 2025

Carolina Rey de Alba. Primaveras

75.

Después de muchas primaveras, me di cuenta de
que prefiero tu invierno, sobre tu hombro, en tu sofá,
susurrándome "no te vayas".
Después de muchas primaveras, me di cuenta de
que somos como dos aves, libres pudiendo escapar,
pero preferimo enjaularnos entre nuestros brazos.
Después de muchas primaveras todo iba como van
las cosas que son monótonas.
Después de muchas primaveras me di cuenta de que ya
no es lo mismo, que tu susurro se convirtió en un slencio
y que desapareciste como desaparecen las flores en otoño.
Después de muchas primaveras,
me quedo con mi invierno, mi otoño y mi verano,
me quedo conmigo y mis manías, porque no necesito
tu hombro, ni tu susurro. Me quedo con mi silencio,
y mis primaveras.



De "Noventa formas de amor"

lunes, 17 de noviembre de 2025

Ainhoa Trueba. XIII

En esta noche larga,
la angustia me mira en un cuarto oscuro,
los pájaros inscriben palabras en el cielo
y el ruido del verano confunde cada guiño.
Tal vez quisiera soñar
que hoy vuelvo al árbol torcido
y la noche nos pinta la cara,
rojo, azul o verde, colores de la infancia,
que paseo por luces rígidas, 
extendidas en los surcos de la niebla,
y voy cogida de la mano:
el aire envuelve sus promesas,
un tulipán se agita suave en el limo,
el ala del jilguero promete una huella a la hoja
y el molino enmudece al vernos pasar.



De "Noches de insomnio"
   

domingo, 16 de noviembre de 2025

Melania Guijarro Valentín. Hay momentos...

Hay momentos 
en los que hasta la poesía 
Se queda muda...



De "Mel i Fluo"

sábado, 15 de noviembre de 2025

Alana S. Portero. XII

Decías labios rojos en la mañana con voz de pajarillo,
decías que los ángeles no dejarían las esquinas de mi cama,
decías ardiente y las polillas murmuraban a mis espaldas,
decías adiós a los sacramentos de la edad adulta,
decías vida de perros sin pensar en los acantilados,
decías amor,
decías nada,
decías piernas de cazador mente de abeja reina,
decías víscera desolación,
decías eco.
   
De haberme arrodillado ante la inercia, hoy
sonreiría al sol con un nido de gusanos den-
tro de mi estómago, de haber escuchado a las
voces torcidas, no estaría esperando el otoño
con un ramo de camelias en la mano izquierda
y una daga en la derecha.
Deja que los tigres de la ira recorran las cade-
nas a voluntad y muerdan los eslabones cuan-
do encuentren un punto ciego, los ancianos
dicen labios negros con severidad, las niñas se
alejan del campo de batalla porque tienen mie-
do de los parásitos, encuentra tu vía de escape
y no mires atrás, hártate de leche materna y no
vuelvas a probarla, sé siempre una promesa de
belleza que se aleja.
  
Decías jamás,
decías mueca de dolor,
decías locura colectiva,
decías alucinación ante las llamas,
decías sufro,
decías ella,
decías claustrofobia grasa,
decías niebla como quien dice agua,
decías nombre cadáver,
decías nana.
   
Cuando los penitentes murmuren a mi paso les
miraré con beatitud, tendré pupilas cuadradas
de cabra y llevaré el cáliz de Lucrecia Borgia
entre las manos. No verán las llagas bajo la
seda, habré aprendido a controlar los tem-
blores, pareceré firme y alimaña como en una
coronación.
  
Decías perdón,
decías mal sueño,
decías culpa y vergüenza,
decías amo,
decías adiós.



De "La habitación de las ahogadas"

jueves, 13 de noviembre de 2025

Raquel Bernardino. El obituario

Cuando escuché 
lo que callaba
la niña que fui,
salí del obituario
revisando atrezzo y acuarela.
   
Sentí el nudo de garganta,
el ala abarrotada
a la espera del impulso 
que frenara 
el balancín del ayer
con su simetría de las horas sobre las horas.
   
Cuando me despertó 
mi propia voz,
salí, por fin, del obituario,
otorgándome 
la liberación 
y el beneficio de la duda.



De "Voz de espejo"
    

Olga Orozco. El adiós

La sentencia era como esos calcos en que el relieve del amor deja un vacío semejante a sus culpas.
Me arrojaron al mundo en mi ataúd de hielo.
Una tierra son nombre todavía corrió sobre este rostro con que habito en la desconocida:
era la tierra del castigo.
Era la hora en que comienzo a despertar entre los muertos con la evidencia de un anillo roto,
un vestido de momia desprendido de las vendas del cielo
y un espejo de sal donde puede leerse mi destino.
El porvenir no es nada más que mirar hacia atrás.
   
