lunes, 31 de marzo de 2025

Angelina Gatell. Basta con descorrer un poco la penumbra...

Basta con descorrer un poco la penunbra
que, intrusa, desespera este final del día,
para verte llegar igual que entonces
a la placita de Cisneros,
impasible en su luz, ensimismada,
como esculpida en un retablo de oro.
   
La tarde -fuego ya respirado por la sombra-.
solía demorarse en las campanas
remolona y astuta, y tú decías
desde el fondo indefenso de mis ojos:
-No te vayas, amor, aún es temprano-.
   
En los muros llagados de la iglesia,
ocupando un retazo
de cal amarillenta,
quedaron nuestros nombres como pájaros
de pronto sorprendidos
por su propio fulgor y en él cegados.
   
Entonces eran frecuentes estos actos
-quizá lo son aún, no sé...-,
a los que reconforta
volver alguna vez llevando entre las manos
los restos del naufragio,
cuando apenas nos llega la noticia
de que seguimos vivos.
"Basta con descorrer un poco la penumbra".



En "Los cien mejores poemas de amor en español"

domingo, 30 de marzo de 2025

María Beneyto. Cotidiana llegada

Estoy aquí.
Pasa. Un momento y termino.
Algo difícil sobre consonantes
absurdas... Hace frío?
Hace amor, lluvia, viento?
Qué me traes?
Hemos tenido hijos
esta noche? Siéntate. Puedes?
Quito libros, papeles. Como siempre
la invasión de las letras
que ya trepan, las ves?,
por paredes y techos.
   
Tienes las manos pálidas
y en tu cara
amanece el cansancio.
Deja que también pasen
los árboles, contigo,
el bosque, el mar, las grandes cataratas.
Esa ardilla que tengo aquí,
en el hombro,
me cuchichea brisas
y los pájaros llenan
de insurreción la casa.
Quieres café, un zumo, coca-cola?
La silla tiene flojos
los huesos, has de perdonarla,
ya es vieja... (Un ave lira?
La flor del Paraíso
a punto ya de ser manzana?
Qué detalle!)
Quiero que estés contento
de mí. Escribo mucho.
Tanto como querías tú.
Qué ocurre?
La niebla se interpone, no te veo.
Los pçájaros te ocultan
y esas ramas me vuelven
parte del bosque. Habla.
Que te oigan mis hojas.
Que mis ojos vegetales
te sepan cerca. Tengo nidos
en los brazos y el pelo.
Llega una taza de café volando
del comedor, y a la terraza
le nace un sauce, ese árbol triste,
ese árbol que llora.



En "Los cien mejores poemas de amor en español"


sábado, 29 de marzo de 2025

Gloria Fuertes. II

El amor me ha vendado antes de herirme,
me ha cegado los ojos y no veo;
desgarré la ilusión de un manotazo,
tras la ilusión pasión, aún te quiero.
   
Venciste tú como eres
y no como quisiera yo que fueras.
Qué fuerte debe ser, de todas formas
no sé si durará, de esta manera!



En "Los cien mejores poemas de amor en español"


viernes, 28 de marzo de 2025

Concha Lagos. Campo abierto

Enamoradamente he vuelto la cabeza,
allí, por la mañana de luz y de claveles,
con la viva alegría
del viajero que vuelve al lugar deseado.
   
Enamoradamente por los altos balcones,
entre jardines tibios, con risas de muchachas
que ya están presintiendo el roce del amor.
   
Lanzad, lanzad los lazos, Sujetadlo con bridas.
Es el amor, cogedle. No perdáis un instante.



En "Los cien mejores poemas de amor en español"

jueves, 27 de marzo de 2025

Elena Martín Vivaldi. Porque unos labios dicen

(Homenaje a Vicente Aleixandre)

Mi nombre fue un sonido
por unos labios...
Vicente Aleixandre

Porque un nombre es un nombre,
solo existe
cuando madura, fruto, en otra boca,
y se hace aroma, se hace sabor. Y crece.
Completa el mundo.
Nace.
Y ya es un hombre, una mujer. No símbolo.
El círculo cumplido.
Alguien que existe porque lo han nombrado los presentidos labios.
Y tras el nombre, siente,
oye y sueña,
asiste a la creación, comtempla, atiende
la luz al desvelarse.
Escucha al viento,
mira
la luna entre la acacia,
acaricia la lluvia y la recibe,
cree en el dolor y vive de amarillos.
Toca, y sus manos saben de la dura corteza y del ufano
resplandor de la carne.
   
