domingo, 31 de agosto de 2025

Amparo Dávila. Aquí bajo la luna

Aquí bajo la luna transparente; entre el río melancólico
   de las aguas lunares,
   
deshojaré mis salmos; salmos color violeta como la flor 
   del crepúsculo,
   
dichos a media voz mientras dura la luna.
   


De "Salmos bajo la luna"
En "Poesía reunida"
    

sábado, 30 de agosto de 2025

María Mercedes Carranza. Canto 24

Soacha

  Un pájaro
negro husmea 
las sobras de 
  la vida.
Puede ser Dios
  o el asesino
da lo mismo ya.



De "El canto de las moscas"
En "Poesía completa"
   

jueves, 28 de agosto de 2025

Vanessa Díez Tarí. XIII.

Qué sabe tu corazón 
de tu alma
cosida sin piedad.
   
Ni tu piel erizada 
quiere preocuparse 
del resto.
   
Solo tu mente
te atormenta
con «y si» sin fin.
   
Vive, siente, 
renueva,
tras cada amanecer.



De "La luna"

Olga Orozco. Lugar de residencia

Universo minúsculo, 
desplegable al tamaño de tu dios. 
Te pareces a un puño de cazador que exprime hasta la sombra de su presa,
o quizás a la bolsa del avaro repleta de monedas sin comunión y sin destino. 
Ni crueldad, ni riquezas.
Es a ti a quien apuntan y no tienes más oro que la borra de alguna alucinada primavera.
Entonces tal vez seas, lo mismo que en los cuentos,
el corazón de alguien que está lejos y debo custodiar como el dragón, 
lo mismo que en los cuentos, 
para que nada puedan la espada ni el veneno contra las orfandades de su dueño.
Sí, sí. Sepultado de un tajo en lo más hondo de la selva nocturna,
debajo de unas aguas que se entreabren al soplo del amor
y se cierran de golpe al roce de la piedra,
así estás, como un pájaro en exilio, en la jaula del pecho.
Y el corazón de quién?,
grito hacia el tiempo todo, vuelto columna helada hasta las nubes.
De quién sino de todas las remotas criaturas que prolongan tu credo, sin saber;
que exhiben una máscara, un número, una especie, lo mismo que un estigma de la separación?
Esa sangre dispersa e infranqueable, multiplicada en tantas divisiones!
Esos muros errantes, con sus puertas tapiadas y su consigna de olvidar!
Ese dialecto inútil para todo posible paraíso!
Y tú aquí, corazón, cerrado laberinto,
con tu monstruo interior como un rehén perdido,
arrojando tus hilos en una red que choca contra la misma costa,
recogiendo tan sólo tus pequeños guijarros -tu soledad insoluble-,
encendiendo fogatas invisibles a modo de señal detrás de estas murallas,
tu Jericó al revés, sin paz y sin reclamo.
Y el corazón de quién?,
pregunto en esta noche que pasa con sus velas fantasmas sobre el mundo.
De quién sino de quienes escarbaron en ti, con uñas y con plumas,
un lugar a su imagen y a su tan pasajera semejanza;
de quienes erigieron sus torres de cal viva junto al abismo y sobre la corriente
para oficiar la luz y las tinieblas?
Fundaciones insomnes, que vagan todavía con sus ojos de fiebre por todos los rincones!
Ceremonias sonámbulas en las que aún se exhuman reliquias y cuchillos sepultados en las arcas de todas las alianzas!
Tatuajes e inscripciones como esas llagas pálidas que deja el desarraigo!
Y tú aquí, corazón, residencia hechizada,
con tu guardián demente y sin relevo,
convocando con tu oscuro tambor las procesiones de vivos y de muertos,
vistiendo a los desnudos con corona de rey, 
transformando tu confuso inventario en un oleaje donde naufraga la cabeza,
distribuyendo un filtro que absorbe la distancia y acrecienta la sed de todo lo imposible
hasta perder la piel y acampar en el alma.
Y estos cielos que crecen y se alejan en rojo o en azul,
en terror o en delirio,
debajo de tu estruendo, debajo de tu rayo!
Sí, tú, corazón, talismán de catástrofes, 
posado en este yo como el vampiro de todo el porvenir,
siempre a punto de abrir y de cerrar y arrojarme hacia afuera en cada tumbo, 
en cada contracción con que me aferras y me precipitas 
entre salto y caída.



