martes, 30 de septiembre de 2025

Ajo. 25

Perdona por pedirte peras,
no sabía que eras un olmo.



De "Micropoemas 2"
    

domingo, 28 de septiembre de 2025

Pita Amor. Eres para mí la orilla...

Eres para mí la orilla,
en ti comienza mi tierra,
y mi amor, que en ti se encierra,
sabe que muriendo brilla.
Como un astro hecho semilla
que sembrado en ti estuviera,
y que de repente diera
su luz insustituible:
su fulgor inconmovible 
de faro de tu ribera.



De "Pita Amor. Un caso mitológico"

Pino Betancor. Yo te sueño

Yo te sueño en la dulce plenitud de esta hora
cuando la flor amarga del corazón me llora.
   
Cuando el aire se acuesta dolorido en mis manos
y el cielo es el reflejo de otros cielos lejanos.
   
Cuando una azul bandada de pájaros errantes
van a tejer sus nidos en las tierras distantes.
   
Yo te busco en las rosas últimas de este invierno
cuando todo lo frágil parece ser eterno.
   
Cuando los pensamientos son blancos cazadores
de lejanas nostalgias y pasados ardores.
   
Cuando todo se pierde en la palabra nada,
en la palabra fría de una vida acabada.
   
Ah, la búsqueda inútil! En las aguas del río, 
cuando busco tu rostro, tan solo encuentro el mío.



De "Cristal"
En "Sombra de rebeldía"
    

viernes, 26 de septiembre de 2025

Lauren Mendinueta. El cuerpo de ella

Sea mi gozo en el llanto,
sobresalto mi reposo,
mi sosiego doloroso, 
y mi bonanza el quebranto.
Teresa de Ávila 

Con frecuencia pienso en el cuerpo de las mujeres,
en el cuerpo de Santa Teresa de Ávila he pensado largamente,
lo que duele y se duele, la oveja blanca de Teresa
era blanca? no lo sé, 
su oveja paciendo bajo el hábito que el tiempo deshizo
y su cuerpo, el cuerpo de Teresa, intacto y desnudo
vacío de vida y de quebranto
contra su pecho desnudo abrazaba el cuerpo desnudo de Cristo
cuando la encontraron incorrupta y perfecta,
demasiado carnal para probar el placer de la carne real,
clamando por amor, renegando del gozo,
su cuerpo bello, diestro para la vida, inútil para la muerte,
el cuerpo sagrado de Teresa,
deseado, desmembrado, separado,
secuestrado, amenazado, robado, vendido, venerado
después de la muerte
la mano derecha, a la que arrancaron un dedo
te quiero, no te quiero, te quiero cuerpo, 
a Lisboa fue a parar
su mano perturbada, quebrada,
dividida por los siglos de los siglos,
a veces pienso en el cuerpo mutilado de Teresa
y en su sexo, fruto extrañísimo
que el tiempo y la muerte no pueden corromper.



De "Vivir tan adentro"


Dolores Catarineu. No es ser este ser...

No es ser este ser...
no hay azul
ni temblor;
en estos días grises
el recuerdo es más vivo;
los pájaros se esconden, 
los altos chopos tiemblan, 
está más cerca el cielo, 
más cerca de los muertos...
Se diría que somos sombras, 
que vivimos un poco
como temblor de sombras. 
Todo es silencio, todo!
Si quieres gritar, 
grita...
nadie te escuchará!



Otros poemas
En "Ausencia"


jueves, 25 de septiembre de 2025

Piedad Bonnett. Ofelia

Hoy ha resucitado entre vejeces,
en una tela que bordó con sus manos.
Y no habría podido dejar un testimonio 
más íntimo
de lo que fue su estancia en este mundo,
que esas puntadas
bordadas con rigor en esa tarde lisa 
que fue la suma toda de sus tardes.
  
(Mientras escribo
oigo cómo crepitan sus pensamientos en una habitación imaginaria,
y cómo sus deseos van al aire,
cómo muda su piel, prisión perpetua,
mientras oye en la radio que los amantes sufren y escriben largas cartas.)
  
