martes, 3 de junio de 2025

Vanesa Liñero. Por donde la montaña...

Por donde la montaña
encauza el rumor del agua,
tan apacible como ensordecedor 
dependiendo de cada época del año.
Allá lejos,
donde los pájaros 
tenían un tibio y dulce sonido
acallado por la llegada del crudo frío.
Allá... allá a lo lejos,
alguien abrió los ojos y vivió. 
Libre como el agua.
Sonriente como una obra de Mozart
salida por los picos de las aves
que proclamaban tranquilidad
y sosiego.
Serena como la nieve
que copo a copo iba cubriendo 
todo lo que a su alrededor 
estaba desvestido y esperando 
ese blanco puro, en forma de manto.
Allá... allá a lo lejos quedó 
una infancia enterrada 
entre montañas cerradas y recias.
Mas la esencia primaria 
no muere ni se entierra,
porque allá a lo lejos
los ojos, de vez en cuando 
tienden a mirar.



De "Los versos que el viento no se llevó"
     

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