De "Museo salvaje"
En "Poesía completa"

miércoles, 27 de agosto de 2025

Sara Martínez Navarro. Un impar monumento

Dentrísimo del ábside
bajo tierra esculpido,
el salto de Safo
como pausa en la piedra.
Por encima de la línea acabada,
un mito deshojado
del nido de una glosa.
Cuanta el tiempo
en cada uno de los sentidos.
No vemos la caída.
   
Qué piedad la del mármol
y sus días.
Qué abismo entre mi sien
y tu regazo.



De "Léxico romano"

martes, 26 de agosto de 2025

Rosario Castellanos. Elegías del amado fantasma

Primera elegía

I

Inclinada en tu orilla, siento cómo te alejas.
Trémula como un sauce contemplo tu corriente
formada de cristales transparentes y fríos.
Huyen contigo todas las nítidas imágenes,
el hondo y alto cielo,
los astros imantados, la vehemencia 
ingrávida del canto.
   
Con un afán inútil mis ramas se despliegan,
se tienden como brazos en el aire
y quieren prolongarse en bandadas de pájaros
para seguirte adonde va tu cauce.
   
Eres lo que se mueve, el ansia que camina,
la luz desenvolviéndose, la voz que se desata.
Yo soy sólo la asfixia quieta de las raíces
hundidas en la tierra tenebrosa y compacta.
   

II

Allá está el mar que no reposa nunca.
   
Allá el barco y la vela infatigable,
los breves edificios de la espuma,
las olas retumbando y persiguiéndose.
Allá, en los arrecifes, las sirenas
con el cabello y la canción flotantes
en lúcidos pendones musicales.
   

III

Yo quedaré dormida como el árbol
al que no abrazan hiedras de amorosa frescura,
ni coronan los nidos
ni rasgan su corteza verdes retoños tiernos.
Y estaré ciega, ciega para siempre
frente al asombro de mi espejo roto.
   
Si alguna vez me inclino como ahora
con un ademán trémulo de sauce
habrá de ser para asomarse en vano
al opaco arenal que abandonaste.



En "Mujer de buenas intenciones"

lunes, 25 de agosto de 2025

María Teresa León. Cantar de la luna vacía

Calla, mi bien! No grites, no llores,
no tengas miedo de la noche oscura,
no te agarres a mí con los temblores
del que ha visto un león en la espesura
y le asustan los ojos brilladores.
   
Y a soñar con los ángeles de oro
duerme, duerme, mi niño!
Teniendo el corazón hecho ternura
en las estrofas pasa más dulzura
canción de cuna que rimó el cariño!
   
La voz ya no resuena
calmando los temores
del hijo esa es su pena!
que al cielo sus amores
Dios se llevó en esta nochebuena.
Ya no calma en la noche tenebrosa
del hijito del pavor
que del rosal florecido, la rosa,
se llevó el segador.
La guadaña implacable que siega
lo mismo el bien que el mal
no ha visto que al cortar el capullo
agostaba el rosal.



En "Mujeres del 27. Antología poética"

domingo, 24 de agosto de 2025

Manuela López García. Búsqueda

Era de madrugada.
Demasiado temprano para que el mundo
se quedase sin tu voz
como se quedan los árboles sin pájaros.
   
Yo fui buscando su eco en los arroyos
y en el viento que acaricia las hojas.
   
Iba por el camino
de las eternas ausencias
en el que no florecen
besos ni rosas,
y me quedé para siempre
en un espacio roto
entre el arrugado acento del silencio!



