A mi tía José
Puertas giratorias
estoy aquí, tú estás abriendo la puerta,
te marchas, la enfermedad,
justificante de salida para el alma: tu muerte.
Alguien nace, llega.
Quedo helada, hechos cotidianos
y seguimos sin nombre
sin decirlo.
Cruzo la calle con un velo largo
es blanco
me cubre el rostro, los hombros, todo el cuerpo,
mis pies asoman a cada paso.
Tal vez invisible,
mi voz se enreda en el canto de un pájaro.
Asfalto de la mañana,
sol y tormenta
no consigo respirar,
quizá en este hemisferio
ya no late el corazón
y la sangre circula en dirección contraria,
sigo el camino de las hormigas.
Hoy el metro a su hora me devuelve un día más,
hasta la próxima parada.
De "Perro verde, corazón rojo"
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