A veces 
su boca se tensaba
como si entre los labios sostuviera 
      cientos de pequeñísimas agujas.
   
O se elevaba al cielo, como un rezo,
el murmullo viscoso de su rabia.
   
Qué
sabía Ofelia del amor,
ella, que no fue amada,
   
y que no pudo hundirse en la locura,
ni inventarse canciones a la orilla del agua?
   
Creo que, como Emily Dickinson, sabía 
(aunque no tuvo huerto y en su tierra 
      baldía no crecieron las palabras)
que
todo lo que sabemos del amor
es que el amor es todo lo que existe.



De "Explicaciones no pedidas"
En "Poesía reunida"

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Pino Ojeda. Te estoy llamando siempre

Te estoy llamando siempre, por todos los rincones donde el tiempo
ha marchitado cosas y palabras. 
Te estoy llamando detenidamente por las voces que quedaron sobre las paredes blancas.
Aunque los ojos de todos los hombres los hayan contemplado. 
Te estoy llamando, largamente por estos días de sol, 
por estas tardes de nubes
por estas noches atormentadamente calladas como si ellas mismas, 
se llamasen silencio. 

Te estoy llamando, mi amor, mi dulce sueño encadenado
a un recuerdo que no acaba. 
Siempre asida a él para que el tiempo no curve mi cintura
y mis labios no repitan tu nombre en un susurro de plegaria. 
Te estoy llamando siempre para que se oigan mis voces más allá del tiempo
donde tú estás imposible y lejano. 
Te estoy llamando siempre, pregonando tu nombre para que mis labios vivan en ti 
y tú puedas acudir a ellos igual que la luz cuando encuentra su día,
igual que el agua encuentra su fuente. 
Para no perderse monte abajo y quedar sepultada entre las piedras
oscuras de los barrancos. 

Siempre, siempre te estoy llamando, mi amor dolorosamente lejano. 
Como si tu nombre en la altura fuese el sol que ahuyentara las sombras. 
Como si lanzarte al aire alegremente hiciera el milagro de romper
la niebla persistente que intenta bajar de las cumbres. 

Siempre, siempre te estoy nombrando. 
Gritando tu nombre como si quisiera arrebatar tu carne de esa selva
oscura que te ausenta, 
de esas fieras ocultas que te acechan, 
de esa lenta agonía de horas que envejecen lentamente tus sonrisas. 
Y quisiera verte saltar delante de mí igual que van llegando los recuerdos, 
la luz a la madrugada, 
el ocaso en la tarde, 
la noche con su serenidad dulcísima para descansarme. 

Te estoy llamando siempre.
Y yo sé que vendrás un día con tu sonrisa a iluminar mis labios
antes que empiecen a marchitarse. 



De "Desnuda como el ángel"
En "Yo seguiré aquí"
   

martes, 23 de septiembre de 2025

Silvina Ocampo. Ruego

Quiero otras sombras de oro, otras palmeras
con otros vuelos de aves extranjeras,
quiero calles distintas, en la nieve,
un barro diferente cuando llueve,
quiero el férvido olor de otras maderas,
quiero el fuego con llamas forasteras,
otras canciones, otras asperezas,
que no hayan conocido mis tristezas.



De "Poemas de amor desesperado"


domingo, 21 de septiembre de 2025

Rosario Castellanos. Himno

Después de todo, amigos,
esta vida no puede llamarse desdichada.
En lo que a mí concierne, por ejemplo,
recibí en proporción justa, en la hora exacta
y en el lugar preciso y por la mano
que debe dar, las dadivas.

Así tuve los muertos en la tumba,
el amor en la entraña,
el trabajo en las manos y lo demás, los otros,
a prudente distancia
para charlar con ellos, como vecina afable
acomodada en la barda.

Y recreos. Domingos enteros en la playa,
arboledas anónimas y amigas,
manantiales ocultos que cantaban,
libros que se me abrieron de par en par y bóvedas
maravillosamente despobladas.