Y vive y mira, ve. Siente en su pulso
el río desbocado de la sangre.
Las cosas tienen rasgos. Se perfila aquel rostro,
líneas que redondean la esperanza.

Porque ya empieza un nombre.
y andan de nuevo todos los relojes,
las horas se extasían de minutos
reales y tangibles,
y se abren los minutos en segundos,
latiendo en cada uno total vida.
Que ahora son verdad todas las sílabas,
una a una brillantes en sorpresa y asombro,
significando, siendo.
   
Porque ahora es ya un sonido
lo que antes fuera sombra en un silencio:
porque unos labios dicen.



En "Los cien mejores poemas de amor en español"

miércoles, 26 de marzo de 2025

Josefina de la Torre. Sé que es mudable y en cambiar se ufana...

Sé que es mudable y en cambiar se ufana.
Que todo lo repite y nada es nuevo.
Que la mirada que en amores gana,
pierde en amores, siendo amor el cebo.
   
Sé que lo que hoy es templo decisivo,
mañana será tumba indiferente;
y que los versos que hoy ofrece, altivo,
a otra, mañana, ofrecerá inclemente.
   
Todo esto lo sé. Nada me obliga.
Y aun conociendo el mal, al mal aspiro:
porque sin mal, no hay bien que amores diga.
   
Que en la gracia mudable de su giro
está toda la savia de la ortiga:
si es que a dar en el blanco alcanza el tiro.
   


En "Los cien mejores poemas de amor en español"


martes, 25 de marzo de 2025

Elisabeth Mulder. El pulpo

Una noche soñé que un pulpo me quería.
Oh, la indecible angustia de aquella aberración!
Nunca he sufrido tanto; cuando amaneció el día
dijérase que había perdido la razón.

Alguien ha visto un pulpo acercársele quedo.
asqueroso y lascivo, monstruoso y feroz?
Por vez primera supe qué es ser presa del miedo,
qué es hundirse en la sima de una demencia atroz.
   
Él caminaba siempre, y yo huía, yo huía;
sus tentáculos eran como una maldición
caída del infierno sobre la carne mía
que crispaba el espanto de la alucinación.
   
Qué terror! Se me helaban los gritos en la boca.
Qué terror! No acertaba ni auxilio a demandar.
Y él avanzaba siempre, y yo, como una loca,
ni siquiera sabía hacia dónde escapar.
   
Un tentáculo horrible sobre mí iba a caer
como una helada mano blancuzca y amarilla,
cuando al fin dando un grito que sacudió mi ser
desperté sollozando de aquella pesadilla
   
que me hizo conocer el infierno del pánico,
el dolor de lo innoble, el terror de lo infecto
encarnado en lo inmundo de aquel pulpo satánico,
tenebroso y maldito, misterioso y abyecto.
   
Si en mis ojos a veces un terror pavoroso
refleja la impotencia de un grito silencioso,
si parece que miro una horrenda visión,
si a veces en mis labios hay un temblor de agonía,
es desde que soñé que un pulpo me quería.
Cómo olvidar la angustia de aquella aberración?



En "Los cien mejores poemas de amor en español"


lunes, 24 de marzo de 2025

Pilar de Valderrama. Este beso

Este beso que tiembla en tu boca
y en la boca mía,
tiene un dejo de amarga verdad,
de dulce mentira,
es licor de muerte
y es a un tiempo venero de vida.
Es Infierno por senda de flores
es la Gloria por senda de espinas.
Es risa entre llanto, 
es llanto entre risa.
Es abismo muy hondo... muy negro...
que una astral claridad ilumina.
Es el árbol que guarda en sus ramas
la fruta prohibida,
y cuando a ella se alarga la mano
una fuerza interior, la retira.
   
Es embrujamiento.
Pecado que brinda
en el fondo un aroma muy puro
de incienso y de mirra...
Pecado que enciende
tanto fuego que al fin, purifica.
   