Debajo de esas nubes desgarradas
hay una casa en llamas
en donde los amantes transmutaban en oro de eternidad el resplandor de un día,
o tomaban las apariencias de ladrones de pájaros
aprisionando entre los hilos del ocio las metamorfosis de sus propias imágenes.
Hay una luz dorada que hiere hasta las lágrimas;
hay un lecho también
como una barca invadida por el follaje del deseo
-unas hojas carnosas que exhalan el perfume de los más largos viajes-.
Y había siempre y nunca 
como ahora vueltos de pronto boca abajo.

Corazón repudiado,
animal aterido en uno de los dos costado de tu sangre,
ignorabas entonces que tendrías la forma de un retablo de la creación hecho pedazos,
que alguna vez la noche del adiós te nombraría en voz muy baja
como nombra la soledad a sus testigos,
o como llaman aquellos que se van a los que nunca vuelven.
   
Ahora, de espaldas contra el muro que custodia el guardián de todo nacimiento,
sólo te quedan las apariciones,
el fantasma de un tiempo que gritará contigo en el estanque muerto de algún sueño,
cuando él duerme, tan lejos en su adiós.
Un soborno de plumas para una ley de fuego.



De "Los juegos peligrosos"
En "poesía completa"

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Cristina Rivera Garza. I. Acurrucarse

De la familia de los Orthomyxoviridae, las palabras
gripe o gripa proceden de la francesa
  
grippe; procedente 
del suizo alemán grupí:
   
acurrucarse
  
una enfermedad infecciosa de aves
y mamíferos, la influenza 
procede del italiano, un tipo
de virus ARN, de la familia
de los Orthomyxoviridae proceden
de la francesa palabra
del suizo del alemán procede del italiano
influenza la infección de las palabras
procedentes del virus de la familia
proceden de la causa 
infecciosa de las aves
de todas las aves, de todos
los mamíferos 
procedentes de la enfermedad
infecciosa de la familia
   
de las palabras
acurrucarse aves, acurrucarse
  
mamíferos.



De "La imaginación pública"
En "Me llamo cuerpo que no está. Poesía completa"

martes, 11 de noviembre de 2025

Blanca Varela. El lugar bajo el árbol...

El lugar bajo el árbol, huyendo del sol.    Mirando a los dioses borrarse en el muro y a los hombres sangrar en el libro de barro.    Sal en los labios y en los ojos la memoria desollada aproximándose a la ausencia ejemplar.
  
Entresueño bajo el árbol, en el paraíso desierto del vientre lastrado de visiones.
  
Miembros en flor.    Pies de cinco manos, estrellas crucificadas y la testa que cruza la red como un astro instantáneo en el juego del ocaso.
  
Camino a las islas los pájaros no cantan.    La historia de la historia es el mar.    Ola sobre ola, plegándose.



De "El libro de barro"
En "Poesía completa"

lunes, 10 de noviembre de 2025

Lorena Acosta Iglesias. Volver

Volver.
Un campo de amapolas.
Rosáceas cubren los pies.
Estático horizonte.
Un paseo en el milagro.
Sin.
Por fin un lugar.
Se asoma.
  
Con los años
la felicidad
se mimetiza 
en la tranquilidad.



De "Llamada del vacío"

domingo, 9 de noviembre de 2025

Inma Chacón. Apliquemos la lógica...

Apliquemos la lógica,
digamos que te has ido
y que volverás 
enredada en azul



De "Alas"

sábado, 8 de noviembre de 2025

Dulce Chacón. Dejadme, un momento...

Dejadme, un momento,
que estalle toda entera.
Dejadme,
porque tengo la memoria
compartida
y el gesto y el rostro
y el olor.
Dejadme, digo,
que fuimos hambre y miel.
Y su carencia.
Y seguimos siendo el uno, y el dos.
 ...
  
Dulce Chacón
(A Inma)



Cita al principio del libro de Inma Chacón "Alas"

viernes, 7 de noviembre de 2025

Concha Méndez. Danzing

A Rosa Chacel
   
Se hizo cristal el paisaje
-la playa, los trampolines-.
Grita la orquesta del danzing.
Y hay un rumor de jardines.
   
Vestida de frac, la noche,
va a jugar a la ruleta.
El fox bailan, campeones,
una estrella y un cometa.
   
La terraza, frente al mar,
flameante de banderas.
Soñando canciones van
unas brisas marineras.
   