Dioses a quienes venerar, demonios
tan hermosos que herían la mirada,
sueños para dormir asido al cuerpo ajeno
como hiedra de tactos y palabras
... y algún relámpago de medianoche
para alumbrar el orden de mi casa.



de "Materia memorable"
En "Poesía no eres tú"


Piedad Bonnett. Noticias de casa

Es una niña, eso nunca pudiste saberlo.
Todos rodeamos su cuna,
asombrados -como siempre nos asombramos los vivios
ante lo cotidiano del milagro-
diciendo las tonterías de siempre,
repentinamente convertidos en padres, tíos, abuelos.
Bromeábamos y reíamos y sin embargo,
dentro de cada uno de nosotros
se había instalado ya un mismo silencio:
eras tú que caías como una lluvia triste
sobre nuestras cabezas inclinadas.



De "Los habitados"
    

sábado, 20 de septiembre de 2025

Alejandra Pizarnik. Vértigos o contemplación de algo que termina

Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.



De "Extracción de la piedra de locura"
En "Poesía completa"

viernes, 19 de septiembre de 2025

Akane Sánchez de Mora Vidal. Día 17 - 2017-01-12 11:29

Hay breves momentos 
en los que pienso llamarle
para contarle lo destrozada que estoy 
desde que se ha muerto.
   
No soy capaz de eliminar su número
ni las largas conversaciones.
   
Cuando miro el WhatsApp, 
aún espero que me diga algo.
   
Qué tonta.



De "A orillas del Volga"

jueves, 18 de septiembre de 2025

Lucía Sánchez Saornil. Para adormir en sueños

...Y el agua verde y limpia besando suavemente
la blanca escalinata del chalet de cristal;
y la tarde cayendo dulce y serenamente
arrancando en el lago destellos de metal...
   
Y sus pálidos rayos besando nuestras frentes,
y en el aire las graves campañas vesperales 
desgranando sus sones, mientras lloran las fuentes
unas sonatas lánguidas y sentimentales.
   
Yo, en el rústico banco reclinada indolente,
mientras suspira el lago en secreto estertor
y reverencian las frondas nuestro santo amor.
   
Apenas entreabriendo los labios, dulcemente,
para adormir en sueños de paz al corazón,
recitar unos versos del triste Juan Ramón. 



Avante n.⁰ 247
2 de enero de 1915


De "Corcel de fuego"

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Julia Prilutzky Farny. 8

Quiero quedarme así. Quieta, callada,
indefinidamente en desconcierto,
con el milagro inesperado y cierto
resurgiendo en la hora aprisionada.

En tus sienes, mi mano demorada
hiende la adolescencia que no ha muerto
y abre el misterio apenas encubierto
bajo la piel de bruma lacerada.

Quiero permanecer, mientras me llega
tu silencio que tiembla y se me entrega,
tu encendido silencio que restalla.

Qué temor me detiene en el prefacio,
antes del signo y fuera del espacio?
Mírame aún. No digas nada. Calla.



De "Este sabor de lágrimas"


martes, 16 de septiembre de 2025

Tere Medina. Tú en mí

Qué mentira tan burlada
ese tu ya no existir
que las esquelas juraban!
Yo les podría decir
que has llegado
cada noche hasta mi cama,
acogombrado
en el pudor de tu nada,
para volver a vivir.



De "Rimas eróticas"

lunes, 15 de septiembre de 2025

Juana de Ibarbourou. La espera

¡Oh lino, madura, que quiero tejer
sábanas del lecho donde dormirá
mi amante, que pronto, pronto tornará
(Con la primavera tiene que volver.)

¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega!
Has de ser el pomo que arome su estancia.
Concentra colores, recoge fragancia,
dilata tus poros, que mi amante llega.

Trabaré con grillo de oro sus piernas,
cadenas livianas del más limpio acero,
encargué con prisa, con prisa al herrero
Amor, que las hace brillantes y eternas.

Y sembré amapolas en toda la huerta.
¡Que nunca recuerde caminos ni sendas!
Fatiga: en sus nervios aprieta tus vendas.
Molicie: sé el perro que guarde la puerta.
  