(Del libro "Caminos de soledad")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

sábado, 23 de agosto de 2025

Josefina Romo Arregui. Estela funebre en Castilla a Julia de Burgos

Torrente, río, lluvia,
crecido mar en pleamares,
tú llevabas el húmedo reflejo
de todos los rocíos de la tierra.
Corona tuya, el hielo transparente
de la nostalgia y tu precioso manto
el río de tus hombros desprendido 
para anegar tu verso.
   
De mi tierra sin mar, soñadora de verdes
océanos en los adustos pinos
que vigilan campanas y rebaños,
vengo para decirte: pequeño ser de nube
sobre la ancha pupila del viento azul
que empuja islas, he oído el aleteo
en mis chopos tranquilos, de aquella golondrina
extrañamente blanca que tú eras.
Colgada del paisaje visitabas los huertos
que humedecen su pie frutal en las orillas
del mar antigua que tú una vez nombraste. 
Que mi tierra sin mar, la que navega
el cerámico azul del firmamento,
tiene un camino el agua misteriosa
que al Lacio puso nombre;
un nombre posesivo, porque entonces 
aún no sabía que todo mar es tuyo;
profundo mar que comenzara en ti
y que contigo fuera
por siempre el lento corazón del llanto,
el llanto subterráneo que llevaba
a la cumbre del don y de la muerte.
Criatura del agua! tu mejilla
-nenúfar con raíz de permanencia 
y cárdeno color de sueño y llaga-
sobre el duro cemento desprendida 
en la isla sin tierra que no sabe
hendirse al ruego de semilla pura
ni florecer espigas de retorno.
Si la montaña acoge el gran cansancio 
de tus huesos errantes y dolidos,
tu levísima sombra, sombra de agua,
transitada de agrestes gaviotas,
duerme sobre las verdes algas húmedas.
Por tu voz, que espesa soledad traspasa,
se oye eterna en el río poseído;
torrente, arroyo y lluvia nos la crean;
eres presencia permanente, eres
en el gesto de todo lo que amaste.
Y en el tapial de soledades mías,
en mi tierra sin mar, tu voz de agua
vive en el gozo breve de la tarde,
vive en el lirio denso de la noche...
   
Mi corazón, isla con voz, te ofrece
la miel, el vino fúnebre, el canto,
y una estela de mármol silencioso
coronada de azul innumerable.



En "Mujeres del 27. Antología poética"

viernes, 22 de agosto de 2025

Marina Romero. La espera

En esa gran ventana horizontal,
tu espera,
hermana de una nube,
de un pájaro,
de un capricho de sombras
a la luz.
Todo roza el momento
al llegar
y al marcharse,
ese momento eterno
que ha perdido su tiempo 
encuadrado en el marcó
con fijeza de piedra.
Otoño o primavera,
alba o atardecer,
siempre tu misma luz
sin ceñir al paisaje.
Y tu esperar, seguro,
con dolor de costumbre,
sigue en esa ventana
como recién nacido.



(Del libro "Presencia del recuerdo")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

jueves, 21 de agosto de 2025

Ana María Martínez Sagi. Puerto de Alcudia

Era una larga terraza
vestida de claridad.
Eran dos montañas negras
ocho barcas y un cañar.
Una ruta navegante
con un puerto sin fanal
como laguna dormida
bajo el fulgor estelar.
Y era un áspero perfume
ramo de brea y sal
y una ventana en la noche
abierta a la inmensidad
con dos sombras desveladas
que contemplaban el mar.
   
Y era abril:
y nada más.



(Del libro "Canciones de la isla"
incluido en "Laberinto de presencias")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

miércoles, 20 de agosto de 2025

Carmen Conde. Lo infinito

Tú vives en el Alba.
Los pájaros te aclaman. 
De túnicas de aves te viste la alegría.
Qué aurora la que exaltas!
   
Qué noble luz la tuya!
Te escuchan las mañanas y las noches
porque eres como un río
porque eres como un corzo.
   
Sentirte a ti que pasas
rozándome las rosas y los ayes...
Doler en tus rodillas, estrujada 
por riscos y malezas.
   
Y que un céfiro de alondras venga dulce,
que tú llegues aventando mis heridas...
Ser mujer y tuya, qué inefable
fundirse la conciencia entre tus brazos!