Este beso que fue condenando
nuestros mabios a eterna sequía;
que nos fue, poco a poco, mermando
la sangre y la vida...
Ahora ya en el umbral de la muerte
aún le siento que vivo palpita,
este beso que nunca se dieron
tu boca y la mía!



En "Los cien mejores poemas de amor en español"


domingo, 23 de marzo de 2025

Alejandra Pizarnik. 1

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.



De "Árbol de Diana"
En "Poesía completa"

sábado, 22 de marzo de 2025

Lauren Mendinueta. Sin entender nada

La tarde se agotaba en Rodas,
abril, como toda promesa cumplida, perdía interés
y yo vi correr tus lágrimas hasta el mar.
Sin entender nada
ni tu melancolía ni la migración de las aves
ni el silbido de los barcos ni el rostro envejecido de los capitanes,
cerré los ojos.
Al volver a abrirlos, no sé si yo era distinta
o si el uerto había cambiado
pero los barcos anclados embellecieron con la noche.
Tú que mirabas hacia las colinas
no viste mis lágrimas encendiendo las primeras lámparas.



De "Del tiempo, un paso"




viernes, 21 de marzo de 2025

Dolores Catarineu. Jardín cerrado

Flores de los jardines, 
con las verjas cerradas!

Soñáis la desventura
de que nadie os marchite?

Heliotropos, lirios
se adivinan lejanos,
entre el verde brumoso
de la noche impasible.

Eterno mar de aromas;
murmullo de otros ecos,
que nos vienen despacio
por los senderos vírgenes.

Pies felinos de raso
que acarician la arena;
y suspiros eternos
de seres imposibles.

Flores de los jardines
con las verjas cerradas,
que en aroma os hacéis 
tangibles a mis manos...

Adivino el macizo
donde estáis sepultadas
entre espadas de lirios
y hojas del amaranto.

Hay un goce de estrellas
por el frío sendero;
la luna está embrujada
sobre el agua del lago.
Y la floresta oscura
tiene un triste piar 
de pájaro enjaulado.



De "Nuevos paisajes"
En "Ausencia"


jueves, 20 de marzo de 2025

Piedad Bonnett. 4

No querría jamás, llegar al centro.
Mi meta, Teseo, es él camino.
Con el hilo he tejido, no un traje,
sino una inmensa red de fantasías. 



De "Lección de anatomía"
en "Poesía reunida"

miércoles, 19 de marzo de 2025

Sor Juana Inés de la Cruz. Fuerza es que os llegue a decir...

Fuerza es que os llegue a decir
que sin salud llego a estar,
de vivir para estudiar
y no estudiar el vivir.
Y así, el llegar a escribir
de ajena letra, no hacer
novedad os pueda, al ver
que haya resuelto, al serviros,
por no poder escribiros,
escribiros por poder.



En "Finjamos que soy feliz"

martes, 18 de marzo de 2025

Lucía Sánchez Saornil. Margarita

En las amplias estancias, al placer penumbrosas,
tu desnudo triunfaba como un mármol egregio,
y tu carne divina, sobre un tálamo regio,
deshojaba el encanto de sus líricas rosas.

De la lira sonora bajo el lánguido arpegio
al amor se encendieron tus pupilas radiosas,
y en silencio alumbraron -lamparitas gloriosas-
el ensueño sin nombre de tu azul sacrilegio.

Fuiste toda una hoguera de placeres paganos;
los gusanos del vicio -los terribles gusanos-
incansables tejieron el telar de tu suerte.

Y en la trágica hora de tu horrible agonía,
aun sentiste el deseo que tu carne encendía,
bajo el bárbaro abrazo con que asalta la muerte.



En "Safo en Castilla"
    

lunes, 17 de marzo de 2025

Julia Prilutzky Farny‏. Viaje sin partida

X

Quiero un amor de todos los instantes,
aunque no sea amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para después del ansia desmedida.

Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.

Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:

aquél de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el difícil momento del silencio.



De "Viaje sin partida"
En "Antología del amor"

domingo, 16 de marzo de 2025

Gioconda Belli. Yo, la que te quiere

Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho.
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía y
te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere.