Fiesta nocturna. Champaña.
Tres luceros embriagados
van en busca de la luna
a los cuartos reservados...



De "Canciones de mar y tierra"

jueves, 6 de noviembre de 2025

Blanca Varela. Bodas

Perdidos en la niebla
el colibrí y su amante.
Dos piedras lanzadas por el deseo
se encuentran en el aire.
   
La retama está viva,
arde en la niebla,
habitada.



De "Luz de día"
En "Poesía completa"

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Cristina Rivera Garza. La dichosa

Decía: Yo no soy la dicha.
Si tú me dices, yo me desdigo. 
   
Insistía: Si tú me dijeras, yo sería la des-dicha-(da).
    
Añadía: Yo digo.
Yo soy mi propia dicha.
   
Concluía: dichosa yo que puedo decir.
Y decirte.
   
Cosas por el estilo le preocupaban a la Ex-Muerta,
la Emergida, la mismísima Concha Urquiza ahí,
sobre la arena.



De "Los textos del yo"
En "Me llamo cuerpo que no está. Poesía completa"

martes, 4 de noviembre de 2025

Pita Amor. A mi cuerpo quebradizo...

A mi cuerpo quebradizo,
lleno de alas y olas
nocturnas que pasan solas
como soles que nadie hizo,
a mi cuerpo movedizo 
lleno de temores graves,
como surcado de aves
que en la noche se diluyen
y que en la mañana huyen
como angelicales naves.



De "Pita Amor. Un caso mitológico"

lunes, 3 de noviembre de 2025

Meritxell Baz. Pena

Tengo el cuerpo lleno de pena
Tanta pena que ya no surge
Sino que se ha quedado estancada
Y ya no importa cuánto piense
Pues no me queda ni la luna llena
Para que escuche mi lamento
Mis palabras son en vano
Mis sentimientos a la muchedumbre 
Pues nadie escucha, nadie siente
Todos mienten
Nadie toma mi mano
Ni los lamentos
Ni las lágrimas 
Solo quedo yo
En esta pena que se me lleva



De "Padres invisibles"
   

domingo, 2 de noviembre de 2025

Lauren Mendinueta. En la calle de la felicidad

La niña abandonada en una casa en ruinas soy yo.
Alejandra Pizarnik 

Todo parece tristeza y malos recuerdos en este revoltijo de polvo y ratones.
Y sin embargo, hubo aquí risas, complicidades, amor.
Malos ratos también hubo, pero no sólo. 
La casa agoniza,
y en el caos que perfora la madera y se traga los muebles
todo es vida.
Cada plaga que la habita:
el recordatorio de un mundo indiferente a nuestros apegos.
En este pasillo di mis primeros pasos y mi hija dio los suyos.
Aquí jugué, aprendí a leer, di vueltas en sus salones
hasta caer rendida y satisfecha como un trompo.
En aquella esquina que separa el comedor de la cocina me castigaba la abuela.
De rodillas mirando a la pared y reflexionando sobre la gravedad de mi crimen:
una mala palabra, por ejemplo. Y en el corazón el dolor de haberla ofendido:
"Abuela, no merezco tu amor".
En el corredor ya no se escucha el ladrido de los perros
que otrora compartieran la casa con nosotros.
En su largo y silencioso pasillo aún retumba la voz autoritaria de mi abuelo:
"La niña, cómo está la niña?"
Y su mano firme que me apretaba el brazo izquierdo
mientras yo temblaba con miedo frente a su deferencia. 
La niña que yo era. La niña, cómo está la niña?
"Estoy viva, abuelo. Te sobreviví, abuelo."
Realmente sobreviví?
Estoy viva, abuelo?
Todavía tengo un cuerpo, es cierto. Un cuerpo mancillado y puro.
Y el alma.
Hordas de ratones señorean sobre el antiguo reino de mi niñez.
Los vientos alisios rompieron las ventanas y se pasean por la casa.
Y aunque estas paredes amenazan con caer,
dentro de mí la casa crece y se multiplica.
Aquí jugué, aprendí a leer, di vueltas en sus salones
hasta caer rendida y satisfecha como un trompo.
Hace mucho que no visitaba la casa de mis abuelos.
La niña abandonada en este revoltijo de polvo y ratones,
la niña de la calle Felicidad, soy yo.



De "Vivir tan adentro"


sábado, 1 de noviembre de 2025

Claribel Alegría. Figuraciones

Atravesé el espejo
pesqué del pelo al tiempo
y cabalgué con él 
al otro lado.
Si regreso
se incrustarán en mí 
los vidrios rotos
y en un tiempo sin tiempo
me hundiré. 



De "Saudade"