(Del libro "Ansia de la gracia")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

martes, 19 de agosto de 2025

Josefina de la Torre. Cuando veo mi imagen reflejada...

Cuando veo mi imagen reflejada
en la luna impasible del espejo,
siento como me duele su reflejo
tan fiel a mi verdad enajenada.
   
Esta forma que late y se rebela,
un tiempo fue de amor y fue de vida;
y aún hoy, que huellas saben de su huida,
queda una voz para su luz en vela.
   
Pero un día vendrá el irremediable
que a este espejo me asome, ya acabada.
Y la raíz de fuego insobornable 
   
que crece en mi interior, aún no saciada,
conmoverá la cárcel indomable
con su llanto de ruina abandonada.


(Del libro "Medida del tiempo")


En "Mujeres del 27. Antología poética"
  

lunes, 18 de agosto de 2025

Ernestina de Champourcin. La pared transparente

Huele a sol y a resina.
Crece el pino apuntando
a una meta celeste.
La mañana suspensa
en un jardín remoto,
una rosa perdida
que perfuma el recuerdo.
   
Terminar el poema?
Dejarlo tembloroso
como una rosa viva
pendiente de su sombra.
Aletea el silencio.
Alguien viene a buscarme
y huele a eternidad
solamente un minuto.


(Del libro "La pared transparente")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

domingo, 17 de agosto de 2025

María Teresa Roca de Togores. Constelan la noche...

Constelan la noche 
bosques de misterios.
En sus estancados
lagos de silencio
converge el amor
de los que se fueron.
Con bordes de estrellas
se unen los fragmentos 
de infinitos mundos
de antiguos secretos.
Sus ramas de ausencia
perfuman el viento.


(Del libro "El puente de humo")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

sábado, 16 de agosto de 2025

Elisabeth Mulder. Fatalidad

Sé que no te he de hallar,
pero te busco;
sé que no me has de oír, 
pero te imploro;
sé que no has de venir,
pero te lloro.
Tú no has de contestar,
pero te llamo,
que no te debo amar,
pero te amo.


(Del libro "Paisajes y meditaciones")


En "Mujeres del 27. Antología poética"
    

viernes, 15 de agosto de 2025

Cristina de Arteaga. Otoñal

Hoy tengo el alma dolorida y sola...
Siento el otoño que hasta a mí se acerca,
con el ensueño de sus horas grises,
con la nostalgia de sus tardes muertas,
de aquellas tardes que agonizan, cortas,
entre el quejido de las hojas secas.
Llega el otoño y el otoño es triste
porque el verano morirá en sus nieblas
como un reflejo de la vida humana
la vida propia!... que fugaz se aleja
con el recuerdo de una luz de estío
y un sol de primavera.
Llega el otoño, volarán sus días
forjados por las horas soñolientas 
con el despojo de las verdes ramas,
de esas ramas que pronto amarillean,
y cubrirán el suelo con su alfombra
que cual sudario envolverá la tierra.
Y bajo un cielo sin color ni luces,
caerá la lluvia silenciosa y lenta,
la lluvia triste que la luz no anima,
que el piso encharca y que las almas hiela.
Grave estación! Que a meditar convidas,
próximo otoño que mi musa acecha;
si fuese solo tu callado llanto
el que avivase en mi sentir la pena,
tal vez amara tu quietud doliente,
tal vez cantara tu hermosura seria 
y el ritmo de tus días 
dormidos en la paz de la tristeza.
Mas ay!, que en pos de ti vendrá el invierno,
tu mano helada le abrirá la puerta;
no me importa el pasado que tú lloras,
me espanta el provenir que se te acerca...
Es el invierno!, que silente avanza,
que sin cesar acorta su carrera.
Tengo miedo!... no sé... pero en su seno
hay lejanos rumores de tormenta.