   
 

domingo, 14 de septiembre de 2025

Josefina de la Torre. Y por qué no había de ser...

Y por qué no había de ser
y no había de pasar
y no había de suceder.



Uno de los poemas inéditos
en "Poesía completa. Volumen I (1916-1935)"
    

sábado, 13 de septiembre de 2025

Idea Vilariño. Noche sin nadie

Noche sin nadie noche en la espesura
de la sombra que niega
tanto fervor y tanta 
desperdiciada vida.
Noche cerrada y ciega
sin nadie
en la locura
de una pasión entera fracasando en la sombra
dándose con las cuatro paredes
con la hora
y además con la ausencia
y además y además
con la soledad cierta de implacable certeza
y pasión sin objeto
y además consumida
y además ya sin fuerzas
y además y además
abatida en sí misma
enterrada en la noche
fracasando en el sueño.



De "Vuelo ciego"


viernes, 12 de septiembre de 2025

Ida Vitale. Armas

Armas:
             para Joyce,
las permitidas era
silencio, exilio, astucia.
Asumir lo negado,
tejer con hilos residuales,
la doblez, silenciarla:
   
puentes sobre la zanja
de la triste cautela.
   
Siempre apartarse,
cavar callada madriguera,
aunque algún pie, al tropezar en ella,
deshaga las defensas.
   
Magia sobre las ruinas
como anillo secreto.
El silencio, el exilio:
       astucias negativas.
Pero que el silencio
sólo se adscriba a la palabra.
Cómo pensar su filo
aplicado a la música?



De "Mella y criba"
    

jueves, 11 de septiembre de 2025

Gloria Fuertes. Soy algo maga

Soy algo maga,
de ver claveles en rosales vengo.
Y te puedo decir lo que es felicidad;
felicidad
es eso que no tengo.



De "Isla ignorada"


miércoles, 10 de septiembre de 2025

Clara Janés. Rosa del desierto

A Rosa Chacel

Las rosas rojas de indetenible aliento
cuya energía núbil de capullo
en esplendor y aroma se transforma,
testigo son de plenitud y de tránsito.
Esta pequeña piedra, sin embargo,
no entra en competencia con el tiempo,
no le teme al no ser, pues ser le basta,
la perfección de lo imposible muestra.



De "Vivir"
En "Movimientos insomnes"
   

martes, 9 de septiembre de 2025

Ernestina de Champourcin. Laxitud

La tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño;
estiro lentamente
mis dos brazos abiertos
que se prenden al aire;
quieren cazar el tiempo,
aprisionarlo pronto,
robarle su secreto,
deshacer bruscamente sus límites estrechos.
Quiero llorar: no sé;
quiero reír: no puedo.
Los deseos
se estrellan contra la inexorable inercia
del silencio;
sobre mi corazón rueda grávido al peso
de la existencia toda.
Al fin me desperezo.
Logro romper el cerco
del malsano sopor,
pero apenas lo venzo
ya me torna a invadir
quedamente su tedio.
Luego...
Ya no sé más;
suspiro,
me paseo,
exprimo el tormentoso
lagar de mi cerebro,
destilo el elixir de su inquietud
en mi pecho...
Sujeto en mi memoria
repite el pensamiento;
la tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño!...



De "En silencio"
En "Antología poética"

lunes, 8 de septiembre de 2025

Elena Garro. Hoy trece de abril

Hoy trece de abril desciendo
desde mi almohada
hasta el oscuro pinar.
Las agujas caídas son de oro.
Ramas oscuras, siempre las mismas,
siempre los mismos pinos.
En su susurro quedó tu voz,
allí la encuentro.
Resina y viento se repiten;
los oigo en mitad de las fiestas,
paisaje por el que me paseo.
Pinar, soy yo quien te aprisiono 
o soy tu prisionera?
En el pinar me pierdo de mí misma,
me dejo de la mano.
Las hojas que nos vieron
son las mismas que veo.



De "Cristales de tiempo"

domingo, 7 de septiembre de 2025

Dulce María Loynaz. Más allá

Más allá de tu nombre y de mi nombre,
qué será este esperar sin esperanza...



