domingo, 3 de agosto de 2025

Ainhoa Trueba. XVIII

Tal vez
nadie nunca sepa
que un día hablamos las dos
la lengua de los árboles.
Sara Torres

Hablamos el lenguaje de los árboles
mientras lo cotidiano se cuela en casa.
Una gaviota se agita entre el despertar del viento, 
presa de la brisa que anuncia el fin del hambre.
Hay que andar muchas horas por los muertos
y el grifo sigue sonando.
Hablamos el lenguaje de los árboles
sin mover ni una sola parte de nuestro cuerpo,
calculando el centímetro exacto de sueños que soltar
para no manchar el silencio de la tarde.
Ambos queremos jugar al todo o su nada,
cuántos años es demasiado tiempo?
Sin conmovernos por el temblor
de un cuerpo agrietado, vivo y desnudo,
miramos una vez más hacia arriba
y luego a nuestros ojos,
y dejamos el juego de lo divino,
y toda la distancia fallece.



De "Noches de insomnio"

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