viernes, 26 de septiembre de 2025

Lauren Mendinueta. El cuerpo de ella

Sea mi gozo en el llanto,
sobresalto mi reposo,
mi sosiego doloroso, 
y mi bonanza el quebranto.
Teresa de Ávila 

Con frecuencia pienso en el cuerpo de las mujeres,
en el cuerpo de Santa Teresa de Ávila he pensado largamente,
lo que duele y se duele, la oveja blanca de Teresa
era blanca? no lo sé, 
su oveja paciendo bajo el hábito que el tiempo deshizo
y su cuerpo, el cuerpo de Teresa, intacto y desnudo
vacío de vida y de quebranto
contra su pecho desnudo abrazaba el cuerpo desnudo de Cristo
cuando la encontraron incorrupta y perfecta,
demasiado carnal para probar el placer de la carne real,
clamando por amor, renegando del gozo,
su cuerpo bello, diestro para la vida, inútil para la muerte,
el cuerpo sagrado de Teresa,
deseado, desmembrado, separado,
secuestrado, amenazado, robado, vendido, venerado
después de la muerte
la mano derecha, a la que arrancaron un dedo
te quiero, no te quiero, te quiero cuerpo, 
a Lisboa fue a parar
su mano perturbada, quebrada,
dividida por los siglos de los siglos,
a veces pienso en el cuerpo mutilado de Teresa
y en su sexo, fruto extrañísimo
que el tiempo y la muerte no pueden corromper.



De "Vivir tan adentro"


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