De "Versos"


sábado, 6 de septiembre de 2025

Delmira Agustini. Íntima

Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré sonado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si consumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar vivo, radiante
El imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
¡La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
¡Bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.



De "El libro blanco (frágil)"


jueves, 4 de septiembre de 2025

Claribel Alegría. El cangrejo ermitaño

Llega desde lejos
mi escritura
es ancestral
austera
me invita a esculpir
en la arena mojada
obedezco
me hastío
y no comprendo nada
y sigo haciendo signos
y abro un agujero
y me escondo
y me duermo
pero vuelve la voz
que me conmina
esa voz que me empuja
y que quizás un día
me conduzca al origen.



(De Voces, 2014)


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"

Cristina Naranjo. Suerte

Si su llegada marca un antes y un después en tu vida impecable,
si aun sabiendo que no puedes...
Quieres.
   
Si es tarde para ignorar y para empezar.
   
Si todo es un lío.
   
Te deseo suerte.



De "Lo mejor que fuimos"
  

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Carmen Conde. Detengo el caminar por estos versos...

Detengo el caminar por estos versos
que recogen pedazos de memoria,
porque es mucho y es nada tanto tiempo
ofrecido a la fuga de una historia.
Aunque dije y diría, qué palabra
es la exacta versión de lo infinito?
Aunque anduve y conté, cómo se habla
para hacer que se entienda lo inaudito?
Oh, qué tierra la mía, tan extensa
y tan breve que cabe en mi persona!
Una zanja de fuego es su defensa
y un espino sin flores la corona.
Que los tibios y ajenos no se mezclen,
que ninguno me escuche cuando clame.
Estoy sola y lo sé (que no se acerquen!),
por la tierra de Dios, tierra de nadie.




En la "Antología de poetas españolas.
De la generación del 27 al siglo XV"

martes, 2 de septiembre de 2025

Alfonsina Storni. Van pasando mujeres...

Cada día que pasa, más dueña de mí misma,
sobre mí misma cierro mi morada interior;
En medio de los seres la soledad me abisma.
Ya ni domino esclavos, ni tolero señor.

Ahora van pasando mujeres a mi lado
cuyos ojos trascienden la divina ilusión.
El fácil paso llevan de un cuerpo aligerado:
Se ve que poco o nada les pesa el corazón.

Algunas tienen ojos azules e inocentes;
Van soñando embriagadas, los pasos al azar;
La claridad del cielo se aposenta en sus frentes
y como son muy finas se las oye soñar.

Sonrío a su belleza, tiemblo por sus ensueños,
el fino tul de su alma ¿quién lo recogerá?
Son pequeñas criaturas, mañana tendrán sueños,
y ella pedirá flores... y él no comprenderá.

Les llevo una ventaja que place a mi conciencia:
Los sueños que ellas tejen no los supe tejer,
y en manos ignorantes no perdí mi inocencia.
Como nunca la tuve, no la pude perder.

Nací yo sin blancura; pequeña todavía
el pequeño cerebro se puso a combinar;
Cuenta mi pobre madre que, como comprendía,
yo aprendí muy temprano la ciencia de llorar.

Y el llanto fue la llama que secó mi blancura
en las raíces mismas del árbol sin brotar,
y el alma está candente de aquella quemadura.
¡Hierro al rojo mi vida! ¿Cómo pude durar?

Alma mía, la sola; tu limpieza, escondida
con orgullo sombrío, nadie la arrullará;
Si en música divina fuera el alma adormida,
el alma, comprendiendo, no despertara ya.

Tengo sueño mujeres, tengo un sueño profundo.
Oh humanos, en puntillas el paso deslizad;
Mi corazón susurra: me haga silencio el mundo,
Y mi alma musita fatigada: ¡callad!...




De "Languidez"

lunes, 1 de septiembre de 2025

Alejandra Pizarnik. Poema para Emily Dickinson

Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
del otro lado de la noche!

Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.

Ella piensa en la eternidad.
 
 

En su Poesía completa