En una antología

sábado, 15 de marzo de 2025

Clara Janés. Columna del infinito

Levanta el índice, Brancusi,
y delimita el vuelo de los pájaros
ahora que anochece.
Con tu ecuación perfecta
que proyectada en alto
dará siempre infinito
-la concretes en cien, cincuenta o
veintisiete eslabones
más eslabón truncado-,
distribuye
los espacios furiosos
que acechan 
el ocaso.



De "En busca de Cordelia y poemas rumanos"
En "Movimientos insomnes"

viernes, 14 de marzo de 2025

Vanessa Pina Castro. 1

Pienso en números, en días,
en un domingo quizá, en años.
Pienso hasta la migraña,
hasta la jaqueca palpitante,
clavándome como una estaca
rótulos, hitos, carteles
de "prohibido olvidar".
Fue un día como hoy:
cruz en el calendario.
Fue cuándo, cuánto ya:
y las copas de los árboles se burlan
bailando lentas como en un juego.
Pero qué importan al final las fechas
que se revuelven en los árboles
y en el pelo.
Qué importan las primaveras,
los inviernos, las fotos robadas,
el carmín de uñas,
un almizcle guardado
en algún baúl del recuerdo.
Qué importan los calendarios.
Importa que tú no estás
y que yo te echo de menos.



De "Calendarios"


jueves, 13 de marzo de 2025

Teresa Wilms. VIII

Paseaba por un callejón de cementerio.
Entre lápidas grises  y sombrías  yedras,  de pronto aca-
rició mis ojos una nota de luz y de calor.
Era una rosa té.
Acerquéme a ella y le hablé con aquel lenguaje que
sólo poseemos los enamorados del azul, el lenguaje
que se habla a las flores y piedras preciosas, y  le pre-
gunté.
De dónde vienes princesa té?
Abrió  sus  pétalos  la  rosa  embalsamando  la  necrópo-
lis, y con voz de ramaje y de fuente me contestó:
Fue  mi  cuna  un  cráneo joven. Mis pétalos son las  ho-
ras de  amor de una  doncella  que se  olvidó de  desper-
tar a los quince años.
Ella  duerme,  y  yo canto  sobre su lecho la canción  de
sus besos a ruiseñores y alondras.
Al venir  la noche  el ruiseñor refresca su lírica gargan-
ta  en la  primera  perla  de rocío que me regala el sere-
no,  y  cuando  amanece,  la  alondra viene a buscar en mi
corazón  la  dulzura  con  que  ha de despertar a los hom-
bres del mundo vivo.
El  graznido  de un  cuervo silenció la voz de la rosa que
se recogió en sus pétalos tímida e infantil.
Me  postré  entonces  sobre  la  piedra,  y con aquel len-
guaje  que  se  habla  a  las  flores,  dejé a la doncella
muerta.
Duerme  juvenilia,  soñando  en  el  amor  que  te  encen-
dió el alma.
La  tierra  es un  amado con  labios de narcótico y  carne
de pétalos.



De "Anuarí"


miércoles, 12 de marzo de 2025

Alejandra Pizarnik. Cenizas

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.
   
Hemos creado el sermón 
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.
   
Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas,
frases con alas.
   
Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles 
caminos.
   
Yo ahora estoy sola
-como la avara delirante
sobre su montaña de oro-
arrojando palabras hacia el cielo,

pero yo estoy sola
y no puedo decirle a mi amado
aquellas palabras por las que vivo. 



De "Las aventuras perdidas"
En "Poesía completa"

martes, 11 de marzo de 2025

Piedad Bonnett. 19

No sabes lo que llevas
en tu valija. Cuando la abras
volarán golondrinas
y murciélagos a los que harás cantar
para espantar el miedo.



De "Tretas del débil"
En "Poesía reunida"

lunes, 10 de marzo de 2025

Lucía Tarín. Para qué escribo?

Escribo por saber,
por creer,
por sentir.
   
Escribo por volver:
a existir,
a ser.
   
Escribo porque creo
en qué?,
no lo sé, 
   
quizás en mí.    
 


De "Versos a la luz de la luna"

domingo, 9 de marzo de 2025

Cristina Rivera Garza. III. Mercuriar

Caminaré bajo la lluvia, me dije.
   