En "Mujeres del 27. Antología poética"
    

jueves, 14 de agosto de 2025

Margarita Ferreras. 41

Esencias acres

Qué frenesí de viento!
Un deseo imposible tiembla en las hojas altas.
Una mano desgarra los grises terciopelos.
Se ven charcos azules.
   
Los pájaros se esponjan como rosas con agua.
   
Respiro con delicia frías esencias acres.
Llevo un olor más vivo como la carne de los árboles!
Se apagan los colores llovidos de nostalgia.
   
Qué frenesí de viento!
Ácidos abanicos sobre mi nuca húmeda.
Huyen las sierpes nerviosas de las aguas...


(Del libro "Pez en la tierra")


En "Mujeres del 27. Antología poética"
 

miércoles, 13 de agosto de 2025

María Cegarra. Indiferencia

Como cosa pequeña que se cae y se pierde,
sin hacer ruido,
ya no estabas un día.
El camino de todos esos no es el tuyo. 
Tu voz, tu luz, distintas.
Hago un mar de tu ausencia 
para guardar la orilla
y que puedas llegar a encontrarme,
como cosa pequeña que al azar aparece,
sin hacer ruido.
Dormida.


(Del libro "Poemas para un silencio")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

martes, 12 de agosto de 2025

Concha Méndez. Ven, Tristeza...

Ven, Tristeza, mi hermana, que de mi misma vienes
engendrada de siglos, o tal vez de milenios,
ven a abrigar mis horas, no se sientan desnudas;
ven a esculpir en bronce la esencia de mis sueños!
   
Contigo veo el mundo, mejor, más verdadero;
tú no pones cristales a este sol de la vida
para que al reflejarse nos parezca el reflejo
una verdad solemne, siendo vana o suicida.


(Del libro "Lluvias enlazadas")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

lunes, 11 de agosto de 2025

Rosa Chacel. La culpa

Tarde en el zoo de La Plata

La culpa se levanta al caer de la tarde,
la oscuridad la alumbra,
el ocaso es su aurora.
   
Se empieza a oír la sombra desde lejos
cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles
como una pampa verdeazul, intacta,
y el silencio recorre
los quietos laberintos de arrayanes.
Llegará el sueño: alerta está el insomnio.
Antes que caiga la cortina oscura,
gritad al menos, hombres,
como el pavón metálico que grazna su lamento
desgarrado en la rama de araucaria. 
Gritad con voces múltiples, 
piad entre la enredadera,
entre las hiedras y rosales trepadores. 
Buscad refugio en las glicinas
con los gorriones y zorzales 
porque avanza la onda de la noche 
y su ausencia de luz, 
y su implacable huésped 
de suaves pasos, el peligro...


(Del libro "Versos prohibidos")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

domingo, 10 de agosto de 2025

María Luisa Muñoz de Buendía. Como eras antes

Olor a jazmín,
la tarde es blanca y oro;
yo adoro
esta luz cristalina
que salpica mi frente.
Cada hoja una estrella,
cada flor un lucero.
El cielo es mar
y el mar es cielo. 
Nada quiero.
Soñar tan solo un poco
y recordarte 
como eras antes,
como eras antes...


(Del libro "Lluvia en verano")


En "Mujeres del 27. Antología poética"

sábado, 9 de agosto de 2025

Lucía Sánchez Saornil. Vitela

El abanico de hueso
tiene en la clara vitela 
la infantilidad del beso
sutil de una pastorela.
   
El verde rincón florido
de un romántico jardín 
donde con gesto atrevido
ríe, traidor, Arlequín. 
   
Una bella Colombina
da su risa cristalina
al verdor de la glorieta
y un Pierrot, blanco de yeso,
le da el regalo de un beso
dibujando una pirueta.



En "Mujeres del 27. Antología poética"
    

viernes, 8 de agosto de 2025

Carolina Rey de Alba. 1

Nada nos identificaba más
que el inicio de aquella canción.



