Estas tardes de paz, de cielo liso
de gritos infantiles en las calles
de ladridos y juegos.
Van navegando juntas siempre iguales
con su mismo aire limpio
sus árboles sin viento
sus veredas de idénticas baldosas
y el lento oscurecerse de sus horas
de despacioso tiempo.
Y no es posible entrar dentro de ellas
-real, realmente dentro-
antes de haber pasado ya están hechas
de la misma sustancia del recuerdo.
De "Presencia diaria"
En "Transparencias"
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