Fue Ramón López Velarde quien alguna vez festejó esa costumbre heroicamente insana de hablar solo mientras describía, al mismo tiempo, el contradictorio prestigio de su prima Águeda.
   
El mercurio, que en condiciones normales tiene un color blanco y un brillo plateado, es un metal poco abundante en la corteza terrestre.
   
Cabe la posibilidad de que la persona que camina bajo la lluvia tenga frío y piense, mientras se aproxima, en una historia de la infancia.
   
Por alguna razón desconocida aparece en la página la palabra radiante.
   
Un niño, o una niña, podría saltar por horas enteras sobre los charcos que se forman en las banquetas.
   
Resbalar, que es siempre una posibilidad.
   
Hay gotas de agua que penden de la punta de una hoja que a su vez pende de una rama que a su vez.
   
A veces es posible capturar momentáneamente el reflejo que produce la luz sobre una superficie mojada.
   
Para caminar bajo la lluvia es necesario primero abrir una puerta.
   
La niña piensa en las palabras "soy libre" mientras extiende los brazos
y eleva el rostro hacia el cielo y despega los labios.
   
Hubo, alguna vez, una colina húmeda. 
Hubo, alguna vez, una ciudad mercurial.
   
Una mujer lo observa todo detrás de un parabrisas: la atroz algarabía de los niños que han dejado la escuela para correr sobre las banquetas
de un día nublado.
   
Alcanzas a oír las campanadas de la iglesia?
   
Hay algo sumamente melancólico en las viejas fotografías en blanco y negro donde lo que cuenta es, por cierto, el color gris.
   
La llovizna es una de las formas más ductiles se la felicidad.
   
Que alguien diga ya: el amor es sin duda un fenómeno atmosférico.
   
Resulta demasiado fácil perder un paraguas.
   
Nadie se detendría a observar la súbita formación de los cumulonimbos, las nubes que anuncian tormentas, en el cielo del atardecer.
   
Casi todas las tragedia son accidentales.
   
En El Diluvio, uno de los grabados que Gustavo Doré incluyera en su edición ilustrada de la Biblia de 1866, un tigre y unos cuantos humanos intentan poner a salvo a sus críos al colocarlos sobre una roca gigantesca.
   
Muerte por agua es el título de una novela de Julieta Campos.
   
"Existe una sensación de lloro y una quemazón en el pecho a medida que el agua desciende por las vías aéreas, luego viene esa especie de caída en una sensación de calma y tranquilidad", comenta Mike Tipton, fisiólogo y experto en supervivencia en el mar de la Universidad de Portsmouth en el Reino Unido.
   
Los ahogados suelen ocasionar una pena infinita.
   
En esta caja de mercurio que pongo en tus manos hay relámpagos y granizo y escarcha y truenos y dientes anodinos.
   
En la Disertación Médico-Práctica, en que se trata de las muertes aparentes de los recién nacidos, anegados, ahogados por el lazo, sofocados
por el carbón, y del vino, pasmados del frío, tocados del rayo, etc., y de los medios para revocarles la vida, escrita por el doctor en medicina José Ignacio Sanponts, socio de la Academia Médico-Práctica establecida en Barcelona y publicada en 1777, se sugiere que el beso, o algo que desde la distancia da la apariencia de ser beso, puede resucitar a los ahogados. 
   
Sueñan algo los cadáveres detrás de las cortinas de agua?
   
Uno siempre se pregunta después si todo podría haber sido distinto.
   
El ruido que producen las gotas de la lluvia al chocar contra las ventanas es, a veces, una forma de arrullo.
   
Y Wendy creció y buscó refugio detrás de un Gran Vidrio.
   
Es difícil saber dónde o cuándo se origina el gusto por palabras como overcast. 

Les Merveilleux Nuages es el título de una novela de Françoise Sagan, cuyo verdadero nombre era Françoise Quoirez.
   
El clima es todavía un fenómeno incontrolable.