De "Noventa formas de amor"

jueves, 7 de agosto de 2025

Blanca Varela. III

hoy me despierta
con su delgado resplandor abstracto la esperanza
la oscuridad del naufragio
se escapa como un gato por la ventana
y alguien vuelve
alguien vuelve desvelado y sin prisa
con un pequeño rectángulo de eternidad entre las manos



De "Ejercicios materiales"
En "Poesía completa"
    

miércoles, 6 de agosto de 2025

Piedad Bonnett. Vocación de quietud

Y de repente, esta vocación de quietud,
de mariposa que quiere regresar a la crisálida,
de ser viento apresado entre una caracola.
   
Este deseo loco
de parar,
de envolverse en la neblina,
de ignorar el llamado, la proclama,
de que los días sean
apenas una música,
una conversación en la penunbra,
un nombre que regresa navegando
entre el vaho calinoso de la sopa,
   
un no ser siendo hacia la gran caída.



De "Las herencias"
En "Poesía reunida"

martes, 5 de agosto de 2025

Idea Vilariño. Escribo pienso leo

Escribo
pienso
leo
traduzco veinte páginas
escucho las noticias
escribo
escribo
leo.
Dónde estás
dónde estás.


De "Poemas de amor"
En "poesía completa"


lunes, 4 de agosto de 2025

Gioconda Belli. Menopausia

Hasta ahora,
las mujeres del mundo la han sobrevivido.
Sería por estoicismo
o porque nadie les concediera entonces
el derecho a quejarse;
que nuestras abuelas
llegaron a la vejez
mustias de cuerpo
pero fuertes de alma.
En cambio ahora
se escriben tratados
y desde los treinta,
empieza el sufrimiento,
el presentimiento de la catástrofe.
El cuerpo es mucho más que las hormonas.
Menopáusica o no,
una mujer sigue siendo una mujer;
mucho más que una fábrica de humores
o de óvulos.
Perder la regla no es perder la medida,
ni las facultades;
no es para meterse cual caracol
en una concha
y echarse a morir.
Si hay depresión,
no será nada nuevo;
cada sangre menstrual ha traído sus lágrimas
y su dosis irracional de rabia.
No hay pues ninguna razón
para sentirse devaluada.
Tirá los tampones,
las toallas sanitarias,
Hacé una hoguera con ellas en el patio de tu casa.
Desnudate.
Bailá la danza ritual de la madurez.
Y sobreviví
como sobreviviremos todas.


Poema al final del libro "El intenso calor de la luna"

 

domingo, 3 de agosto de 2025

Ainhoa Trueba. XVIII

Tal vez
nadie nunca sepa
que un día hablamos las dos
la lengua de los árboles.
Sara Torres

Hablamos el lenguaje de los árboles
mientras lo cotidiano se cuela en casa.
Una gaviota se agita entre el despertar del viento, 
presa de la brisa que anuncia el fin del hambre.
Hay que andar muchas horas por los muertos
y el grifo sigue sonando.
Hablamos el lenguaje de los árboles
sin mover ni una sola parte de nuestro cuerpo,
calculando el centímetro exacto de sueños que soltar
para no manchar el silencio de la tarde.
Ambos queremos jugar al todo o su nada,
cuántos años es demasiado tiempo?
Sin conmovernos por el temblor
de un cuerpo agrietado, vivo y desnudo,
miramos una vez más hacia arriba
y luego a nuestros ojos,
y dejamos el juego de lo divino,
y toda la distancia fallece.



De "Noches de insomnio"

sábado, 2 de agosto de 2025

Carmen Conde. XV

En mis brazos pesaban menos
las cosas que en mi mente. Siempre
lo imaginado valía más.
Ha sido aquí, ha sido en ti donde
la verdad del mundo logró su
exactitud con la del sueño.
Yo no quiero perderos!
Quiero sostener el equilibrio
más tiempo aún. Hasta que
toda la serena luz que me
alumbra pierda su verdor en
mi pecho.



De "El Escorial"

viernes, 1 de agosto de 2025

Alejandra Pizarnik. Encuentro

Alguien entra en el silencio y me abandona.
Ahora la soledad no está sola.
Tú hablas como la noche.
Te anuncias como la sed.



De "Los trabajos y las noches"
En "Poesía completa"