De "El Disco de Newton. Diez ensayos sobre el color"


sábado, 8 de marzo de 2025

Gloria Posada. Abisag

Mis dedos se deslizan 
por mis cabellos
como solían hacerlo en el agua
   
Solo faltan en el cielo
los pájaros del mar



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"

viernes, 7 de marzo de 2025

Sandra Uribe Pérez. Las dos orillas

Tú estás en ambas orillas.
Lucía Estrada

Has entrado en el relámpago para beber de su luz
y luego de saciarte te descubres en la otra orilla.
   
Sientes cómo la niebla baja por tu garganta 
y comienza a apoderarse de tus palabras.
   
Experimentas el esplendor en su máximo frenesí 
y te sabes poseedora de la sombra.
   
Entiendes que todo lo oscuro se aposenta en tu lengua 
y las voces que fluyen se emparentan con el silencio. 



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"
  

jueves, 6 de marzo de 2025

Catalina González Restrepo. Vejez

Para qué lentes si tenemos los ojos cerrados, 
si nuestras rodillas se han agrietado por la espera
mientras los niños las raspan corriendo.
   
Somos huérfanos de nosotros mismos
en ciudades de mañanas con luna
y sirenas constantes. 
   
Como aves de mar en cielos grises,
no sabemos cuántas vidas iniciamos.
   
Aplazamos los viajes,
ensayamos trajes que no nos quedan, 
concebimos hijos de extraños. 
   
Cuidamos bien nuestros refugios,
deseamos que una palabra nos detenga,
revelamos un secreto que nadie escuchó 
y ya lo hemos olvidado.



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"
   

miércoles, 5 de marzo de 2025

Luz Andrea Castillo. Era un destino abandonar la casa...

Era un destino abandonar la casa
recoger
una a una
intactas
las migas de pan
y no volver a hallarla



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"

martes, 4 de marzo de 2025

Bibiana Bernal. Pájaro de piedra

Ser de piedra y creerse pájaro 
porque el viento propaga el polvo de las manos.
   
Verse ave en el reflejo,
aunque inmóvil sobre el asfalto, 
abrasado por la luz de las cinco de la tarde.
   
Saberse nido 
en un recodo del día que agoniza,
sin poder roer el aire.
   
Ser de carne y creerse hoja o pluma
y al final de la jornada ser quien cae.
   
Ser uno y creerse otro y otro y otro,
hasta anochecer sobre sí mismo
y volver al origen,
donde la arcilla no tenía rostro
y las alas no pesaban tanto.



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"

lunes, 3 de marzo de 2025

Tania Ganitsky. Fuegos confundidos

El sol poniente descendió hasta el extremo
de perderse entre otros fuegos.
A la mañana siguiente 
el cielo ardió distinto:
las nubes tomaron la forma de fantasmas 
y se detuvieron a llover sobre sus tumbas;
en lugar de cantar, los pájaros gemían. 
Si alguien alguna vez dijo hágase la luz
ese día dijo que la luz deshaga.
Los árboles fueron los primeros en quemarse,
sus inquilinos
se arrastraron por la hierba
que a mediodía estaba seca y despoblada.
Qué flores brotarían ese día en el infierno?
Qué condenado esconde,
entre el papeleo de sus culpas, un herbario?



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"
    

domingo, 2 de marzo de 2025

Yenny León. Cuando los días se acaben...

cuando los días se acaben
y la hoja
ya no incube su raíz
   
sumergido en el reverso de las piedras
yacerá el vacío enloquecido de luz
   
las grandes pérdidas 
harán de la montaña
su centro
  
como puertos sin retorno
se acogerán a la memoria
sólo para darle forma al pasado
   
serán tan viejas en nuestros ojos
como el destino del agua.



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"
    

sábado, 1 de marzo de 2025

María Gómez Lara. Astillas

Los verdaderos poemas son incendios
Vicente Huidobro

voy frotando una astilla contra otra
y es inútil
   
no habrá fuego
en mis restos de madera
   
pude rescatar del naufragio
un trozo de leña
   
hueco de tormenta
atravesado por tanta agua salada
   
lo quebré 
para inventar dos trizas que se juntan
dos chispas
que no estaban
el revés de un vacío un agujero
   
aquí sigo todavía estrellando mis astillas
   
nada que encender
y te haces humo 
nada que apagar
y eres ceniza



En "Pájaros de sombra. Diecisiete poetas colombianas (1989-1964)"